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martes, 15 de abril de 2014

Teodoro Merlín Soy chilero, mago y hablo con la panza…

Soy Juanito, muñeco del profesor Guerrulin, Guierrelin. Tengo 40 años de andar con este viejo, es profesor en magia, ventriloquia, payaso, se pega fuego, ha amaestrado perros y cabros. Es el Rasputin más viejo. ¿Sabe por qué le dicen Rasputin? Que lo diga él. El hombre se quita el muñeco y habla con su voz normal: La gente me apodo Rasputín, porque cuando era joven era muy buscando por las mujeres, fui suertero en asunto de las damas. 

Mi nombre de artista es Teodoro Merlín, tengo 59 años, miren, aquí ando mi tarjeta. Me buscan para cualquier fiesta, cumpleaños, bautizos, lo que sea, pues. No crean, yo estudie mi primaria, y parte de la secundaria en el Instituto de Chichigalpa, llegué hasta tercer año. Bien hubiera seguido, pero me intereso más el arte. El arte es lo más bello que hay, eso ya viene en la sangre eso no se estudia. Figurese, que talvez estaba en clases y se oía en la calle el alboroto, cuando venia entrando al pueblo el circo. 

Me salía escondido de la escuela para ir detrás del circo. Y en la noche ya estaba instalado en la cuarta banca, tirando bromas, chuleando, jodiendo con los cirqueros. Yo era metiche. Ahí fue pasando el tiempo, hasta que un día se acerca uno de los payasos y me dice: Ve hombre, vos tenes madera para muchas cosas, ¿No te gustaría entrar al circo? Dios míos, que felicidad, es como si me hubieran dado un beca. 

Yo me siento traquilo con este arte. Trabaje en la televisión, en la época de Miguel Sobeyda, con mis muñequitos: Juanito y Joselito, y me pagaban mis buenos pesos. También trabaje en veladas de colegios y teatros de cine junto con otros artistas como Raulín, Filosofito y Pinolillo. En el arte como en la vida hay sus momentos buenos y malos. Te voy a contar lo que me pasó en 1955 en Chinandega, haciendo la “decapitación humana”. La cosa de esta magia es que la gente ve como se le corta de un cutachazo la cabeza a una mujer. Ay, diosmiyito, y yo hacia bien el truco.

Hasta hablo y saludo al publico, porque yo hablo con el estomago. Ese truco bien hecho, me costo una carceleada de nueve días. Es que, entre publico habían dos guardias, a uno de ello le apodaban el Ni – Juan. El asunto es, cuando yo termino, se me dejan venir los dos guardias, se me cruzan de brazos, todos malencarados. Me dicen, ve hombre, recoge tus tres babosadas y camina. Es que, vas preso… callate, camina, y no irrespetes a la autoridad. Pero ¿Porque?, les pregunto yo. 

Es que andas indocumentado y vos no sos nicaragüense. ¡Cómo que no soy nicaragüense! Ni modo, camine. Pero la verdad fue, que estos guardias jodidos, se asustaron con mi presentación. Creyeron que era la verdad la decapitación, y cuando vieron que era truco, se arrecharo, porque se sintieron engañados.

JOSE ANTONIO BISTAMANTE CENTURION POR TRADICION DE LA IGLESIA GUADALUPE.

El pagador de promesas




Yo estudiaba y trabajaba. A los15 años me dio una fiebre que me dejó inválido, perdí la voz y casi no oía. Hasta los huesos se me estaban secando. En mi angustia de que me hablaban y apenas oía y no podía contestar, le pedí al Señor que me curara y a cambio, yo iba a ser su amigo.

Por eso le hice la promesa de ser Centurión. En la tradición, dicen que el Centurión, ayudó a Jesús en su calvario. Era su amigo y guardador. Me preparé para salir de Centurión.

En mi casa nadie se dió cuenta, creí que se iban a molestar. Un señor que sabía mucho sobre los romanos, me ayudó a dibujar el traje. Mis amigos me dieron dinero. Unos un peso, otros 50 centavos. Así hice el primer traje. 

Pedro Turuleto, el hojalatero, me hizo el primer casco. y todo salió bien. Rafael Pérez, el mejor santero de Chinandega, me regaló un Señor del Sepulcro, para que lo tuviera en mi casa.

Dos años después... un lunes a las 6 de la mañana, me llevé un susto. Que casi me mata. Voy por la esquina de Toña Torres, y como a las 30 varas me tropiezo con una bolsa vacía de cemento y sale una coronita de espinas

¡Ay Dios mío!, digo yo, ¿Qué es esto? Empujo otra vez la bolsa y va saliendo el Señor del Sepulcro, todo sucio pero enterito. Ay, mamita, digo yo. me pasa esto a mí, que soy su amigo. Se me pararon los pelos.


Lo recojo y como a la cuadra se me pega un dolor de cabeza y tengo una recaída. Mi mamá me lleva donde Marcelino Reyes, un buen médico. Me dice ¿qué fue lo que pasó? Casi no podía hablar y le dije: tuve un susto.

Mi mamá se lo contó y dice el doctor: andá traelo, quiero verlo. Regreso con el santo y me dice: Pero si es lindo, ¿Por qué te asustaste? Yo le contesto: porque soy su amigo. El me dió 10 córdobas.
Para que te lo retoquen, me dijo. De eso ya han pasado 24 años.

¿Quién no ha visto al centurión José Antonio Bustamante en Chinandega? Todos los Viernes Santo sale con el traje nuevo. Así se las ingenia: Hago una colecta por los barrios, por las casas de mis amigos y conocidos porque hacerse un traje quiere dinero.y la promesa se cumple a como se debe. 

El Viernes Santo desde muy temprano, agarramos las calles. Antes iba solo. Ahora voy con Ernesto Maravilla También pagador de promesa. Los pajes, Manuel Hernández y Chico Hernández, van porque les gusta. 

La promesa es no hablar durante el día y sólo beber frescos. Desde temprano recorremos los barrios y hacemos los encuentros. El encuentro con las espadas es sólo un juego. Mire, entramos a los patios de las casas para hacer la reverencia. 

La gente nos saluda, nos invitan a fresco y a veces a guaro. Nos confunden con los mantudos de San Pascual que van bebiendo. Es que ¿Sabe? Yo no bebo. Hay gente que me da dinero en la bolsa. Ese día yo no salgo a pedir limosna. 

Otros nos cierran los portones de su casa porque son evangélicos. Bueno, si no quieren, nosotros respetamos y no entramos. Me ha pasado con un cura que me dice: hombre, vos has arruinado la procesión del Viernes Santo.
Y a mi iglesia, no entrés. Eso a mí me da ira. Le digo al padrecito: Yo lo hago con respeto. Usted manda en su iglesia y el pueblo manda en la calle. Nosotros vamos un rato a cada una las procesiones. A la medianoche, que entra el Santo Entierro a la iglesia, viene el final que es lo más bonito. 
Después que el sepulcro entra, dejo el caballo y entro caminando hasta donde está el Señor, ahí caigo de rodillas y digo: verdaderamente tú eres el hijo de Dios. y me derrumbo como una gallina todo lleno de temblores y espero que pasen todos los Santos: la María Magdalena, San Juan... cuando el último pasa la puerta yo me levanto y me despido: hasta el próximo año, si Dios quiere.

viernes, 3 de febrero de 2012

FREDDY LOPEZ QUIROZ LA NECESIDAD Y POBREZA FORTALECIÓ SU VOCACIÓN DE PERIODISTA.

de 

Hijo de un matrimonio campesino, nació en la comarca de Río Chiquito, del municipio de El Viejo, Chinandega. En sus estudios de secundaria alguien le encontró "madera" para la locución, lo que se le convirtió en la primera puerta para incursionar en la radiodifusión en la que lleva ya casi medio siglo.
Estas características corresponden a Freddy López Quiroz, quien a sus 68 años de edad y con seis de estar jubilado mantiene activo el programa musical "Pentagrama Nacional" en una radioemisora capitalina.
Las primeras letras las aprendió con la cartilla "Mantilla". Tuvo como primera maestra a Martinita Guardado, pero la pobreza en que vivía con sus dos hermanos (Ramón y Rosa María) y su mamá Doña Angela Quiróz, lo obligaron a dejar los estudios y trabajar en el campo con su progenitora.
Su padre Don Miguel López, oriundo de Masaya fue abandonado por su mamá debido a que era "mujeriego". Esto ocurrió cuando Freddy tenía tres años de edad.
A los 9 años de edad Freddy comenzó a trabajar en el campo agropecuario llegando a especializarse en ganadería cuando tenía 11 años de edad. Su mamá era la cocinera de la hacienda donde él trabajaba. Fue enredador, ordeñador y campisto.
Cuando ajustó los 14 años de edad "sentía la necesidad de ir a la escuela". Llegó la escuela "El Paraisito" donde los cinco años de primaria los hizo en uno, debido a su rápido aprendizaje.
Una maestra le detectó alto coeficiente intelectual
Una profesora al ver lo adelantado que iba Freddy, le dijo que ya nada tenía que seguir haciendo en ese centro educativo del campo, que buscara la ciudad. A la edad de 16 años le escribió a su padre que vivía en Masaya, para que le ayudara para entrar a una escuela en la ciudad.
Para esa época su papá de 35 años de edad -que era administrador de una finca en los Altos de Masaya y propiedad de José María Peña- ya estaba casado con Mercedes Romero de 16 años de edad. Su madrasta todavía está viva y mucho lo quiere y casi tiene la misma edad de Freddy.
La primaria la terminó en la Escuela Luis Alberto Cabrales de Chinandega. En esa etapa fue el maestro de ceremonia de las actividades de su colegio, participaba en concursos de oratoria y de matemáticas.
Ganó el primer lugar como el mejor alumno del departamento de Chinandega. En una ocasión llegó a Managua para competir con otros estudiantes donde se escogió el mejor alumno de Nicaragua "pero allí me batearon", dijo Freddy.
Su primera puerta para la radio
Formó parte de la banda de guerra del centro donde ejecutó redoble y el clarín. Además fue palillón.
Una vez el director de la escuela donde estudiaba, el maestro José Lázaro Sánchez, de ideas unionistas lo mandó a llamar después de ganar un concurso de oratoria relacionado a la unión centroamericana para darle una buena noticia.
José Castillo Cáceres de Masaya tenía una emisora en Chinandega que se llamaba Radio Occidental que transmitió el concurso de oratoria en la que Freddy participó el 15 de Septiembre de 1963. El propietario de la estación radial se fijó en la oratoria de nuestro personaje y dijo que él tenía una voz y que quería probarlo para locutor.
Al día siguiente Freddy llega a la radio y le hacen la prueba que le gustó al propietario y le dio el trabajo como locutor, pero no duró mucho porque Castillo Cáceres quería que él adoptara su estilo entrecortado que no le gustó a nuestro personaje y "como me empiezo a enamorar de una corinteña con la que hice mi primera trastada".

La trastada lo obligó a salir huyendo de Chinandega porque temía que lo casaran. Llegó a Managua en 1965 donde probó suerte, ayudándole un tío suyo de nombre Alejandro Pavón quien lo conectó con un periodista que le decían "Cuajipal".
Hizo pruebas de locución en Radio Centauro y La Corporación. En esta segunda emisora lo entrevistó Julio Armas y lo envió a la Voz de la Victoria por donde pasaron "los grandes de la radiodifusión" como José Dibb McConell, Fabio Gadea Mantilla y todos los que estuvieron en la época de oro de Radio Mundial.
Después estuvo como "taponero" (locutor) en Radio Continental y en algunas ocasiones hizo el programa "Barriendo y cantando" que tuvo esa radioemisora propiedad de Mariano Valle. Leyó noticieros matutinos en los que no le pagaron pero logró que le dieran unos contratos de publicidad con los que se pagó, pero con el tiempo regresó a Chinandega en 1966 y regresó a Radio Occidental como locutor de comerciales.
Trabajó en un noticiero con Luis Hernández Bustamante propiedad del doctor Noel Pereira Majano -ex diputado liberal de la Asamblea Nacional fallecido el 13 de agosto del 2011- . El programa informativo se llamaba "Revista noticiosa del medio día" donde quiso retirarlo el dueño de la radio, pero debido al poder del doctor Pereira Majano que era accionista de la radio, Freddy se quedó en el programa.
El doctor Pereira Majano lo mandó a reportear mientras era conductor de la Dry Cleaning, "San José". Estando en ese trabajo llegó a buscarlo el propietario de la cadena radial "Triángulo Musical de Occidente" para preguntarle ¿Dicen que usted es locutor?.
La repuesta de Freddy fue positiva y lo visitó en la radioemisora porque su propietario quería escucharlo ante los micrófonos. Utilizando su sentido común logró detectar que tipo de música le gustaba a la esposa del propietario y cuando llegó a hacer programación y controlar transmisiones de ritmos musicales en las radios Tic Tac y Titanic.
Salto a León
Después se fue a León donde se conecta con la gente de la radiodifusión y reforzar el periodismo radial. Se pone en contacto con Juan Toruño, propietario de Radio Darío logra colocarse en la realización de un programa con música norteña.
En una prueba que le hicieron en el estudio, inventó un programa radial que lo denominó "El cerro Negro en acción". Desde ese momento lo contratan y le dicen que iba a ganar 800 córdobas mensuales, al tiempo que le informó que a varios periodistas les iba a presentar noticieros y así pasó 15 años en el periodismo empírico.

Como se trasladó a vivir a León estableció una excelente relación con periodistas y locutores de León con los que conoció una serie de cantinas que visitaban. Freddy no tomaba licor, pero los acompañaba y en una ocasión lo llevaron a un curso de refrescamiento de tres semanas para periodistas y locutores empíricos que ofreció la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
El curso fue de tres semanas, pero cuál fue su susto al final, lo llamaron para entregarles su diploma firmado por el Dr. Carlos Tünnermann, quien era el Rector de la UNAN-León. Allí conoció las primeras lecciones de la "pirámide invertida", por las que pasa todo estudiante de periodismo.
Su primer noticiero como periodista empírico lo sacó al aire en Chinandega en 1969 denominado "Cadena informativa", narró beisbol y fue miembro de una liga campesina.
¿Cuándo decide estudiar periodismo en la universidad?
Freddy decidió estudiar periodismo en la universidad cuando fue miembro de la Asociación de Periodistas de Chinandega de la cual fue Presidente donde los agremiados "establecimos que teníamos que profesionalizarnos".
Recuerda que el periodista Luis Arróliga dijo en una reunión de hombres de prensa que Freddy no podía estar en la asociación por ser empírico. Ese señalamiento lo transformó en un reto para irse a preparar en la universidad.
Después del triunfo de la Revolución Sandinista hizo el básico en la UNAN-León, para después dirigirse a Managua a iniciar la carrera de Periodismo en el Recinto Universitario "Rubén Darío". Le tocó vivir la transición que tuvo la Escuela de Periodismo de la UNAN- Managua, cuando la facultad fue trasladada a la Universidad Centroamericana (UCA).

Casi en forma paralela al iniciar los estudios de periodismo buscó el apoyo del Dr. Jesús "Chuno" Miguel Blandón cuando era director de Radio Sandino quien le dijo: "La Revolución no quiere empirismo, te doy el trabajo si vas a la universidad".
Se graduó de Licenciado en Periodismo en 1984, en la histórica promoción que sacó a 100 periodistas. Le tocó dar el discurso central en la ceremonia donde participó el Comandante Bayardo Arce, en representación de la entonces Dirección Nacional del FSLN.
Después del triunfo de la Revolución Sandinista trabajó en Radio Paz, Radio Sandino hasta 1983 donde fue corresponsal de guerra. Después pasó a la Voz de Nicaragua donde laboró 21 años.
En la Voz de Nicaragua fue reportero. Lo llevó a la radioemisora estatal Luis Cabrera, ahora embajador de Nicaragua en Cuba, estudió técnicas de periodismo en la extinta República Democrática Alemana (RDA).
Fue sindicalista en la estación radial del Estado y después de regresar de la RDA de hacer un curso de sindicalismo lo nombran en 1987 Director de la Onda Internacional de la emisora oficial del Estado.
Al desaparecer la Onda Internacional en 1990 lo nombran Director de Prensa de la radio estatal. Después asume la Dirección Artística de lo que se transformó en Radio Nicaragua. Estando en ese cargo cuando Hugo Hernández Oviedo quien dirigía la radio Mera Mera se jubila, el asume la dirección de la estación. Tenía a su cargo La Mera Mera, la 90.5 y la voz oficial.
Fue corresponsal de emisoras internacionales como Radio Progreso de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Radio Habana Cuba, la BBC de Londres como corresponsal ad-honoren y una estación radial de Houston, Texas.
Actualmente dirige el programa radial de música "Pentagrama Nacional" que se transmite por Radio La Picosa. Ese programa lo sacó al aire en Radio Nicaragua cuando fue Director de Prensa. El programa es sobre música popular y en algunas ocasiones con temas regionales.
FUENTE.edgar barberena. / LIC:RENE DAVILA /020212

lunes, 2 de enero de 2012

MEMORIA Y CONSEJO DE DON "PEDRO EMILIO ROMERO" COCHERO DE ANTAÑO CHINANDEGANO.




"El caballo Indio es bueno para cochero; Unos salen de paso andador... titliqui - titliqui - titliqui. Esos son buenos para albardas. Pero me gusta más el trotón. Es resistente. Ahí van pam - pam - pam, jalando bastante carga. Todos bien cuidados y alimentados, rinden una barbaridad". Don Pedro Emilio Romero, uno de los cocheros de antaño en Chinandega, sigue palabreando de los caballos y de su vida con ellos.

"Yo empecé a trabajar con caballos 40 años atrás. Me inicié con dos coches y 4 caballos. Para ese entonces, no había vehículos de carga ni taxis, sólo 50 coches. Trabajaba todo el día y la noche en dependencia de los trenes. ¡Qué no traían! Yo fleteaba para León lo que se ofrecía: frijoles, maíz, cal... En León abundaba la sal y eso era lo que más se traía.

Yo siempre he salido adelante en el trabajo con los caballos cocheros. Ahora son mis hijos los que siguen. Ya han aprendido a majistrarlos. ¡Oiga mi técnica mía! Se agarra 'el caballo nuevo y se mancuerna con uno aquerenciado. Este es su maestro. El "Pijiriche" es especial en eso. Les pongo una tarabilla o garruchita al mancuerno para que no se ahorquen.

Después se agarra con ellos para arriba de la carretera. Así se acostumbran al ruido de la calle. Les pongo unos tapojos o cabezadas para que no miren los carros por los lados, si no, se me espantan. Desde el primer día, llevan sus arneses de cuero, los collares de la nuca... llevan todos sus aperos.

A la semana se les amarra a un coche vacío, sin carga. Y vuelven a andar de arriba para abajo. Van agarrando amor con el maestro. Les aseguro que es el mes y ya están majistrados. Una vez acostumbrados, van con otro".

"No hay que montarle mucha carga, eso para mí es desconsideración al animal -dice don Marcelino, hijo de don Pedro-o Tras que es nuestro sustento, él se merece otra cosa. Por eso, nuestra Cooperativa "El Esfuerzo" paga a un chequeador. Se encarga de controlar la cantidad de gente montada en los coches. Los grandes llevan 10 personas y los pequeños montan 6.

Ahorita estamos con el problema de miembros que dan mal mantenimiento a los caballos. Un caballo que come mal no te va a guiñar bien. Eso tenía mi papá; primero comía el animal y por último él. Estaba atento a las vacunas y al desparasitamiento. Mi papá ha sido muy conducido. Su orgullo de cochero ha sido andar un buen animal.

Nos falta una ley protectora del animal. Eso sería bello. Todo el que tenga caballos en mal estado: -Mire, lo siento. Creemos que, este animal te dio lo suficiente para mantenerlo a su nivel y lo desatendiste.¡Tenés que jubilarlo!.

Un caballo que trabaja seis horas, no se malcría y atenderlo es cuestión de cariño. La vida de un caballo cochero es de 10 años.

El aseo se le hace por la mañana. Empezamos el baño de atrás para adelante. Así les gusta a los caballos. Lavamos todas sus cosas y de último se deja su cabeza.

El agua se deja chorrear al suave. Se ponen furiosos si le echamos en las orejas. Siempre el baño es por la mañana, por la tarde les hace daño. Les puede dar garrotera porque vienen asoleados y agitados. Luego esperamos dos horas para que vayan a pastear a la parcela. Todas las mañanas les damos un buen aliño. Revolvemos un balde de casuya o granza de arroz con un balde de afrecho o semolina, un medio de maíz, una bolsa de sal y un galón de agua. Con este preparo comen dos caballos. Pero siempre antes de ir trabajar. ¡Dios me libre de darles por la tarde! eso es atentar contra su salud.

Caballo comido, puesto al camino. Se le ponen sus arneses, el collar, los palillos, el pegador y se fijan las riendas. Los que van al pegue a las siete de la mañana, regresan a la una de la tarde. No importa en cual de las cuatro rutas trabajen".

LIC:RENE DAVILA /010112

sábado, 24 de septiembre de 2011

PROF. CARMELINA DÁVILA DE TIGERINO .

PERSONAJES NOTABLES DE CHINANDEGA.
 PROF. CARMELINA DÁVILA DE TIGERINO
 “Mujer sencilla, admirable maestra, madre ejemplar y una esposa singular”
Nació en Chinandega el 18 de febrero del 1930.
Hija mayor de Eliseo Dávila y Manuela Valdivia de Dávila, le sobrevive su hermano varón Dr. Rigoberto Dávila Valdivia.
Realizó sus estudios de Primaria en la Escuela Superior de Niñas Isabel Lizano, sus profesoras Rosa María Martínez y Eva Navarro.
Realizó sus estudios secundaria en el Colegio Académico Mercantil de León, donde se gradúa de taquimecanógrafa comercial y contadora.
Fundó el Colegio Mercantil de Occidente en 1949, con el objetivo que jóvenes de escasos recursos tuvieran acceso al estudio profesional sin tener que salir de su ciudad natal. Dirigió el Centro el hasta su muerte acaecida el 21 de diciembre de 1997. Contrajo matrimonio con el Dr. José Antonio Tigerino Altamirano, en 1958. Procreó cuatro hijos: Adolfo José, María Catalina, Francisco José y María Antonia.

Considerado el pionero de la educación comercial en Chinandega, el Colegio Mercantil de Occidente, nació en 1949 en la casa de habitación de su fundadora Carmelina Dávila Valdivia, ubicada en las cercanías de la Iglesia Guadalupe.
VALIOSA GESTION DE NIÑA CHITA

Con el apoyo de la profesora Rosa María Martínez, conocida como Niña Chita, el centro se fundó como una escuela de mecanografía y taquigrafía.

La Niña Chita contribuyó a la formación del centro con su gestión para que el Ministerio de Educación Pública autorizara su funcionamiento en 1950 y las clases comenzaron el 15 de mayo del mismo año con 21 alumnos y los maestros César Tijerino, Monseñor Emilio Santiago Chavarría, Don Orlando Esteban y la señorita Carmelina Dávila.

Las exigencias de ampliación del centro dado el número de sus alumnos, obligó a varios traslados de lugar del colegio que desde 1958 ocupa el actual local dentro de la ciudad.

El objetivo de sus fundadores era dotar a jóvenes de escasos recursos, de la posibilidad de obtener una carrera técnica en su ciudad, sin tener que recurrir a gastos de su mantenimiento en León que era la más cercana que ofrecía estudios de secundaria, técnicos y superiores.
HIJAS DILECTAS

Ambas mujeres fueron nombradas Hijas Dilectas de Chinandega, Carmelina en 1970 y Rosa María en 1999.

Niña Carmelina falleció después de una prolongada enfermedad en diciembre de 1997 con el sueño de que su amado colegio arribara a los 50 años de existencia.

Su sueño se cumplirá en homenaje póstumo a su persona luego que la Comisión 2000 capítulo Chinandega, la nombró Ciudadana Notable de su ciudad natal, en reconocimiento a sus méritos humanos, cristianos, sociales.

Hoy en sus 62 años de fundado el colegio sigue formando jóvenes con una educación integral y de calidad bajo la mirada y supervicion de esta insigne mujer que dio a luz chinandega.

Lic:Rene Davila /16090011

domingo, 11 de septiembre de 2011

LA PINTORESCA " CHELA " Y SU CARNE ASADA EN EL ESTADIO EFRAIN TIJERIMO.

LA PINTORESCA " CHELA " Y SU CARNE ASADA EN EL ESTADIO EFRAIN TIJERIMO.: :yikes: :coffee: :chef: :knight: :cheers: :wizard:Aqui tenemos a la mujer trabajadora chinandegana exponente de nuestra cultura culinaria, con su riquisima carne asada,asi como su fritanga que aromatiza el estadio Efrain Tijerino

LIC:RENE DAVILA /10090011

sábado, 9 de abril de 2011

SEMBLANZA DEL ESCRITOR DR : JUAN MUNGUIA NOVOA.

SEMBLANZA DEL ESCRITOR DR : JUAN MUNGUIA NOVOA.: "
El doctor Juan Munguía Novoa fue uno de los primeros en responder —desde Chinandega, su ciudad natal, y desde León, donde estudiaba leyes— al llamado de la Vanguardia granadina. Otros coterráneos, como Julio Ycaza Tigerino y Rafael Paniagua Rivas, más el futuro maestro impresor Presentación Somarriba, lo acompañaron en esa aventura poética e ideológica, juvenil e impetuosa, pero arraigada en un orden. Éste no correspondía a otro que al formulado por la tendencia hispanista que postulaba el autoctonismo americano. Es decir, la actitud mestizófila compartida por otros jóvenes del continente de habla española, enfrentados a otras dos tendencias: la yanquizante y la indigenista.

A la tendencia mestiza, siguiendo a Pablo Antonio Cuadra en su apologético libro Hacia la cruz del sur (1936) Munguía Novoa se afilió, atacando con virulencia al indigenismo —que pretendía “arrancar a Dios del individuo”— y utilizando la clásica oposición entre la colonización inglesa y la española. Para ellos, el concepto de Imperio era español, mientras que el Imperialismo tenía su origen anglosajón. Uno se justificaba a través de categorías divinas, el otro era pagano y, en consecuencia, exenta de validez alguna. Predicaba Pablo Antonio, máximo exponente de Centroamérica de esa tendencia: “…el Imperio se funda en Dios, en la jerarquía y en la caridad. El Imperialismo se basa en la libertad, la igualdad y la fraternidad… En su paradoja el uno es universal y católico, el otro es internacional y judío”.

A tal corriente de pensamiento tradicionalista, o de hispanismo militante, se remonta el de Munguía Novoa. Mejor dicho: Sustentando en sentimientos cristianos, él y sus compañeros de generación buscaban una teoría tendiente a una nueva concepción alternativa al comunismo ateo, materialista y totalitario en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Por eso, con Pablo Antonio, propugnaba el mestizaje como elemento definitorio de la realidad histórica. “América comienza en los Pirineos. Pero también España acaba en la Patagonia” —fue una de las celebradas frases de Cuadra entonces—. Y añadía: “Lo que llamamos tradición cultural hispánica no es lo puramente español de España, sino lo español que se injertó con lo indio, lo español con una larga tradición indiana, con una decisiva y sustancial sumersión en la americanidad. Lo indígena es el crisol en el cual la hispanidad católica fraguó nuestra universalidad”.

Admirador de Ramiro de Maeztu y lector de Carlos Pereyra —el historiador mexicano— Munguía Novoa era entonces —y lo seguiría siendo hasta su senectud— un sincero defensor de la obra civilizatoria de España en América. Así destacaba que esa nación y su empresa política y jurídica, religiosa y humanitaria, incorporó “a los indios a categoría de vasallos del Imperio y no rehusó mezclar su sangre con la indígena”. Y siempre amaría España, especialmente a partir de sus viajes a la península en pleno régimen del generalísimo Francisco Franco, cuando ya había transcurrido sus etapas de tentación fascista (1939-1945) y superado la supervivencia exterior e interior (1946-1951), hallándose en su apogeo.

Por tanto, la España que Munguía Novoa pondera en sus ensayos no es la de charanga y pandereta que repudiaba don Antonio Machado, ni el sepulcro blanqueado de su Guerra Civil, o anticipo/ensayo de la segunda hecatombe del siglo XX, sino la que vivió durante el desarrollo capitalista y las alternativas de apertura que impulsó Franco, y que, signado por el Nacionalcatolicismo, llegó a convertirse en la décima potencia industrial del mundo. Residiendo en España no pocas temporadas deslumbrantes, motivadas dos de ellas por el Congreso de Instituciones Hispánicas de 1964 y la EXPO 92 de Sevilla, Munguía Novoa exalta a Cervantes, a Francisco de Vitoria e Ignacio de Loyola, a Velásquez y Goya; a Bécquer, Baroja y Unamuno. Aprehende su España en la creatividad genial de Picasso y en las glosas de Eugenio d´Ors; en La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela y en Tiberio o la historia de un resentimiento de Gregorio Marañón, cuyo hijo fue uno de sus amigos. Ama la España de los poetas Luis Rosales y Leopoldo Panero, del chispeando Agustín de Foxá y el olvidado vasco Antonio Zubiaurre, quienes recorrieron varios países hispanoamericanos en 1951 y a quienes conoció y presentó en Managua. La España del pintor Juan Esplandiú y del historiador del arte Marqués de Lozoya, del humorista Wenceslao Fernández Flores y del jurista José Pérez Montero. Personalidades, todas ellas, que formaron parte esencial de su vida.

Por cierto, no fue ésta fecunda en escritura, sino en caballerosa cordialidad. Ya cumplidos los noventa, Munguía Novoa mantiene su espíritu altivo, humor a lo Chesterton y, sobre todo, sus recuerdos indelebles. Aquí los plasma con algunos ejemplos de su prosa que hermana la poesía con la erudición, sin frases hechas, elegantes siempre. No de sus composiciones en verso, de las cuales prepara un volumen antológico: Vendimia tardía. Dos de ellas figuran en la antología Poesía nicaragüense (1948) de María Teresa Sánchez, donde se lee: “Munguía Novoa es un escritor castizo, con mucha cultura; hace poesía de vanguardia, sin caer en el extremo surrealistas. Sus mejores poemas corresponden a los días en que era estudiante en León”. Sin embargo, no están presentes aquí, excepto uno en prosa, datado de 1932 —a sus veinte años—, titulado “Heno y estrellas”. Otra excepción, y que lo representa como feliz y lapidario “castigador” del verso, es su “Auto-retrato”, soneto que cumple su objetivo a cabalidad y sirve de pórtico a estas páginas que nos confió seleccionar entre un centenar de trabajos dispersos.

Unidas por varios comunes denominadores —la espontaneidad, el señorío de su posición social, el orgullo de su exitosa profesión, el culto a la palabra florida, la lectura de obras representativas de las letras y al pensamiento de su tiempo, la adhesión a valores cristianos y tradicionales, entre otros—, las dividimos en seis secciones: I. Crónicas viajeras; II. Exégesis y encuentros; III. Semblanzas de amigos; IV. Perfiles solariegos; V. Ensayos hispánicos; Varia (a) y VII. Varia (b). Suman ochenta esos trabajos que reflejan su alma peregrina por América y Europa, sus retratos y responsos de grandes literatos, sus “cabezas” —a lo dariano— que describen a maestros del mundo hispánico y a figuras del solar nativo —como artistas y religiosos— sus reiteradas convicciones de fe hispanista —redactadas sin rigor, de acuerdo con la libertad expositiva del ensayo—.

Este género era más compatible con su personalidad. Así lo demostró en uno, de carácter pionero, titulado “Tentativa de exégesis de la pintura de Juan Bautista Cuadra”, aparecido en la revista Ya (Managua, año I, Núm. 6, Septiembre 15, 1941), modelo de relación entre poesía y pintura, inspirado en las páginas ejemplares del español Eugenio Montes. De manera que fue perdiendo, poco a poco, el entusiasta frecuentamiento de las musas, a las que sustituyó por las mesas, las misas y las mozas. Al respecto, Joaquín Pasos le escribió en 1939: “Las chicas de Granada han quedado recordándote mucho. Otras se lamentaron de haberte podido conocer. Se recibió la invitación a la hacienda y probablemente se hará el viaje. Ya te avisaré”. Igualmente, abandonaría a las masas en el sentido primigenio del ideal corporativo de justicia social, pasando a defender brillantemente la Doctrina Social de la Iglesia. Pero no llegó a conferencista, sino a orador oficioso. Sus discursos ocasionales, se inscriben en el más auténtico arte de la retórica ejercitado secularmente en la “Atenas de Centroamérica” (León de Nicaragua), al igual que sus charlas y palabras protocolarias en eventos internacionales propios de su disciplina más afín: el Derecho.

Porque un connotado jurista más que un literato tenaz, es el autor de este volumen. Su hoja de vida lo reconfirma. No es necesario detallarla. Limitémonos a referir que se destacó entre los fundadores del Instituto Hispano-Lusso-Americano de Derecho Internacional, que en 1967 editó su monografía El Tratado Chamorro-Bryan es opción y no venta, naturalmente una interpretación conservadora. Al mismo tiempo, su paso por el Poder Legislativo no fue parasitario: gracias a su iniciativa hizo posible la entrada en vigor de la Ley de Protección a la familia de prole numerosa (1959) de acuerdo con uno de sus escasos folletos de tema jurídico, sin excluir su tesis universitaria Interdictos juicios posesorios de lo civil (León, Tipografía “Los Hechos”, 1938).

Personalmente, en fin, mantuve relaciones cordiales y respetuosas —aunque esporádicas— con el Dr. Munguía Novoa, admirando en él su extroversión casi festiva de granadino y su familiaridad con la cultura española de su tiempo, a la que supo tomarle el pulso. Él, en estas huellas de su peregrinaje intelectual, se lo toma a sí mismo. LIC:RENE DAVILA. 080011"

miércoles, 23 de marzo de 2011

TOÑO CUCHILLA PURO SEMENTAL CHINANDEGANO.

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 «El Rey de las Mujeres de Chinandega», Manuel Antonio González, de 65 años,  con el menor de sus hijos. El hombre asegura que no toma licor ni fuma, pero su vicio son las damas. 















«El Rey de las Mujeres» de Chinandega, de quien se rumoró que había muerto durante el huracán Mitch, que se le llevó la mitad de su casa y le dejó el sobrante al borde de un precipicio, sigue «vivito y coleando», extendiendo su prole por todo el departamento. Don Manuel Antonio González, de 65 años, conocido como «Toño Cuchilla» o «El Rey de las Mujeres», sigue habitando su casa en el barrio La Libertad, de Chinandega, rodeado de sus amores, tan fuerte como un toro de lidia o como el mejor gallo fino que no deja gallina sin picar. Este hombre es uno de los personajes famosos de Chinandega.
A sus 65 abriles, «El Rey» sigue «cuajando» y muy orgulloso se fotografió con uno de sus últimos retoños, salido de sus romances con sus numerosas compañeras de vida que le han dado 34 hijos conocidos, en tanto ignora cuántos han sido ocultados o llevados lejos por sus madres.
«El Rey» engendró su primer vástago a los doce años de edad, en tiempos que tomaba leche al pie de la vaca en una finca llamada El Pellizco, en Chichigalpa, donde nació y creció entre un harem de mujeres de todas las edades que lo amaron. Fue de una de esas damas que nació Toñito, quien ahora tiene 53 años de edad y se ve más viejo que su padre, según don Manuel.
El gran secreto de este hombre ha sido, según él, su dieta afrodisíaca compuesta por animales de tierra, mar y aire. Palomas, gavilanes y testículos de toro han sido parte de su menú durante su vida y ahora está investigando dónde le sirven el platillo de seso de mono, para ir a degustarlo y fortalecer su repertorio sexual.
Una de las últimas aventuras de «El Rey» fue un mes completo en Luna de Miel con una hermosa costeña. Para don Manuel, su mejor deleite es la actividad sexual, «no hay nada más exquisito, amigo, que estar entre los brazos de una mujer», dice campantemente este hombre, quien durante su vida ha despreciado el tabaco y el licor, porque su único vicio ha sido el sexo femenino.
Don Manuel ha hecho realidad aquella canción que dice que son mil mujeres las que han pasado por su vida, andanzas que corroboran sus amigos más cercanos, quienes cuentan sobre él historias fantásticas como aquella que dice que en una sola noche estuvo con diez mujeres, las que terminaron desmayadas por el placer.
Mito o realidad, «El Rey» a sus 65 años sigue tan vigoroso y su dieta ha sido reforzada por nuevos platillos, como comida cruda, que según él mismo, posee mayor cantidad de nutrientes y es capaz de levantar un muerto de su tumba.
A «El Rey» se le han acercado en secreto diputados, empresarios chinandeganos, alcaldes y hasta jovencitos que ya están «topados», los que buscan su secreto para la «eterna sexualidad». Sin embargo, don Toño los ha desilusionado, porque su fórmula no contiene mapachín ni macuá, sino una dieta nutritiva.
Para el famoso personaje, la pastilla Viagra es sólo un placebo que no produce la satisfacción que resulta de su receta culinaria. «No ande tomando pastillas, amigo, no se ensucie el estómago, aliméntese bien y me va a contar», aconseja. La nueva receta de «El Rey» ahora incluye un vaso de sangre de toro negro, de vez en cuando, chuparse los testículos de toro aún calientes y tragarse las yemas crudas de huevo de pato.
Los huevos de tortuga crudos, la sustancia de garrobo tierno, los huevos de iguana verde y la infaltable sopa de cabeza machacada de pescado más los cocteles de conchas, ceviches y camarones complementan la dieta de este hombre.   LIC:RENE DAVILA.