SEMBLANZA DEL ESCRITOR DR : JUAN MUNGUIA NOVOA.: "
El doctor Juan Munguía Novoa fue uno de los primeros en responder —desde Chinandega, su ciudad natal, y desde León, donde estudiaba leyes— al llamado de la Vanguardia granadina. Otros coterráneos, como Julio Ycaza Tigerino y Rafael Paniagua Rivas, más el futuro maestro impresor Presentación Somarriba, lo acompañaron en esa aventura poética e ideológica, juvenil e impetuosa, pero arraigada en un orden. Éste no correspondía a otro que al formulado por la tendencia hispanista que postulaba el autoctonismo americano. Es decir, la actitud mestizófila compartida por otros jóvenes del continente de habla española, enfrentados a otras dos tendencias: la yanquizante y la indigenista.
A la tendencia mestiza, siguiendo a Pablo Antonio Cuadra en su apologético libro Hacia la cruz del sur (1936) Munguía Novoa se afilió, atacando con virulencia al indigenismo —que pretendía “arrancar a Dios del individuo”— y utilizando la clásica oposición entre la colonización inglesa y la española. Para ellos, el concepto de Imperio era español, mientras que el Imperialismo tenía su origen anglosajón. Uno se justificaba a través de categorías divinas, el otro era pagano y, en consecuencia, exenta de validez alguna. Predicaba Pablo Antonio, máximo exponente de Centroamérica de esa tendencia: “…el Imperio se funda en Dios, en la jerarquía y en la caridad. El Imperialismo se basa en la libertad, la igualdad y la fraternidad… En su paradoja el uno es universal y católico, el otro es internacional y judío”.
A tal corriente de pensamiento tradicionalista, o de hispanismo militante, se remonta el de Munguía Novoa. Mejor dicho: Sustentando en sentimientos cristianos, él y sus compañeros de generación buscaban una teoría tendiente a una nueva concepción alternativa al comunismo ateo, materialista y totalitario en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Por eso, con Pablo Antonio, propugnaba el mestizaje como elemento definitorio de la realidad histórica. “América comienza en los Pirineos. Pero también España acaba en la Patagonia” —fue una de las celebradas frases de Cuadra entonces—. Y añadía: “Lo que llamamos tradición cultural hispánica no es lo puramente español de España, sino lo español que se injertó con lo indio, lo español con una larga tradición indiana, con una decisiva y sustancial sumersión en la americanidad. Lo indígena es el crisol en el cual la hispanidad católica fraguó nuestra universalidad”.
Admirador de Ramiro de Maeztu y lector de Carlos Pereyra —el historiador mexicano— Munguía Novoa era entonces —y lo seguiría siendo hasta su senectud— un sincero defensor de la obra civilizatoria de España en América. Así destacaba que esa nación y su empresa política y jurídica, religiosa y humanitaria, incorporó “a los indios a categoría de vasallos del Imperio y no rehusó mezclar su sangre con la indígena”. Y siempre amaría España, especialmente a partir de sus viajes a la península en pleno régimen del generalísimo Francisco Franco, cuando ya había transcurrido sus etapas de tentación fascista (1939-1945) y superado la supervivencia exterior e interior (1946-1951), hallándose en su apogeo.
Por tanto, la España que Munguía Novoa pondera en sus ensayos no es la de charanga y pandereta que repudiaba don Antonio Machado, ni el sepulcro blanqueado de su Guerra Civil, o anticipo/ensayo de la segunda hecatombe del siglo XX, sino la que vivió durante el desarrollo capitalista y las alternativas de apertura que impulsó Franco, y que, signado por el Nacionalcatolicismo, llegó a convertirse en la décima potencia industrial del mundo. Residiendo en España no pocas temporadas deslumbrantes, motivadas dos de ellas por el Congreso de Instituciones Hispánicas de 1964 y la EXPO 92 de Sevilla, Munguía Novoa exalta a Cervantes, a Francisco de Vitoria e Ignacio de Loyola, a Velásquez y Goya; a Bécquer, Baroja y Unamuno. Aprehende su España en la creatividad genial de Picasso y en las glosas de Eugenio d´Ors; en La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela y en Tiberio o la historia de un resentimiento de Gregorio Marañón, cuyo hijo fue uno de sus amigos. Ama la España de los poetas Luis Rosales y Leopoldo Panero, del chispeando Agustín de Foxá y el olvidado vasco Antonio Zubiaurre, quienes recorrieron varios países hispanoamericanos en 1951 y a quienes conoció y presentó en Managua. La España del pintor Juan Esplandiú y del historiador del arte Marqués de Lozoya, del humorista Wenceslao Fernández Flores y del jurista José Pérez Montero. Personalidades, todas ellas, que formaron parte esencial de su vida.
Por cierto, no fue ésta fecunda en escritura, sino en caballerosa cordialidad. Ya cumplidos los noventa, Munguía Novoa mantiene su espíritu altivo, humor a lo Chesterton y, sobre todo, sus recuerdos indelebles. Aquí los plasma con algunos ejemplos de su prosa que hermana la poesía con la erudición, sin frases hechas, elegantes siempre. No de sus composiciones en verso, de las cuales prepara un volumen antológico: Vendimia tardía. Dos de ellas figuran en la antología Poesía nicaragüense (1948) de María Teresa Sánchez, donde se lee: “Munguía Novoa es un escritor castizo, con mucha cultura; hace poesía de vanguardia, sin caer en el extremo surrealistas. Sus mejores poemas corresponden a los días en que era estudiante en León”. Sin embargo, no están presentes aquí, excepto uno en prosa, datado de 1932 —a sus veinte años—, titulado “Heno y estrellas”. Otra excepción, y que lo representa como feliz y lapidario “castigador” del verso, es su “Auto-retrato”, soneto que cumple su objetivo a cabalidad y sirve de pórtico a estas páginas que nos confió seleccionar entre un centenar de trabajos dispersos.
Unidas por varios comunes denominadores —la espontaneidad, el señorío de su posición social, el orgullo de su exitosa profesión, el culto a la palabra florida, la lectura de obras representativas de las letras y al pensamiento de su tiempo, la adhesión a valores cristianos y tradicionales, entre otros—, las dividimos en seis secciones: I. Crónicas viajeras; II. Exégesis y encuentros; III. Semblanzas de amigos; IV. Perfiles solariegos; V. Ensayos hispánicos; Varia (a) y VII. Varia (b). Suman ochenta esos trabajos que reflejan su alma peregrina por América y Europa, sus retratos y responsos de grandes literatos, sus “cabezas” —a lo dariano— que describen a maestros del mundo hispánico y a figuras del solar nativo —como artistas y religiosos— sus reiteradas convicciones de fe hispanista —redactadas sin rigor, de acuerdo con la libertad expositiva del ensayo—.
Este género era más compatible con su personalidad. Así lo demostró en uno, de carácter pionero, titulado “Tentativa de exégesis de la pintura de Juan Bautista Cuadra”, aparecido en la revista Ya (Managua, año I, Núm. 6, Septiembre 15, 1941), modelo de relación entre poesía y pintura, inspirado en las páginas ejemplares del español Eugenio Montes. De manera que fue perdiendo, poco a poco, el entusiasta frecuentamiento de las musas, a las que sustituyó por las mesas, las misas y las mozas. Al respecto, Joaquín Pasos le escribió en 1939: “Las chicas de Granada han quedado recordándote mucho. Otras se lamentaron de haberte podido conocer. Se recibió la invitación a la hacienda y probablemente se hará el viaje. Ya te avisaré”. Igualmente, abandonaría a las masas en el sentido primigenio del ideal corporativo de justicia social, pasando a defender brillantemente la Doctrina Social de la Iglesia. Pero no llegó a conferencista, sino a orador oficioso. Sus discursos ocasionales, se inscriben en el más auténtico arte de la retórica ejercitado secularmente en la “Atenas de Centroamérica” (León de Nicaragua), al igual que sus charlas y palabras protocolarias en eventos internacionales propios de su disciplina más afín: el Derecho.
Porque un connotado jurista más que un literato tenaz, es el autor de este volumen. Su hoja de vida lo reconfirma. No es necesario detallarla. Limitémonos a referir que se destacó entre los fundadores del Instituto Hispano-Lusso-Americano de Derecho Internacional, que en 1967 editó su monografía El Tratado Chamorro-Bryan es opción y no venta, naturalmente una interpretación conservadora. Al mismo tiempo, su paso por el Poder Legislativo no fue parasitario: gracias a su iniciativa hizo posible la entrada en vigor de la Ley de Protección a la familia de prole numerosa (1959) de acuerdo con uno de sus escasos folletos de tema jurídico, sin excluir su tesis universitaria Interdictos juicios posesorios de lo civil (León, Tipografía “Los Hechos”, 1938).
Personalmente, en fin, mantuve relaciones cordiales y respetuosas —aunque esporádicas— con el Dr. Munguía Novoa, admirando en él su extroversión casi festiva de granadino y su familiaridad con la cultura española de su tiempo, a la que supo tomarle el pulso. Él, en estas huellas de su peregrinaje intelectual, se lo toma a sí mismo. LIC:RENE DAVILA. 080011"
sábado, 9 de abril de 2011
HOMENAJE AL ERUDITO POETA HUGO ASTACIO CABRERA.
HOMENAJE AL ERUDITO POETA HUGO ASTACIO CABRERA.: "
A costa del perjuicio que a su persona apuesta y de espíritu jovial, este escrito pudiera causarle al mencionar el motivo del mismo, que es mi homenaje al cumplirse sus ochenta años, y porque cierto será que no podré reunir en el espacio que me proporciona este artículo todos los frutos, enseñanzas y moralidades excitativas a profundas reflexiones, que tan frondosa y fructífera larga existencia en el campo de su honesta vida política, social y familiar nos ha podido proporcionar hasta entonces, el doctor Hugo Astacio Cabrera.
Hijo de Alejandro Astacio Delgadillo, escritor y político de recia personalidad, bravo luchador que contribuyó al triunfo de la revolución liberal de Zelaya, y de Orfilia Cabrera Venerio, matrona chinandegana; nace en julio de 1922, el día que se conmemora “Nuestra Señora del Carmen”; se casó con Trini Montealegre Hernández.
Con inquietudes unionistas y de progreso, desde muy joven pendiente que “debemos vivir frente al porvenir con optimismo y fe, pues de otro modo no es vivir”. Inició su profesión de Abogado y Notario en 1947, “expresando con verdadera originalidad su pensamiento” en pro de una Patria unida, efectuando un amplio análisis de las fases históricas hacia la Unión de Centroamérica, en su tesis de grado. Por sus ideas liberales, su amplio sentido demócrata con principios republicanos, y su conducta política irreprochable e impoluto, que se contraponían a lo que significó la dictadura de Anastasio Somoza García y su sucesión dinástica, luchó en su contra de manera férrea y denodada, aborreciendo con igual carácter las actitudes, modos y conductas serviles que como secuela heredaron los aduladores abyectos, muy prolíficos durante el somocismo. A mediados de la década de los cuarenta, en oposición a la reelección del dictador, se destacó contribuyendo a la formación del Partido Liberal Independiente. Con esos antecedentes y prevaleciendo esos altos valores y principios, su proceder y conducta consecuente ante la dictadura comunista que desgraciadamente sustituyó a la dinastía somocista, actuó y fijo su posición de rechazo pleno. Robles de esa estirpe son escasos en la clase política de entonces y aún de ahora.
Y por ser consecuente con su honradez y valentía como político independiente, en su permanente actuación de oposición a todo a aquello que atentara los valores de “libertad” en su integral y amplio sentido, como son: de pensamiento y de acción; ha hecho conllevarle acoso, confiscaciones, torturas y cárcel a lo largo de su vida; sin embargo, ello no ha logrado nunca hacer mella en su éxito de vida profesional por su dedicación y estudio, luchando siempre que impere el estado de Derecho y la aplicación una justicia con sentido social.
Hugo Astacio Cabrera, gran conocedor de nuestra historia, hombre social y de ameno diálogo, también ha sabido transmitir sus ideas, sentires, inquietudes, y comentarios como buen escritor y articulista desde hace varias décadas en diferentes prestigiosos diarios, como LA PRENSA, El Nuevo Diario y La Tribuna, así como La Flecha, allá por los años cuarenta y cincuenta del siglo XX. De su autoría caben recordarse su preciado librito “Recuerdos de mi prisión”, en que relata la tortura y cárcel sufrida a raíz del asesinato del fundador de la Dinastía, Anastasio Somoza García; la historia de relatos, sitios, usos y costumbres de su añorada y siempre querida ciudad natal de Chinandega, y sus siempre bien graciosas y recordadas “Anécdotas y relatos chinandeganos, remembranzas”, así como su libro sobre la “Historia de la Virgen del Hato”, Santísima Virgen del Trono, Patrona de Nicaragua, editado por Roberto Aráuz F. en 1967, que es uno de los valiosos documentos de mejor investigación que la Iglesia Católica dispone para la veneración y conocimiento sobre la Virgen.
De sus múltiples artículos aparecidos en diarios, observamos una prosa amena y con estilo narrativo producto del talento de una vasta cultura historiográfica, que le han ayudado a elevar los dramas y principalmente aquéllos, producto de las experiencias y vicisitudes políticas que le ha tocado vivir, logrando conmover a sus lectores, que sin desmérito y muy al contrario, siempre han tenido el tino de hacer resaltar el alto y gran valor por los mensajes y argumentos motivos para razones de profundas reflexiones morales y políticas, enriquecedoras, hacia una toma de conciencia, con trasmisión de energías y sentimientos positivos que construyen y mejoran. LIC:RENE DAVILA. 07040011
"
A costa del perjuicio que a su persona apuesta y de espíritu jovial, este escrito pudiera causarle al mencionar el motivo del mismo, que es mi homenaje al cumplirse sus ochenta años, y porque cierto será que no podré reunir en el espacio que me proporciona este artículo todos los frutos, enseñanzas y moralidades excitativas a profundas reflexiones, que tan frondosa y fructífera larga existencia en el campo de su honesta vida política, social y familiar nos ha podido proporcionar hasta entonces, el doctor Hugo Astacio Cabrera.
Hijo de Alejandro Astacio Delgadillo, escritor y político de recia personalidad, bravo luchador que contribuyó al triunfo de la revolución liberal de Zelaya, y de Orfilia Cabrera Venerio, matrona chinandegana; nace en julio de 1922, el día que se conmemora “Nuestra Señora del Carmen”; se casó con Trini Montealegre Hernández.
Con inquietudes unionistas y de progreso, desde muy joven pendiente que “debemos vivir frente al porvenir con optimismo y fe, pues de otro modo no es vivir”. Inició su profesión de Abogado y Notario en 1947, “expresando con verdadera originalidad su pensamiento” en pro de una Patria unida, efectuando un amplio análisis de las fases históricas hacia la Unión de Centroamérica, en su tesis de grado. Por sus ideas liberales, su amplio sentido demócrata con principios republicanos, y su conducta política irreprochable e impoluto, que se contraponían a lo que significó la dictadura de Anastasio Somoza García y su sucesión dinástica, luchó en su contra de manera férrea y denodada, aborreciendo con igual carácter las actitudes, modos y conductas serviles que como secuela heredaron los aduladores abyectos, muy prolíficos durante el somocismo. A mediados de la década de los cuarenta, en oposición a la reelección del dictador, se destacó contribuyendo a la formación del Partido Liberal Independiente. Con esos antecedentes y prevaleciendo esos altos valores y principios, su proceder y conducta consecuente ante la dictadura comunista que desgraciadamente sustituyó a la dinastía somocista, actuó y fijo su posición de rechazo pleno. Robles de esa estirpe son escasos en la clase política de entonces y aún de ahora.
Y por ser consecuente con su honradez y valentía como político independiente, en su permanente actuación de oposición a todo a aquello que atentara los valores de “libertad” en su integral y amplio sentido, como son: de pensamiento y de acción; ha hecho conllevarle acoso, confiscaciones, torturas y cárcel a lo largo de su vida; sin embargo, ello no ha logrado nunca hacer mella en su éxito de vida profesional por su dedicación y estudio, luchando siempre que impere el estado de Derecho y la aplicación una justicia con sentido social.
Hugo Astacio Cabrera, gran conocedor de nuestra historia, hombre social y de ameno diálogo, también ha sabido transmitir sus ideas, sentires, inquietudes, y comentarios como buen escritor y articulista desde hace varias décadas en diferentes prestigiosos diarios, como LA PRENSA, El Nuevo Diario y La Tribuna, así como La Flecha, allá por los años cuarenta y cincuenta del siglo XX. De su autoría caben recordarse su preciado librito “Recuerdos de mi prisión”, en que relata la tortura y cárcel sufrida a raíz del asesinato del fundador de la Dinastía, Anastasio Somoza García; la historia de relatos, sitios, usos y costumbres de su añorada y siempre querida ciudad natal de Chinandega, y sus siempre bien graciosas y recordadas “Anécdotas y relatos chinandeganos, remembranzas”, así como su libro sobre la “Historia de la Virgen del Hato”, Santísima Virgen del Trono, Patrona de Nicaragua, editado por Roberto Aráuz F. en 1967, que es uno de los valiosos documentos de mejor investigación que la Iglesia Católica dispone para la veneración y conocimiento sobre la Virgen.
De sus múltiples artículos aparecidos en diarios, observamos una prosa amena y con estilo narrativo producto del talento de una vasta cultura historiográfica, que le han ayudado a elevar los dramas y principalmente aquéllos, producto de las experiencias y vicisitudes políticas que le ha tocado vivir, logrando conmover a sus lectores, que sin desmérito y muy al contrario, siempre han tenido el tino de hacer resaltar el alto y gran valor por los mensajes y argumentos motivos para razones de profundas reflexiones morales y políticas, enriquecedoras, hacia una toma de conciencia, con trasmisión de energías y sentimientos positivos que construyen y mejoran. LIC:RENE DAVILA. 07040011
"
miércoles, 6 de abril de 2011
MEMORIAS DE CHINANDEGA QUE HAY QUE RECORDAR.
MEMORIAS DE CHINANDEGA QUE HAY QUE RECORDAR.: "

La tierra de Agateyte, un paraíso según Vásquez de Espinoza, merecía mejor destino.
Chinandega ha venido abriéndose paso, no obstante los golpes que ha sufrido, pero la pequeña aldea de 200 ranchos pajizos que Morel de Santa Cruz describiera en 1775, pareció resurgir en el primer tercio del siglo pasado, coincidiendo con la erupción del Cosigüina en 1835, pues en ese año el gobierno estableció aquí una feria anual; en 1836 la elevó a villa; en 1839 a ciudad y en 1842 fue designada capital de Centroamérica, al intentar restablecerse la Federación Centroamericana. En 1849 Squier consideraba esta región como la de mejor porvenir de Nicaragua.
La ciudad empezó a sobresalir con la apertura del comercio europeo con América independiente y la consiguiente afluencia a sus costas de barcos de mayor calado, movidos por vapor, que de paso trajeron a muchos extranjeros que activaron el atracadero de la Isla El Icaco después Aserradores, induciendo al presidente Tomás Martínez en 1858 a declararlo puerto con el nombre de Corinto. Don Mariano Montealegre Romero, fundador de su familia en Nicaragua, donó para ello la isla y en su casa aquí se firmó el decreto.
Pero desde antes, Chinandega quedó situada en mejor posición que El Viejo, la ciudad colonial en el camino entre El Realejo y León al tiempo que decaían aquél y el viejo puerto, obligando a sus principales familias a trasladarse a Chinandega y fue notorio entonces una inmigración de centroamericanos y europeos cuyos apellidos Callejas, López, Novoa, Montealegre, Gasteozoro, Venerio, Tijerino, Valladares, Navarro, Rivas, Deshón, Seydel, etc., han llenado nuestra historia.
En el último cuarto del siglo XIX se inauguraron aquí, por primera vez en Nicaragua, el servicio de alumbrado público que funcionó hasta 1931 cuando fueron sustituidas las lámparas de kerosene por eléctricas; una desmotadora de algodón y una fábrica de hielo, cuyo producto venían a conocer de otras ciudades, hechos que tal vez tomara de allí García Márquez su fantasía en Macondo con un pasaje parecido en Cien años de soledad.
En 1875 el licenciado Perfecto Tijerino había fundado el Colegio San Atanasio, cuyos bachilleres fueron a estudiar en San Carlos de Borromeo, de Guatemala, se construyeron el mercado público que se incendió 80 años después y el hospital San Vicente. Además se fundó una academia de música. En 1895 empezó a operar el ingenio San Antonio, de Chichigalpa, con su primera zafra de 15,000 quintales de azúcar.
Así que al llegar a este siglo, Chinandega era sólo poco menos que Managua, no obstante que en 1898 un terremoto —el temblorón— la dejó en escombros, pero poco después teníamos ya dos aserríos; uno en El Viejo; otro en Chichigalpa y en el campo, tres, y también 12 ingenios de azúcar.
Antes del incendio de 1927, fruto de la guerra civil funcionaba la imprenta Mayorga y Venerio, que imprimía hasta libros, una fábrica de gaseosas y la familia Deshón Morazán producía su queso amarillo que nadie ha hecho mejor. La jalea Callejas que en Granada producen y exportan los herederos de Enrique Callejas, tuvo su origen en Chinandega.
A pesar de aquel siniestro, se hicieron algunas obras pues en 1929 se fundó la escuela de agricultura, que graduaba peritos en agricultura y ganadería, mejores que los que ahora salen de las universidades con títulos de ingenieros. A ella venían a estudiar de toda Nicaragua. Y en 1930 don Ofilio Lacayo estableció una fábrica de jabón de tocador, El Rosal, cuya unidad valía 5 cts. Hacía honor a la tradición chinandegana desde el siglo pasado de gran productora de jabón del páis (del país).
A la destrucción de la ciudad se unieron la post-guerra, la emigración de muchas familias, la concentración de todo en Managua y la crisis mundial que estalló en 1929, cooperando en su atraso la aviación puesta al servicio del transporte internacional y del comercio, que perjudicó especialmente a Corinto al alejarlo de los turistas que viajaban por mar, su decaimiento afectó naturalmente a Chinandega.
La recesión consiguiente sólo se interrumpió después de la Segunda Guerra Mundial, con agricultura mecanizada y el cultivo del algodón. Ojalá no volvamos a retroceder. LIC:RENE DAVILA. 05040011"
La tierra de Agateyte, un paraíso según Vásquez de Espinoza, merecía mejor destino.
Chinandega ha venido abriéndose paso, no obstante los golpes que ha sufrido, pero la pequeña aldea de 200 ranchos pajizos que Morel de Santa Cruz describiera en 1775, pareció resurgir en el primer tercio del siglo pasado, coincidiendo con la erupción del Cosigüina en 1835, pues en ese año el gobierno estableció aquí una feria anual; en 1836 la elevó a villa; en 1839 a ciudad y en 1842 fue designada capital de Centroamérica, al intentar restablecerse la Federación Centroamericana. En 1849 Squier consideraba esta región como la de mejor porvenir de Nicaragua.
La ciudad empezó a sobresalir con la apertura del comercio europeo con América independiente y la consiguiente afluencia a sus costas de barcos de mayor calado, movidos por vapor, que de paso trajeron a muchos extranjeros que activaron el atracadero de la Isla El Icaco después Aserradores, induciendo al presidente Tomás Martínez en 1858 a declararlo puerto con el nombre de Corinto. Don Mariano Montealegre Romero, fundador de su familia en Nicaragua, donó para ello la isla y en su casa aquí se firmó el decreto.
Pero desde antes, Chinandega quedó situada en mejor posición que El Viejo, la ciudad colonial en el camino entre El Realejo y León al tiempo que decaían aquél y el viejo puerto, obligando a sus principales familias a trasladarse a Chinandega y fue notorio entonces una inmigración de centroamericanos y europeos cuyos apellidos Callejas, López, Novoa, Montealegre, Gasteozoro, Venerio, Tijerino, Valladares, Navarro, Rivas, Deshón, Seydel, etc., han llenado nuestra historia.
En el último cuarto del siglo XIX se inauguraron aquí, por primera vez en Nicaragua, el servicio de alumbrado público que funcionó hasta 1931 cuando fueron sustituidas las lámparas de kerosene por eléctricas; una desmotadora de algodón y una fábrica de hielo, cuyo producto venían a conocer de otras ciudades, hechos que tal vez tomara de allí García Márquez su fantasía en Macondo con un pasaje parecido en Cien años de soledad.
En 1875 el licenciado Perfecto Tijerino había fundado el Colegio San Atanasio, cuyos bachilleres fueron a estudiar en San Carlos de Borromeo, de Guatemala, se construyeron el mercado público que se incendió 80 años después y el hospital San Vicente. Además se fundó una academia de música. En 1895 empezó a operar el ingenio San Antonio, de Chichigalpa, con su primera zafra de 15,000 quintales de azúcar.
Así que al llegar a este siglo, Chinandega era sólo poco menos que Managua, no obstante que en 1898 un terremoto —el temblorón— la dejó en escombros, pero poco después teníamos ya dos aserríos; uno en El Viejo; otro en Chichigalpa y en el campo, tres, y también 12 ingenios de azúcar.
Antes del incendio de 1927, fruto de la guerra civil funcionaba la imprenta Mayorga y Venerio, que imprimía hasta libros, una fábrica de gaseosas y la familia Deshón Morazán producía su queso amarillo que nadie ha hecho mejor. La jalea Callejas que en Granada producen y exportan los herederos de Enrique Callejas, tuvo su origen en Chinandega.
A pesar de aquel siniestro, se hicieron algunas obras pues en 1929 se fundó la escuela de agricultura, que graduaba peritos en agricultura y ganadería, mejores que los que ahora salen de las universidades con títulos de ingenieros. A ella venían a estudiar de toda Nicaragua. Y en 1930 don Ofilio Lacayo estableció una fábrica de jabón de tocador, El Rosal, cuya unidad valía 5 cts. Hacía honor a la tradición chinandegana desde el siglo pasado de gran productora de jabón del páis (del país).
A la destrucción de la ciudad se unieron la post-guerra, la emigración de muchas familias, la concentración de todo en Managua y la crisis mundial que estalló en 1929, cooperando en su atraso la aviación puesta al servicio del transporte internacional y del comercio, que perjudicó especialmente a Corinto al alejarlo de los turistas que viajaban por mar, su decaimiento afectó naturalmente a Chinandega.
La recesión consiguiente sólo se interrumpió después de la Segunda Guerra Mundial, con agricultura mecanizada y el cultivo del algodón. Ojalá no volvamos a retroceder. LIC:RENE DAVILA. 05040011"
lunes, 4 de abril de 2011
CHINANDEGA PATRIMONIO CULTURAL DE NICARAGUA.
CHINANDEGA PATRIMONIO CULTURAL DE NICARAGUA.: "
(LEY QUE DECLARA A CHINANDEGA PA TRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN)
LEY No. 62 , Aprobada el 03 de septiembre de 1989
Publicada en La Gaceta No. 190 del 09 de octubre de 1989
EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE NICARAGUA
Hace saber al pueblo nicaragüense que:
LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPUBLICA DE NICARAGUA
Considerando
I
Que la ciudad de Chinandega es cuna de los Nagrandanos y Chorotegas, aborígenes que posibilitaron la existencia de una civilización y cultura en Nicaragua y que en la etapa de la conquista se destaca la grandiosa figura del Cacique Agateyte.
II
Que la ciudad de Chinandega es cuna del Dr. Tomás Ruiz Romero, Primer Sacerdote Indio, Primer Catedrático nicaragüense en la Universidad de San Carlos de Guatemala, cofundador de la Universidad de León y Prócer de la Independencia.
III
Que en la ciudad de Chinandega en 1842, se instaló la Convención de la República Confederada de Centro América, eligiendo a Chinandega Capital Federal.
IV
Que en Chinandega, desde el siglo pasado, se libraron batallas sustantivas por la reivindicación de la tierra, lo cual es un procedente importante para las posteriores luchas del pueblo nicaragüense.
V
Que la ciudad de Chinandega ostenta, junto con Estelí, Masaya y León, el título de “Ciudad Heroica ” al constituirse en puntal de la insurrección popular contra la dictadura somocista y en la liberación definitiva de la Patria.
VI
Que de la ciudad de Chinandega baluarte de la insurrección popular, han surgido destacadas personalidades en el campo cultural y artístico y que han proyectado a la ciudad, tanto a nivel nacional como internacional, y que el 2 de Septiembre de los corrientes, se cumplen “150 AÑOS DE HABER SIDO ELEVADA AL RANGO DE CIUDAD, LA VILLA DE SANTA ANA DE CHINANDEGA”.
En uso de sus facultades,
Ha Dictado
La siguiente:
Ley que declara a Chinandega Patrimonio Cultural de la Nación
1.- Declárase a la ciudad de Chinandega “PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACION”.
Artículo 2.- Esta Ley entrará en vigencia a partir de su publicación en La Gaceta, Diario Oficial o en cualquier medio de comunicación social.
Dado en la ciudad de Chinandega, a los tres días del mes de Septiembre de mil novecientos ochenta y nueve. – “Año del Décimo Aniversario”. - Leticia Herrera Sánchez , Presidente de la Asamblea Nacional por la Ley. - Juan Tijerino Fajardo , Secretario de la Asamblea Nacional.
Por Tanto: - Téngase como Ley de la República. - Publíquese y ejecútese. - Chinandega, dos de Septiembre de mil novecientos ochenta y nueve. – “Año del Décimo Aniversario”. - Sergio Ramírez Mercado , Presidente de la República en Funciones.
Asamblea Nacional de la República de Nicaragua
Complejo Legislativo Carlos Núñez Téllez. Avenida Bolivar. LIC:RENE DAVILA 040411"
(LEY QUE DECLARA A CHINANDEGA PA TRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN)
LEY No. 62 , Aprobada el 03 de septiembre de 1989
Publicada en La Gaceta No. 190 del 09 de octubre de 1989
EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE NICARAGUA
Hace saber al pueblo nicaragüense que:
LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPUBLICA DE NICARAGUA
Considerando
I
Que la ciudad de Chinandega es cuna de los Nagrandanos y Chorotegas, aborígenes que posibilitaron la existencia de una civilización y cultura en Nicaragua y que en la etapa de la conquista se destaca la grandiosa figura del Cacique Agateyte.
II
Que la ciudad de Chinandega es cuna del Dr. Tomás Ruiz Romero, Primer Sacerdote Indio, Primer Catedrático nicaragüense en la Universidad de San Carlos de Guatemala, cofundador de la Universidad de León y Prócer de la Independencia.
III
Que en la ciudad de Chinandega en 1842, se instaló la Convención de la República Confederada de Centro América, eligiendo a Chinandega Capital Federal.
IV
Que en Chinandega, desde el siglo pasado, se libraron batallas sustantivas por la reivindicación de la tierra, lo cual es un procedente importante para las posteriores luchas del pueblo nicaragüense.
V
Que la ciudad de Chinandega ostenta, junto con Estelí, Masaya y León, el título de “Ciudad Heroica ” al constituirse en puntal de la insurrección popular contra la dictadura somocista y en la liberación definitiva de la Patria.
VI
Que de la ciudad de Chinandega baluarte de la insurrección popular, han surgido destacadas personalidades en el campo cultural y artístico y que han proyectado a la ciudad, tanto a nivel nacional como internacional, y que el 2 de Septiembre de los corrientes, se cumplen “150 AÑOS DE HABER SIDO ELEVADA AL RANGO DE CIUDAD, LA VILLA DE SANTA ANA DE CHINANDEGA”.
En uso de sus facultades,
Ha Dictado
La siguiente:
Ley que declara a Chinandega Patrimonio Cultural de la Nación
1.- Declárase a la ciudad de Chinandega “PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACION”.
Artículo 2.- Esta Ley entrará en vigencia a partir de su publicación en La Gaceta, Diario Oficial o en cualquier medio de comunicación social.
Dado en la ciudad de Chinandega, a los tres días del mes de Septiembre de mil novecientos ochenta y nueve. – “Año del Décimo Aniversario”. - Leticia Herrera Sánchez , Presidente de la Asamblea Nacional por la Ley. - Juan Tijerino Fajardo , Secretario de la Asamblea Nacional.
Por Tanto: - Téngase como Ley de la República. - Publíquese y ejecútese. - Chinandega, dos de Septiembre de mil novecientos ochenta y nueve. – “Año del Décimo Aniversario”. - Sergio Ramírez Mercado , Presidente de la República en Funciones.
Asamblea Nacional de la República de Nicaragua
Complejo Legislativo Carlos Núñez Téllez. Avenida Bolivar. LIC:RENE DAVILA 040411"
EL FERROCARRIL EN CHINANDEGA.
EL FERROCARRIL EN CHINANDEGA.: "

Bajo el gobierno del general Pedro Joagµín Chamorro_(1875-79), fue emitido el decreto legislátivo sobre a composición del rio y puérto de San Juan del Norte, y una vía férrea". El decreto fue promulgado el 10 de febrero de 1876 y publicado en la Gaceta de Nicaragua del sábado 7 de julio de 1877. En su artículo primero dispone que el Gobierno dará principio á la composición del rio y puerto de San Juan del Norte, de la manera que estime conveniente, debiendo comenzar esos trabajos dentro del término mas breve posible"
El artículo segundo dice: "También negociará de una manera definitiva ó emprenderá directamente por cuenta del Estado la construcción de un ferrocarril á vapor de Corinto al puerto mas cercano de León en el Lago de Managua, pasando por dicha ciudad de León y por la de Chinandega. Este ferrocarril será proporcionado á las necesidades del país y deberá quedar conexionado con la Capital por medio de una línea de vapores y con el gran lago por medio de otra sección de vía férrea entre Granada y Managua, pasando por las inmediaciones de Masaya, ó por una via de igual naturaleza paralela al río Tipitapa, ó canalizando dicho rió, de manera que en.todo tiempo y en toda su estensión tenga por lo menos cinco piés de profundidad, haciéndose la navegacion de lago á lago sin trasbordo. -
El artículo tercero ordena la construcción de una. cárretéra del Ocotal a León y otra de Matagalpa a Tipitapa. Y el cuarto dispone que "para atender en parte a los gastos que exijan estas obras el Gobierno decretará sin pérdida de tiempo en toda la República un empréstito entre los capitalistas que tengan más de mil pesos de capital cuyo avalúo se practicará como el Gobierno lo estime conveniente".
Los artículos siguientes establecían impuestos a las exportaciones de hule, de cueros, de venado y de productos manufacturados y a las ventas de tabaco. Se disponía la integración al tesoro nacional de todos los capitales en dinero y capellanías que formasen los fondos de Instrucción Pública asimismo de los bienes pertenecientes a las cofradías y archicofradías. Y por último se autorizaba al gobierno para tomar de las rentas generales cuanto fuese necesario para la: ejecución de las obras de que trataba la ley.
Se suspendieron los gastos de,mantenimiento del camino de las diligencias, que ascendían a la suma de diez mil pesos mensuales y se destinaron dichos fondos al Ferrocarril.
Por Contrato de Hacienda N° 48, del 29 de octubre de 1877, el Gobierno de Nicaragua, por medio de su. cónsul general en los Estados Unidos, Alejandro Cothead, y Beverly S. Randolph, ingeniero de ferrocarriles, convinieron en que éste se presentaría en Nicaragua en el mes de noviembre, como en efecto se presentó, para reconocer la ruta del Ferrocarril de Corinto a Moabita. Randolph realizó este trabajo con la cooperación de Maximiliano Sonnenstern, Ingeniero Civil de la República. Los estudios y trazados de Randolph fueron revisados en Nueva York por los ingenieros Henry D. Butts Norris y Aniceto Menocal.
Se desconfiaba en amplios sectores del éxito de la empresa, de la capacidad económica del país para llevarla a cabo, creyéndola poco menos que un ensueño progresista.
No obstante, se decidió comenzar la obra, con los recursos disponibles en 1878, encomendándosé sú ejecución al ingeniero Marco Antonio Lacayo, quien de inmediato se empeñó en la obra de desagües y terraplenes. La primera en construirse debía ser la sección Corinto-Chinandega, con un costo de 200,000 dólares. Se pidió a Europa y Estados Unidos el material fijo y rodante para la mitad de dicha sección. Y el vecindario de Chinandega suscribió un empréstito de 16,000 pesos, con interés del uno por ciento, para emplearse exclusivamente en el Ferrocarril. A poco llegó el material pedido, consistente de más de 800 toneladas de rieles, cclisas, clavos, pernos y tuercas, y además, dos locomotoras y otro material rodante.
Entretanto se había entrado en arreglos con el ingeniero Norris, quien propuso tomar a su cargo la construcción a un costo equivalente al estimado, y en octubre de 1879 se firmó contrato con él. El ingeniero Lacayo había construido entre septiembre de 1878 y noviembre de 1880 la sección entre Pasocaballos y Ameya. El trayecto entre Pasocaballos y Corinto fue comenzado por Norris a fines de 1879 y terminado por Sonnenstern, por ausencia de aquél, en septiembre de 1880. El 26 de noviembre llegó a Chinandega la primera locomotora, tras un recorrido de doce millas y media.
El 14 de Septiembre de este mismo año había llegado a Corinto parte del gran puente o viaducto para el estero de Pasocaballos, de 1,350 pies de extensión y 300 toneladas de peso, sustentado por 108 pilotes y 54 vigas transversales, todo de hierro.
El 1° de enero de 1881 fue inaugurada solemnemente la vía CorintoChinandega, aun sin haberse construido totalmente el puente de Pasocaballos, cuyas partes faltantes no llegaron a Corinto hasta el 5 de agosto de ese año.
El 10 de marzo de 1882 quedó terminado y abierto al tráfico, al pasar, por primera vez, a las 2 de la tarde, la locomotora Emilio Bernard, en viaje hacia Corinto. LIC.RENE DAVILA. 040411"
Bajo el gobierno del general Pedro Joagµín Chamorro_(1875-79), fue emitido el decreto legislátivo sobre a composición del rio y puérto de San Juan del Norte, y una vía férrea". El decreto fue promulgado el 10 de febrero de 1876 y publicado en la Gaceta de Nicaragua del sábado 7 de julio de 1877. En su artículo primero dispone que el Gobierno dará principio á la composición del rio y puerto de San Juan del Norte, de la manera que estime conveniente, debiendo comenzar esos trabajos dentro del término mas breve posible"
El artículo segundo dice: "También negociará de una manera definitiva ó emprenderá directamente por cuenta del Estado la construcción de un ferrocarril á vapor de Corinto al puerto mas cercano de León en el Lago de Managua, pasando por dicha ciudad de León y por la de Chinandega. Este ferrocarril será proporcionado á las necesidades del país y deberá quedar conexionado con la Capital por medio de una línea de vapores y con el gran lago por medio de otra sección de vía férrea entre Granada y Managua, pasando por las inmediaciones de Masaya, ó por una via de igual naturaleza paralela al río Tipitapa, ó canalizando dicho rió, de manera que en.todo tiempo y en toda su estensión tenga por lo menos cinco piés de profundidad, haciéndose la navegacion de lago á lago sin trasbordo. -
El artículo tercero ordena la construcción de una. cárretéra del Ocotal a León y otra de Matagalpa a Tipitapa. Y el cuarto dispone que "para atender en parte a los gastos que exijan estas obras el Gobierno decretará sin pérdida de tiempo en toda la República un empréstito entre los capitalistas que tengan más de mil pesos de capital cuyo avalúo se practicará como el Gobierno lo estime conveniente".
Los artículos siguientes establecían impuestos a las exportaciones de hule, de cueros, de venado y de productos manufacturados y a las ventas de tabaco. Se disponía la integración al tesoro nacional de todos los capitales en dinero y capellanías que formasen los fondos de Instrucción Pública asimismo de los bienes pertenecientes a las cofradías y archicofradías. Y por último se autorizaba al gobierno para tomar de las rentas generales cuanto fuese necesario para la: ejecución de las obras de que trataba la ley.
Se suspendieron los gastos de,mantenimiento del camino de las diligencias, que ascendían a la suma de diez mil pesos mensuales y se destinaron dichos fondos al Ferrocarril.
Por Contrato de Hacienda N° 48, del 29 de octubre de 1877, el Gobierno de Nicaragua, por medio de su. cónsul general en los Estados Unidos, Alejandro Cothead, y Beverly S. Randolph, ingeniero de ferrocarriles, convinieron en que éste se presentaría en Nicaragua en el mes de noviembre, como en efecto se presentó, para reconocer la ruta del Ferrocarril de Corinto a Moabita. Randolph realizó este trabajo con la cooperación de Maximiliano Sonnenstern, Ingeniero Civil de la República. Los estudios y trazados de Randolph fueron revisados en Nueva York por los ingenieros Henry D. Butts Norris y Aniceto Menocal.
Se desconfiaba en amplios sectores del éxito de la empresa, de la capacidad económica del país para llevarla a cabo, creyéndola poco menos que un ensueño progresista.
No obstante, se decidió comenzar la obra, con los recursos disponibles en 1878, encomendándosé sú ejecución al ingeniero Marco Antonio Lacayo, quien de inmediato se empeñó en la obra de desagües y terraplenes. La primera en construirse debía ser la sección Corinto-Chinandega, con un costo de 200,000 dólares. Se pidió a Europa y Estados Unidos el material fijo y rodante para la mitad de dicha sección. Y el vecindario de Chinandega suscribió un empréstito de 16,000 pesos, con interés del uno por ciento, para emplearse exclusivamente en el Ferrocarril. A poco llegó el material pedido, consistente de más de 800 toneladas de rieles, cclisas, clavos, pernos y tuercas, y además, dos locomotoras y otro material rodante.
Entretanto se había entrado en arreglos con el ingeniero Norris, quien propuso tomar a su cargo la construcción a un costo equivalente al estimado, y en octubre de 1879 se firmó contrato con él. El ingeniero Lacayo había construido entre septiembre de 1878 y noviembre de 1880 la sección entre Pasocaballos y Ameya. El trayecto entre Pasocaballos y Corinto fue comenzado por Norris a fines de 1879 y terminado por Sonnenstern, por ausencia de aquél, en septiembre de 1880. El 26 de noviembre llegó a Chinandega la primera locomotora, tras un recorrido de doce millas y media.
El 14 de Septiembre de este mismo año había llegado a Corinto parte del gran puente o viaducto para el estero de Pasocaballos, de 1,350 pies de extensión y 300 toneladas de peso, sustentado por 108 pilotes y 54 vigas transversales, todo de hierro.
El 1° de enero de 1881 fue inaugurada solemnemente la vía CorintoChinandega, aun sin haberse construido totalmente el puente de Pasocaballos, cuyas partes faltantes no llegaron a Corinto hasta el 5 de agosto de ese año.
El 10 de marzo de 1882 quedó terminado y abierto al tráfico, al pasar, por primera vez, a las 2 de la tarde, la locomotora Emilio Bernard, en viaje hacia Corinto. LIC.RENE DAVILA. 040411"
FERROCARRIL CHINANDEGA-PUERTO MORAZAN.
FERROCARRIL CHINANDEGA-PUERTO MORAZAN.: "
RAMAL CHINANDEGA-PUERTO MORAZAN
En los años de 1934 a 1936 fue construido el ramal ferroviario que unía la ciudad de Chinandega con Puerto Morazán. Dicha construcción correspondió en parte al gobierno del doctor Juan B. Sacasa (1933-36), que la inició, y al del doctor Carlos Brenes Jarquín (1936), que la concluyó. La extensión de este ramal era de 30 kilómetros.
Por decreto legislativo de 7 de septiembre de 1936 se dispuso que el puerto habilitado en la costa sur del Estero Real del Golfo de Fonseca, en el lugar llamado Nacascolo, llevara en adelante el nombre de Morazán, -en homenaje a la memoria del esclarecido patriota y ardiente defensor de la Unión Centroamericana, general Francisco Morazán-.
A mediados de 1937 se dio forma al trazo regular de la población, que rápidamente, con la operación del Ferrocarril, se convirtió en principal punto de enlace para el comerció centroamericano. Su fondeadero, muy abrigado, gozaba de profundidades oscilantes entre 12 y 30 pies, según el estado de la marea Este ramal permaneció activo hasta 1960. LIC:RENE DAVILA."
RAMAL CHINANDEGA-PUERTO MORAZAN
En los años de 1934 a 1936 fue construido el ramal ferroviario que unía la ciudad de Chinandega con Puerto Morazán. Dicha construcción correspondió en parte al gobierno del doctor Juan B. Sacasa (1933-36), que la inició, y al del doctor Carlos Brenes Jarquín (1936), que la concluyó. La extensión de este ramal era de 30 kilómetros.
Por decreto legislativo de 7 de septiembre de 1936 se dispuso que el puerto habilitado en la costa sur del Estero Real del Golfo de Fonseca, en el lugar llamado Nacascolo, llevara en adelante el nombre de Morazán, -en homenaje a la memoria del esclarecido patriota y ardiente defensor de la Unión Centroamericana, general Francisco Morazán-.
A mediados de 1937 se dio forma al trazo regular de la población, que rápidamente, con la operación del Ferrocarril, se convirtió en principal punto de enlace para el comerció centroamericano. Su fondeadero, muy abrigado, gozaba de profundidades oscilantes entre 12 y 30 pies, según el estado de la marea Este ramal permaneció activo hasta 1960. LIC:RENE DAVILA."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)