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viernes, 7 de marzo de 2014

LAS RESERVAS NATURALES DE CHINANDEGA EN PELIGRO DE EXTINCION.


Para 1912 durante la Revolución libero-conservadora, en la llamada Guerra de Mena, familias chinandeganas protegieron sus vidas al trasladarse a la “montaña”, cientos viajaron a la comarca Filadelfia, un lugar de enmarañada arboleda al sureste de la ciudad de Chinandega.

Así lo recuerda Rafaela González, de 94 años. “Mi madre me lo contaba que en esa época viajaron ahí para salvar sus vidas”, relató. Con el paso de los años la “montaña” que era de la comarca Filadelfia y la colindante Palmira sufrió tala intensa primero para cultivar trigo, posterior fueron los algodonales y los extensos cañaverales.

En esa zona a partir de 1990 nacieron varios repartos: La Resistencia, Concepción de María, El Progreso y Pedro Joaquín Chamorro y ahora no quedan vestigios de esa montaña.

El bosque primario que predominaba en el departamento de Chinandega que incluye vecindades y faldas de las zonas protegidas del complejo volcánico Chonco-San Cristóbal, Los Llanos de Apacunca, Delta del Estero Real y Estero Padre Ramos e Isla Venecia se ha extinguido.

El ambientalista Enoc Juárez, quien suele recorrer la zona rural de Chinandega, recuerda que en los ochenta había montaña en el complejo volcánico Chonco-San Cristóbal, sector Laguna-Rancherías y Santa Cruz, pero la voracidad ha provocado la devastación del área.

Dijo que en la Reserva Genética de Apacunca ya no se encuentra el carao, el roble, mangle blanco y el cortés, el árbol de pintadillo es poco y el precioso pochote es difícil ubicarlo, pero asegura que quizás se encuentre, aunque pocos, en la zona alta.

En el Estero Real ya solo existe bosque secundario. “Fue depredado a vista y paciencia de las autoridades”, comentó Juárez.

Añade que en los Llanos de Apacunca ya es difícil hallar un conejo, se extinguió el pizote, la guardatinaja, el saíno, el garrobo, la lapa, la chachalaca, las loras y guatusas, además de las pichardas, todo por la depredación del bosque.

Kenny Espinoza, alcalde de Somotillo, muestra su preocupación con los incendios forestales en este verano. El dato es de 1,800 manzanas de bosque quemadas hasta esta semana, un grave impacto en las comarcas de Palo Grande, Rancho América, San Francisco de Asís y Las Mesas.

“Se ha detectado que no son incendios de finqueros de manera involuntaria, sino de gente que pasa por las fincas y realizan las quemas; ya emitimos una ordenanza y trabajamos con la gente para que logren entender que hacen perjuicios”, declaró.

Espinoza aseguró que avanzan con el proyecto de reforestar las zonas de recarga hídrica con 160 mil plantas que ahora están en viveros, destinados para las zonas altas en los ríos Tecomapa, El Gallo y El Negro.

EL BOSQUE SECUNDARIO


“La montaña virgen”, bosque primario o bosque nativo, es la montaña original, con alto grado de naturalidad que no ha sido influenciado directa o indirectamente por el hombre.

Los bosques secundarios son los regenerados de un bosque antes destruido, que no llega a tener el grado de biodiversidad de los bosques primarios.

Pedrarias Dávila, coordinador del centro de biodiversidad de la UNAN-León, explicó la importancia del bosque secundario en la reciente apertura de la Reserva de Conservación-San José de las Marías, de 223 hectáreas, a 50 kilómetros al norte de Chinandega.

El inventario ahí es de 120 especies de árboles y arbustos, fauna en peligro de extinción como el cusuco, el venado cola blanca y el cabrito, tigrillos, cotorras de frente blanca, chocoyos, serpientes y roedores.

Precisó que ese es un bosque secundario debido a que no existen especies de hace 50 años, como la caoba y el cedro real que “fueron extraídos en su momento”.

Agregó que hay un bosque secundario en recuperación, con árboles de almendro del río, guanacaste de oreja, jenízaros, que tienen valores culturales, como el de nuestros indígenas que utilizaban el fruto (de guanacaste de oreja) para lavar la ropa.

jueves, 8 de diciembre de 2011

CHINANDEGA NARRADA EN LOS AÑOS 70 POR EL MIGRANTE JOSE FRANCISCO LEBRON ESPINOZA.


Toda historia tiene un comienzo y tiene un final, ambos extremos entretejen la vida de aquellas personas que buscan mejores oportunidades en la vida. En este caso particular, se trata del caso de Jose Francisco Lebrón Espinoza, de veinte años de edad, quien era un hombre afortunado, muy trabajador, sin vicios, muy formal y había conocido a su actual esposa, Camila Saravia, de 17 años de edad, cuando eran todavía muy jóvenes. Se habían enamorado y se acompañaron cuando ambos estudiaban en la “Escuela Mercantil”, de la Ciudad de Chinandega. Sin embargo la familia se encuentra en crisis por la situación económica, es así que emprende un sueño de tener una mejor oportunidad de trabajo en el país del norte, el quiere vivir el sueño americano en carne propia.

Era la década de 1970, ambos habían creado una familia, había procreado cuatro hijos, todos varones, con edades que oscilaban entre los 5 y los 12 años. A ella le gustaba mucho el nombre de Francisco, porque eran devotos de San Francisco, sin embargo no querían que todos se llamaran Francisco, así es que decidieron, ponerles: Francisco al mayor, luego en forma sucesiva les pusieron los nombres de: Chico, Paco y Pancho, que son los seudónimos de Francisco. Todos eran unos chavalos muy estudiosos y además de buenas costumbres, bien conocidos del barrio Guadalupe. Vivian en una casita en la curva de la calle hacia el cementerio, su mama, tenía una pulpería: “El Gallo Madrugador”, donde vendía productos básicos de primera necesidad

Jose Francisco era un hombre muy trabajador, le gustaba madrugar y escuchar los cuentos de Pancho Madrigal, que deleitaban a la juventud de esa época en Nicaragua. Le gustaba escuchar la música de Otto de la Rocha, de los hermanos Mejía Godoy, además del cantautor Jorge Paladino, con la cumbia Chinandegana, la cual ponía en la Rockonola del restaurante de la Julia Herrera, la escuchaba varias veces, siempre andaba monedas de un chelín y ese era el valor de una canción, aunque él no tomaba licor, le gustaba visitar ese lugar por que siempre encontraba personas conocidas, a quienes le hacía mandados, así se ganaba los reales honradamente. Le gustaba ir al cine “Edén”, a ver las películas de Pedro Infante, de Cantinflas, de Carlos Gardel, de quien escuchaba los famosos tangos, era un hombre de una vasta cultura musical que había heredado de su padre Don Loncho Lebrón.

Unos de sus paseos favoritos era abordar el bus pelón en la esquina del parque central. Les gustaba dar varias vueltas en el bus que tenia diferentes recorridos, se iba a veces para el cementerio, otras veces en dirección al calvario, otras al desvío a Corinto y León, en la rotonda, luego regresaba para salir de nuevo del parque central, cobraban un chelín y por dos personas cobraban cinco reales, además les gustaba comer raspado con sirope de tamarindo, ese era la diversión de la familia Lebrón y luego iban a ver las películas del matiné del cine “Nela”, el “Edén” o el “Alhambra”, todos eran cines que cobraban una entrada de un córdoba o dos córdobas en las horas diurnas, en algunos casos en los cines regalaban penecas o pasquines, que eran unas revistas de colección, que luego se intercambiaban con los demás chavalos.

A todos los chavalos de la época les gustaba citarse con sus novias en los cines durante las funciones nocturnas, allí se daban cuenta quienes andaban en parejas, quien era novia de quien, para luego hacerles bromas.

Los paseos del fin de semana eran en el tren o el carril hacia Paso Caballos, o el balneario de el Chorizo o Costa Azul en Corinto. También les gustaba ir al realejo, a Potosí, para ver el ferri, que circunnavegaba del puerto de la Unión en El Salvador hacia Potosí en el Municipio de El Viejo, en el departamento de Chinandega. Era un lugar turístico donde viajaban los comerciantes para vender y transportar sus mercaderías por el ferri o por medio de lanchas de motor fuera de borda.

La Camila era una buena cocinera, y vendía comida por encargo, aprovechaba prepararle a Francisco y sus cuatro hijos, su gallo pinto favorito, le agregaba el queso frito. Compraba en el mercado los quesillos de Nagarote y de La Paz Centro, preparaba la carne asada con plátano frito, café negro, los nacatamales en fines de semana, el vaho, la yuca con vigorón, el chancho con yuca, acompañado del tiste, cacao con leche, chía, linaza para refrescar los riñones por el gran calor que hace en esa zona.

A Camila Saravia le gustaba andar en coches, eran los taxis de la época, eran halados por caballos y cobraban un chelín, cinco reales, siete y medio, un córdoba o dos córdobas, dependiendo del número de personas y de la distancia. Por ejemplo, del Barrio de Guadalupe hacia el mercado central, llevando los bultos de las compras, pagaba un córdoba al cochero, quien la transportaba hasta la pulpería.

En ese tiempo todavía habían calles empedradas, tenían unos pretiles o bordes, que hacían que el agua bajara mas suavemente, los inviernos eran copiosos y los ríos crecían y se desbordaban, haciendo difícil circular por los puentes, algunas veces habían inundaciones. El agua cubría grandes zonas de los barrios Guadalupe, El Calvario, la calle al cementerio, la Carretera a El Viejo, entre otros lugares.

Esa era una época donde predominaba el cultivo del algodón, eran tiempos en que se conseguía trabajo muy fácilmente, llegaban los tractores y los tráiler a recoger a los trabajadores a la estación del tren para que fueran a las haciendas que se encontraban en los linderos de la carretera de los millonarios. En este tiempo había rumores de revueltas sociales, sin embargo faltaban algunos años para que se diera la guerra civil que marcaria el rumbo actual de la economía y la sociedad en Nicaragua.

Para poder vivir el sueño americano se necesitaba mucho dinero o reales, por ello Jose Francisco, con grandes esfuerzos y pidiendo prestado a su familia logran vender los terrenitos que tenían en Telica y Quezalguaque, además de las tres yuntas de bueyes, los 16 chanchos, para poder pagarle al coyote que le llevaría a su destino final.

La fecha que acordaron con el coyote para salir hacia el norte, era un día muy triste y nublado del mes de junio del año 1970. El coyote citó a Jose Francisco para reunirse en el bisnes ( Busssines), un lugar desde donde salen los buses hacia la frontera con Honduras denominada “El Guasaule”, en Somotillo, y luego de ese lugar trasladarse hacia la frontera de “El Amatillo”, en la frontera con Honduras y El Salvador.

En esa fría mañana, Francisco salió, antes que cantara el gallo ya se había vestido. En la casa se levantaron todos para despedirlo, llorando todos los chavalos y la esposa, esperando que tuviera una buena oportunidad y que le fuera bien en el camino, pidiéndole a Dios y a San Francisco que le cuidara y que llegara bien a su destino.

Tomó el busque le condujo hacia la frontera del Guasaule, donde se reunió con el coyote o pollero, le pago los tres mil dólares que había logrado reunir para que lo cruzara por los países del área ( Honduras, El Salvador, Guatemala, México) y llegara sano y salvo a su destino en Los Ángeles, California, en los Estados Unidos de América. Desde allí pensaba trabajar unos meses para poder ir a Miami, donde le habían comentado que vivía una gran colonia de nicaragüenses.
La moraleja de la historia es: Todos buscamos tesoros en otros lugares, cuando lo que verdaderamente es más valioso en esta vida es la familia, que aunque logremos una situación económica más holgada, nunca compensaremos dejar de ver crecer y desarrollarse a nuestros hijos, ni a nuestros nietos, nos perdemos aquellos momentos valiosos, en que todos ellos y ellas fueron pasando por distintas etapas y no estuvimos allí para ayudarles, para conocerlos, para acompañarlos, para aconsejarles, a sabiendas que el dinero no lo es todo en la vida y nunca compensaremos nuestra ausencia.

credito:guillermo muñoz/    LIC:RENE DAVILA /081211

MEMORIA DEL CUERPO DE BOMBEROS VOLUNTARIOS DE CHINANDEGA.



El cuerpo de bomberos de Chinandega fue fundado en 1953 por iniciativa de Salvador Velásquez Rivas, Eliseo Velásquez, Cristóbal Solano, Juan Munguía Novoa, Julio García, Rigoberto Palma, Juan Romero, Reinaldo Rodríguez, Moisés García, Narciso Mayorga, Salvador Baca Callejas, Plutarco Anduray Palma, entre otros.

Álvaro Narváez, comandante de los Bomberos Voluntarios de Chinandega, recordó que el señor Alberto López fue uno de los impulsores y primer comandante, quien junto a un grupo de notables, sin técnica, pero con mucha voluntad y deseos de trabajar, formaron esta institución.

Continuar sirviendo
“Gracias a ellos aquí estamos, bajo este mismo techo, para continuar sirviendo a la comunidad. Aquí también nacieron los Bomberos Federados y sería bueno que retornaran”, expresó.

En esta ciudad, una de las más importantes de Nicaragua por su pujanza económica, existen dos cuerpos de bomberos, los voluntarios y federados, que están separados aparentemente por razones de propiedad, pero se unen cuando socorren accidentados y controlan incendios.

Por la unidad bomberil
Narváez se pronunció a favor de la unidad bomberil, fundamental para el mantenimiento y la reparación de hidrantes en coordinación con la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal).

“No hay razón para estar desunidos, pero debe haber voluntad de parte de ellos. Hemos enviado este mensaje de unidad a través de autoridades municipales, civiles y militares para que acuerden reuniones y nos unamos de una vez por todas”, afirmó el jefe bomberil.

Expresó que repararán y darán mantenimiento a 48 hidrantes en esta ciudad, de los cuales revisaron 22. Agregó que solicitaron al gobierno repuestos para los hidrantes, y próximamente recibirán veinte, para extender la red.

El jefe de los bomberos voluntarios aseguró que donarán hidrantes a los municipios de El Viejo, Corinto y Chinandega, y repararán otros con el apoyo del alcalde viejano, Germán Muñoz Moncada, y de Somotillo, Agresio Osejo Sacasa.

Agradeció al Ingenio San Antonio (ISA) por la entrega de dos baterías para igual número de camiones apaga fuegos. Instó a Unión Fenosa a facilitar mayor seguridad al momento de sofocar incendios.

Nueve nuevos bomberos
En memoria a los fallecidos en el huracán Félix, la jefatura de los Bomberos Voluntarios entregó certificados de graduación a los nuevos bomberos José Azarías Gutiérrez Aguirre, Milton José Jirón Antón, Ariana de los Ángeles Garay Martínez, Mario José Corrales Romero, Manuel Salvador Canales Herrera, Terencio Alberto Castro, Gustavo García, Luis Rafael Espinoza Anduray y Luis Granados Ramírez.

Dentro de tres meses impartirán un nuevo curso para graduar a otros quince bomberos y completar ochenta.

El mayor Luis Alberto Cabrera Medina, fundador de los Bomberos Voluntarios, recordó que con baldes sofocaron el primer incendio en la vivienda de Bertha Zapata, y durante 54 años han enfrentado el peligro con pocas unidades usadas, por lo que aconsejó al relevo cumplir a cabalidad el lema: disciplina, honor y abnegación.

LIC:RENE DAVILA /081211

miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL CASITA DONDE EL CASIQUE DIRIANGEN LIBRO SU ULTIMA BATALLA.



Se cree que Diriangén, jefe chorotega nació en 1496 y recibió la educación tradicional de su raza, según la cual correspondía a su madre instruirle en la historia de su tribu, de la que él y los suyos eran descendientes. Los viejos sacerdotes se encargaron de hablarle de la patria primitiva y lejana al otro lado del mar, donde ellos y los Nahuas fueron sometidos a la esclavitud de los Olmecas, de quienes huyeron mimetizados entre la naturaleza y las brumas de la noche.
Diriangén fue entrenado con especial cuidado para dominar las cosas relacionadas con la guerra. Manejaba con singular maestría la espada de recia madera erizada de dientes de pedernal y era el mejor de su tribu arrojando macanas o lanzas. Desde muy joven conquistó el rango de Hombre Guerrero permitiéndosele llevar rapada la cabeza con un mechón central sobre la coronilla, símbolo que lo señalaba como valiente guerrero, logrando ser admirado por todos, inclusive por sus enemigos Nahuas, Maribios y hasta los lejanos Misquitos y Matagalpas.
En feroces batallas enfrentó a los Nahuas, sus rivales más acérrimos, cuyos pueblos estaban asentados en Masaya, Masatepe, Jinotepe, Ochomogo y Mecatepe y quienes por sus múltiples victorias lo llamaron Diriangén, que significa señor de los dirianes, de los hombres que viven en los lugares altos.
En 1684, Fray Nemesio de la Concepción Zapata, de la Orden Franciscana, escribió una crónica en la que describe los sucesos de la última lucha de Diriangén, nuestro primer Héroe Nacional. Dice el fraile franciscano: “Después de una penosísima ascensión de cumbres y desfiladeros, saltando grandes desgarrones de la selva inmensa pudo llegar el ejército mandado por Nicuesa Alvarez a ponerse en contacto con los indios. Fue una batalla terrible, tanto más, cuanto que Diriangén se disponía a emprender el golpe que él llamaba final contra los invasores: si esta vez no acabo con los extranjeros y los traidores me quito la vida. El ejército de Nicaroguán - como equivocadamente lo llama Fray Nemesio -, pasaba de 70 mil hombres. “La batalla duró poco más de medio día y el ejército indio fue puesto en derrota más fiera que hasta entonces se le hubiese dado... “ Cuando el feroz caudillo nicarateca se vio vencido y rodeado de los enemigos que ya lo iban a hacer cautivo, corrió hacia un farallón que había cerca del sitio donde se encontraba y montándose en él como sobre un pedestal gritó: No me habéis vencido infames. No lograréis ni siquiera el cadáver de este hombre que os ha infundido pavor muchas veces aún con vuestras armas infernales. No tomaréis ni siquiera mi cadáver, porque ahora mismo me voy a precipitar a una madriguera de tigres para que me devoren, antes que pase por la vergüenza de ser vuestro prisionero... Y diciendo estas inflamadas palabras se arrojó al abismo, un profundo precipicio cubierto de espeso bosque. Su cuerpo se vio en el aire, al descender hasta el fondo del abismo como un objeto que se arrojó desde lo alto de una torre...” Según la tradición viva y conservada por el relato oral de los campesinos del lugar, este último esfuerzo de Diriangén para detener la conquista española se libró en el cerro Apastepe, hoy volcán Casita, al sur del volcán San Cristóbal, al pie de los llanos de Olomega, en el actual departamento de Chinandega. 
LIC:RENE DAVILA / 141111

jueves, 3 de noviembre de 2011

CHINANDEGA PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN.

CHINANDEGA PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN.:
(LEY QUE DECLARA A CHINANDEGA PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN)

LEY No. 62 , Aprobada el 03 de septiembre de 1989

Publicada en La Gaceta No. 190 del 09 de octubre de 1989

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE NICARAGUA

Hace saber al pueblo nicaragüense que:

LA ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPUBLICA DE NICARAGUA

Considerando

I

Que la ciudad de Chinandega es cuna de los Nagrandanos y Chorotegas, aborígenes que posibilitaron la existencia de una civilización y cultura en Nicaragua y que en la etapa de la conquista se destaca la grandiosa figura del Cacique Agateyte.

II

Que la ciudad de Chinandega es cuna del Dr. Tomás Ruiz Romero, Primer Sacerdote Indio, Primer Catedrático nicaragüense en la Universidad de San Carlos de Guatemala, cofundador de la Universidad de León y Prócer de la Independencia.

III

Que en la ciudad de Chinandega en 1842, se instaló la Convención de la República Confederada de Centro América, eligiendo a Chinandega Capital Federal.

IV

Que en Chinandega, desde el siglo pasado, se libraron batallas sustantivas por la reivindicación de la tierra, lo cual es un procedente importante para las posteriores luchas del pueblo nicaragüense.

V

Que la ciudad de Chinandega ostenta, junto con Estelí, Masaya y León, el título de “Ciudad Heroica ” al constituirse en puntal de la insurrección popular contra la dictadura somocista y en la liberación definitiva de la Patria.

VI

Que de la ciudad de Chinandega baluarte de la insurrección popular, han surgido destacadas personalidades en el campo cultural y artístico y que han proyectado a la ciudad, tanto a nivel nacional como internacional, y que el 2 de Septiembre de los corrientes, se cumplen “150 AÑOS DE HABER SIDO ELEVADA AL RANGO DE CIUDAD, LA VILLA DE SANTA ANA DE CHINANDEGA”.

En uso de sus facultades,

Ha Dictado

La siguiente:

Ley que declara a Chinandega Patrimonio Cultural de la Nación

Artículo 1.- Declárase a la ciudad de Chinandega “PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACION”.

Artículo 2.- Esta Ley entrará en vigencia a partir de su publicación en La Gaceta, Diario Oficial o en cualquier medio de comunicación social.

Dado en la ciudad de Chinandega, a los tres días del mes de Septiembre de mil novecientos ochenta y nueve. – “Año del Décimo Aniversario”. - Leticia Herrera Sánchez , Presidente de la Asamblea Nacional por la Ley. - Juan Tijerino Fajardo , Secretario de la Asamblea Nacional.

Por Tanto: - Téngase como Ley de la República. - Publíquese y ejecútese. - Chinandega, dos de Septiembre de mil novecientos ochenta y nueve. – “Año del Décimo Aniversario”. - Sergio Ramírez Mercado , Presidente de la República en Funciones.
-

LIC:RENE DAVILA / 921111

martes, 25 de octubre de 2011

CHINANDEGA EN EL DESAROLLO DEL TIEMPO.

La voz Chinandega viene de la voz mangana del idioma Nahua ó Nahoa. Chinantecatl, que significa vecino de Chinantlan y ésta a su vez Chinan, cobertizo ó bajareque provisional de habitación y de la partícula indicativa de lugar Tlan. Chinandega quiere decir lugar de enremadas o habitaciónes provisionales.
El relato más antiguo que se conoce nos lo proporciona el cronista español Fray Antonio Vasquez de Espinoza, en su compendio y descripción de las Indias Occidentales. Refiriendo a su visita en el año 1613 relata lo siguiente: Antes de llegar al Pueblo de El Viejo está el Pueblo de Chinandega, compuesto de muchos indios, abundante maíz y de todas las frutas de la tierra, que parece un pedazo de paraíso.

En éste pueblo doctrinan y administran religiosos de San Francisco, los indios, estaán bien enseñados son buenos cristianos y afectos a las cosas del culto divino, tienen su iglesia curiosa y bién aderezada, muchos cantores con instrumentos para cantar la misa.
La importancia que alcanzó Chinandega y El Viejo en la época de la Colonia no éra de orden urbano sino por el número de pobladores, casas habitadas y especialmente por su riqueza agrícola, constituida por cereales, caña de azucar y haciendas de ganado y fincas de agricultura en abundante producción para las necesidades de sus vecinos y comercio con otros pueblos y regiones.
En 1751 Chinandega solamente tenía dos casas de teja y el resto de paja, pues aún el templo cuyas paredes eran de cal y piedra tenía techo de tablas y tejas.
El 15 de marzo de 1836 se le dá el título de Villa
En 1849 ya tenía una plaza y calles empredradas, circundante a la plaza casas de adobe y tejas.
El centro de Chinandega era la parte comercial y se hace con el Puerto de El Realejo.
El 2 de noviembre de 1859 se otorga el título de Ciudad a la Villa de nuestra Sra. Santa Ana de Chinandega.
La población de Chinandega comenzó como una feria. Sus habitantes descienden de las tribus Náhuatl que habitaron la zona antes de la llegada de los conquistadores españoles. Su nombre “Chinantecal”, en lengua nagrandana, significa “Lugar de Enramadas”. Desde su inicio como poblado, en 1796, la ciuda cabecera cuenta con calles urbanísticamente bie planificadas, gracias a la obra del ingeniero Antonio Rojas. Su trazado a cordel fue realizado por el entonces intendente de la Provincia, José Salvador

El desarrollo de la ciudad de Chinandega, como embrión urbano, se inicio con la Ley del 30 de marzo de 1835, que mandó establecer una Feria en esta población los días ocho de diciembre de cada año. Un año después, el 15 de marzo de 1836, durante el gobierno del doctor José Núñez, se le confirió el título de Villa. Tres años después, el 2 de septiembre de 1839, el gobierno de don Joaquín de Cosio, nativo de El Viejo, le otorgó el título de Ciudad.

En 1877 la ciudad de Chinandega tiene su mercado en la Plaza principal, ya hay dos escuelas de varones y una de niñas. En 1898 el 20 de abril, un violento temblor destruyó parte de la Ciudad causando pérdidas materiales y humanas e impidiendo su progreso.
En 1926 durante la guerra entre los Liberales y los Conservadores la Ciudad sufrió las consecuencias de un incendio reduciendo a escombros 130 casas, entre ellas sus mejores edificios.

La población de Chinandega comenzó como una feria. Sus habitantes descienden de las tribus Náhuatl que habitaron la zona antes de la llegada de los conquistadores españoles. Su nombre “Chinantecal”, en lengua nagrandana, significa “Lugar de Enramadas”. Desde su inicio como poblado, en 1796, la ciuda cabecera cuenta con calles urbanísticamente bie planificadas, gracias a la obra del ingeniero Antonio Rojas. Su trazado a cordel fue realizado por el entonces intendente de la Provincia, José Salvador

En 1927 es bautizada por la nación entera como la Ciudad Martir.Hoy es uno de los municipios más importantes del Occidente de Nicaragua, tanto por su historia como por su desarrollo económico.

Sin embargo, el momento de mayor importancia política de esta ciudad ocurrió cuando la Confederación Centroamericana o “República Mayor de Centroamérica”, que integraban los Estados de Nicaragua, El Salvador y Honduras, por medio de decreto del 17 de julio de 1824, designó a la ciudad de Chinandega como capital de la Confederación.

Ante esta realidad, los extensos plantíos donde antes blanqueaba el algodón, poco a poco fueron sustituidos por nuevos cultivos de soya, sorgo, frijol, maní, ajonjolí, arroz, caña de azúcar y hortalizas. Otra fuente importante de trabajo son las diversas empresas y fábricas de productos agroindustriales instaladas en las afueras de la ciudad.
Actualmente, la ciudad de Chinandega es una gran urbe con una intensa actividad comercial e industrial, ya que cuenta con un significativo mercado local. Además, tiene tiendas, supermercados, bancos, hoteles, restaurantes, discotecas, parques, tour operadoras, televisión por cable, internet, pizzerías, rosticerías, telefonía celular y otros recursos modernos.


LIC:RENE DAVILA / 231011

viernes, 2 de septiembre de 2011

ESCRITOS DE NOTABLES PERSONAJES SOBRE LA CIUDAD MARTIR CHINANDEGA.

ESCRITOS DE NOTABLES PERSONAJES SOBRE LA CIUDAD MARTIR CHINANDEGA.:
http://youtu.be/QsTEDkBHzBg
En el centenario de Chinandega,
el doctor Gabriel Rivas publicó en "La Nueva Prensa",
el siguiente artículo:

"EN CHINANDEGA"
Una visita imaginaria, rememorando tiempos pretéritos, dedicada a las muy apreciables Matronas, señora doña Carmen Morazán v. de Deshon, señora doña María de Jesús Callejas v. de Navarro y señora doña Guadalupe Gómez v. de Venerio.

Afectuosamente,
Gabriel Rivas.

DON ALBERTO CABRALES


Conservará, por siempre, Chinandega, el piadoso renombre de LA CIUDAD MÁRTIR?

Si ha de ser así, ventilemos el proceso que la lleve al lugar que le corresponde en el Calendario de la Patria, señalándole su día de veneración en las alturas beatíficas, y han de constar allí las virtudes, frutos y dones que la Providencia le concediera para que todo y cada uno de los que han participado en la pródiga distribución de su riqueza, fijen hechos, patenticen obras, presenten pruebas que ni hoy ni nunca puedan ser tildadas de parcialidad, cariño o simpatías lugareñas: busquemos en la justicia el fiel de las pasiones.

Por este camino vamos y nos sería imposible adelantar un paso sin pedir auxilio al numeroso personal que se nos presenta en escena, revivido por el que esto expone, en un período de más de cincuenta años, a base de relaciones familiares, sociales y amistosas.

Antes, cuando Chinandega no había sido víctima de la ferocidad en llamas alentadas por odios partidistas; antes, cuando la fisonomía tranquila y placentera de sus moradores no se tornaba en tristeza y abatimiento al contemplar escombros y cenizas de tantos hogares ; antes, mucho antes, se llamaba "EL GRANERO DE CENTRO AMERICA"; y lo seguirá siendo mientras la incansada fertilidad de sus tierras no sienta el pesado paso de los siglos convirtiendo en piedras el humus de su cuele-, ni a los agricultcres les falte la fortaleza que brota en sudor sobre el surco abierto para anidar la semilla.

Es muy natural que a Chinandega le satisfaga la alegría de los centroamericanos provocada al ver la enorme saquería de maíz, arroz, frijoles que va PARA ALLA por distintas vías con una marca comercial, un conocimiento de embarque y luego retorna convertida en giros pagaderos a la vista y a favor del comerciante exportador; pero nosotros debemos buscar en dónde está la fuerza impulsora de ese tráfico que ha de matar hambres o ha de consolar familias en zozobra por la carestía.

No nos sería difícil presentar ese nlbtor de engranaje tan sencillo si el escenario de que disponemos no fuera tan estrecho, inhabilitado para la formación, en fila muy extensa, de todos los que merecen gratitud en este imponente centenario conmemorativo; pero no es necesario ir muy lejos para conocerlos en grupos selectos.

Arranchados descansando en tapescos, petates o cueros tilintes, saboreando al calor del hogar los alimentos que ellos mismos se proporcionaron, están aquellos humildes labriegos que han sacado su tarea sembrando a filo de macana y bordón agudo.

Estos son los VENDEDORES PARA LA COSECHA, habilitados con precios exiguos por unos cuantos tipos, generalmente bofos de cuerpo y menguados de espíritu por las infiltraciones venenosas de la codicia, tipos huyendo, hoy derrotados a bastonazo limpio, en forma de amplias y generosas concesiones bancarias, de esas que cancelan esclavitudes y servidumbres sin misericordia.

Ahora, si al Soldado Desconocido se le han erigido suntuosos monumentos porque mató y murió heroicamente en batallas sangrientas, pues a nuestro Labriego Desconocido, porque sembró y murió en honesta y paciente pobreza, víctima de extorsiones, dediquémosle un altísimo y genial Monumento espiritual, la Oración por Todos, de Víctor Hugo: "Ve a rezar hija mía; ha llegado la noche, reza por"... y le encarece: rezar por éstos por aquellos, por todos; Plegaria Humana que sigue muy de cerca a la Divina e inimitable de EL PADRE NUESTRO.

Estos pequeños cosecheros, desalentados y tristes, no faltaron en el cortejo que recibiera para Chinandega la honrosísima Condecoración de "El Granero de Centro América"; pero en grado más alto están los destinados a tomarla en sus manos y colocarla en el pecho de la ciudad.

Cuántos son éstos? En una centuria se cuentan por miles, todos, más o menos del tipo, índole y consagración al cultivo de la tierra como No:•b rtc Alvarado, Narciso Vílquez, Francisco García, José Dávila, Dionisio Villanueva, Andrés Novoa, Marcos Argüello, Máximo Gamboa, Agustín Cano, José Borrell ; agricultores que se enorgullecían manteniendo ocho, diez, quince yuntas de bueyes sanos, fuertes, robustos, para turnarlos en las diarias faenas.

Para saber cómo trabajan estos 'Agricultores sería necesario sorprenderlos al amanecer cuando el Lucero del Alba todavía no ha devuelto su luz al sol. Requeridos por el amo, el buey se afianza en sus patas traseras para levantarse arrodillado y luego presenta la cerviz en paciente espera del yugo; el caballo se yergue en sus remos delanteros, anchando el pecho que resguarda pulmones casi infatigables, relincha en oferta del lomo para los aperos ; y por allí está el perro, con zalamerías, agitando la cola, sintiéndose impedido de la palabra para dar cuenta de su vigilancia nocturna.

No hay historia de que alguno de estos agricultores haya sido corneado por el buey, o coceado por el caballo, o mordido por el perro, tal es la cordialidad y armonía que se establece entre el buen trato de los hombres y la mansedumbre de las bestias.

Ya va el agricultor a la siembra y regresará a la hora del almuerzo y de la siesta; encontró la campiña de un color moreno, húmeda, fresca, bañada por las aguas del cielo, es decir, La Madre Tierra, aderezada para ofrecer una vez más, su seno de fecundidad inagotable; la dejó peinada por el arado y adornada de semillas que acariciará y cuidará y revivirá para responder, más tarde, con abundantísimas cosechas a los mimos del t. labriego.

Es muy diminuto el cuadro hasta aquí presentado en esta exposición centenaria de Chinandega: debemos ampliarlo en dilatadas proyecciones ; así, mientras más en alto lo pongamos, con mayor intensidad fijarán sus miradas los espectadores, si logramos grabarle pinceladas atractivas, personajes.

Los de primera categoría, los del "centro", como los llaman, nunca desdeñaron las empresas campesinas; eran, digamos, mixtos, atendiendo también al comercio, la industria, las artes y algunos aun a los oficios de artesanos: por excepción pedestres, generalmente fueron ecuestres, poseían caballos que ellos llamaban soberbios, por aquella docilidad y domesticidad con que al llamamiento, se acomodaban de la mejor manera para ofrecer al amo el estribo de montar; por esas y otras tantas cualidades, muchos merecieron los honores del bautismo.

Don Juan Callejas Soto, en el Chingo; don Francisco Marazán, el Conejo; don Mariano Montealegre Romero, en el Pando; don Domingo Rivas Garzón, en el Zebruno; don Andrés Novoa, en el Chele; don Isaac Montealegre, en la Mula Manchada; don Manuel Balladares, en la Yegua Vibota ; don José Sansón Parrales, en el Indio; don Francisco Balladares Terán, en su Mulita Baya; y así otros cuantos en sus bestias de silla, recorrían cañaverales, caleras, cortes de madera, algodonales, haciendas de ganado, de café, potreros de repasto, extracciones de añil y pongámosle etcétera a tantísimas empresas.

El pueblo también tenía preferencias con sus bestias dándoles nombres; pero sus caballos eran adiestrados más para eltrote y la carrera que para el paso suave: la mejor exhibición era en las parejas de San Juan y de San Pedro, en la calle de tío Polín; allí ninguno le disputaba la delantera al moro azulejo i de don Julián Paredes, este jinete, sin más apoyo que la presión de las piernas en las faldas de la albarda, los dos dedos grandes de los pies afianzados en los estiibos, las riendas en la mano izquierda y en la derecha el látigo, del cual sólo el chasquido bastaba para estímulo, se bebía los vientos, tieso, sin sombrero, pareciendo de una sola pieza con su caballo y haciéndonos recordar así al Centauro Mitológico.

Esta insistencia en vincular a nuestros agricultores, de toda clase social con los animales domésticos, lleva en mira hacer electivo el título que mundialmente se persigue, ameritado por ser una extensión de la Caridad Cristiana, el de Sociedad Prolectora de Animales: Sociedad la nuestra de espontánea generación de índole natural, que funciona sin necesidad de apremios ni disposiciones y Reglamentos Oficiales.

Y si lo dicho no basta, veamos un ejemplo de como se practicó en ellos la más humilde de las Obras de Misericordia : enterrar a los muertos.

El mejor buey de Chepe Dávila, el Barcino, cayó en una hondonada de donde lo extrajeron totalmente inútil para el trabajo; los matarifes en puja quisieron aprovecharlo para el destace; Dávila rehusó las ofertas, le improvisó un acolchonado establo y cuando el Barcino murió, depositó los restos en sepultura ra rústica, no utilizando sino el cuero para riendas, sogas, cinchas, cabezadas, la vaina de su cutacha y demás enseres campestres; la calavera, limpia y enclavada en la pared, sostenía en los cuernos la escopeta y la chuspa plena de pertrechos de caza.

Eso fue un afán, como el de todos, de conservar recuerdos aunque sean temporales, ya que el imposible humano, la vida perdurable, se interpone con todo rigor.

Si esta suavidad en el trato de los animales domésticos es característica de Chinandega, sube muchos puntos en los afectos personales: ciudad refugio de emigrados, éstos se encontraron como en familia; Chinandega acoge con simpatías a todos los que de alguna manera la enaltecen, y por eso lo mismo venera el recuerdo del- General Roberto González, conductor de las tropas de Zelaya a la Victoria en Namasigüe, a Roberto que heredó de su padre General don Ceferino González la lealtad y el valor, así también tiene en recordatorio perpetuo al doctor Eduardo Montealegre G., intelectual de abolengo, quien dejó para su pueblo una Biblioteca, a sabiendas de que la inteligencia es arma blanca que se afila en los libros.

Hemos buscado y sentido no encontrar un título fijo para la mentalidad de Chinandega ; nos faltaron Escuelas de Literatura donde pudo desarrollarse el númen poético de Francisco de Paula Prieto; Conservatorios de Música para que ocupara alta línea del Pentagrama don Nicolás Martínez; no se conoció una Escuela de Artes y Oficios que hiciera de don Andrés Novoa un aventajado Ingeniero Mecánico; nos faltaron discos para captar las discusicnes parlamentarias, conferencias doctrinales, discursos de 15 de septiembre de nuestros noveles oradores, oraciones fúnebres ante muertos ilustres; en una palabra, nos falté la Imprenta con su gran fuerza rotativa para ocupar asiento en el Cuarto Poder del Estado.

No es este campo bastante para revistar las mentalidades de Chinandega, como tampoco pudimos hacerlo en el recorrido de agricultores; pero dejar sin mención honorífica a don Mariano Montealegre, Perfecto y Toribio Tijerino Navarro, Pedro Gcnzález, Fduardo Rivas, Abel Gutiérrez, Angel Navarro, Presbítero Atanasio Peñalva, Augusto C. Montealegre, Joaquín Sansón, Isidro A. Oviedo, sucesor en la Dirección del Colegio de San Atanasio, sería como pesentar una tabla rasa en que nada se hubiera escrito.

Con todos estos defectos de la época, hubo un intermedio de independencia entre las Escuelas de León y Chinandega; y fue aquel cuando en peregrinación de expatriado vino desde Guatemala, pasando por El Salvador, el Presbítero doctor don Manuel Francisco Vélez y radicó en Chinanega, por varios años, el poderío de su cerebro.

No basta el tiempo de que disponemos para analizar su actuación en el Magisterio; pero la merporia guarda y presenta hoy un episodio que basta para medir la capacidad de aquel pensador.

Preparados sus discípulos para el Bachillerato en Filosofía, los acompañaba a los exámenes que se practicaban en León.

Entre los grandes Filósofos de la Metrópoli se agitaba con vehemencia el Tema sobre si o no existía el vacío absoluto; el sustentante se vió acosado a preguntas en divergencia y entonces el doctor Vélez pidió la palabra y desde que la pidió y subió las gradas del púlpito que hacía de tribuna en la Capilla de San Ramón, se notó la majestad de su persona y parecían salir de antemano los chispazos cerebrales; dijo: "El sustentante no conoce esa materia porque no está en mi Programa de Enseñanza; y o si la conozco y la expongo; no existe el vacío absoluto, si existiera, allí se habrían precipitado todos los mundos con un ruido atronador inimaginable y habríanse convertido en polvo o vuelto a la nada de donde salieron; esos grandes astros de los cuales cada uno es mayor que el otro, llegan hasta las cercanías de Dios que llena todos los espacios y tiene y maneja los hilos que regulan la gravitación universal; sin Dios queda el Caos para los incrédulos.

Y nos despedimos de ustedes, muy apreciables señores, y del auditorio que haya atendido a nuestra plática, no sin dejarles nuestra más íntima impresión sobre Chinandega; hay grandísima diferencia entre el martirio y el castigo: al lado de uno hay virtudes que fortalecen; al del otro, delitos que afrentan: Chinandega no ha dado motivo para ser castigada; comparemos:
Jesucristo! ... Nerón !


Gabriel Rivas.
Chinandega, la Ciudad Mártir, 2 de septiembre de 1939.


En 1921, el Dr. Mariano Barreto escribió:

"LA CIUDAD DE CHINANDEGA"


"Y podrá la ciudad de Chichigalpa compararse con ésta? Cuando Chinandega había ascendido a la categoría ciudadana, Chichigalpa era apenas algo más que un caserío.

A dos personas de aquella población les he oído decir estas palabras : "Chipandega, relativamente a los tiempos anteriores, si no retrocede, no avanza".

Y quizá no anden muy desorientados. De 25 años a esta parte es casi la misma. Ni hombres más grandes, ni progreso material que eclipse al de los viejos tiempos.

Yo conocí aquella ciudad hace 33 años, y puedo decir, que en lo general, adelanta muy poco, si es que adelanta ; hagamos una ligera comparación; y al efecto, tratemos antes de sus riquezas, y después de sus hombres.

La riqueza de Chinandega consiste, principalmente en la extensión y feracidad de sus terrenos, bastante cultivados de cereales; en sus haciendas de ganado, y en alguna que otra mina de cal. En esta ciudad no han florecido nunca las industrias.

Dos máquinas; la una de don Francisco Martínez, de aserrar, simplemente, y la otra, de don Juan B. Novoa, con los importantes anexos de fabricación de mugbles y taller de mecánica.

Una tenería con, relativamente, escasa producción (antes había tres). Hace 25 6 30 años, contaba ya con valiosa riqueza pecuaria. Entre las haciendas viejas más valiosas, se contaban las siguientes: Campuzano, Capulinar, Cosigüina, Paraíso, Filadelfia, Trapichón, Censo, San Cayetano, Ameya, San Ramón, Satoca, Chamalpán. San Pedro de la Villa, San Marcos, Hato Nuevo, Petacaltepe, y muchas más, de valor menos alto.

Haciendas nuevas son las siguientes: Candelaria, Buena vista, Estrella, Zorra Pelada, Puerto Arturo, San Antonio, Satoquita, La Flor, Pensilvania, San Carlos, La Reforma, El Ensayo, San José, El Níspero, Chimaltepe, El Aguacate y Hato Grande. Pero tómese en cuenta, que algunas de estas haciendas nuevas son transformaciones o mejoramientos de haciendas anteriores, lo mismo que pasa con la nueva edificación de Chinandega.

Pertenecen a la vieja construcción, los siguientes edificios : las casas de don Juan Francisco y de don Santiago Callejas; las de los señores Manuel Valladares, Samuel e Isaac Montealegre, María Teresa de Callejas, José Mántica, Francisco Reyes C. y otras más, aunque inferiores a éstos, cómodos y bien construidos.

Son edificios nuevos, los siguientes: el Mercado, y las casas de Justino Sansón, del Hotel Ibérico, la que fue del Dr. Oviedo y otras, si no muy valiosas, buenas.

El comercio, es dudoso que, de 20 a 25 años a esta parte, haya progresado. Existían ya hace más de 40 años, las tiendas de doña Tula y doña Estefanía Sansón; y en 1894 eran fuertes los almacenes de los hermanos Callejas (don Juan Francisco y don Santiago), los que no creo que hayan sido sobrepujados hasta la fecha, principalmente, el del segundo.

Al hablar de los hombres que han figurado en primera línea, digamos que Chinandega, lo mismo que Managua, ha sido una ciudad cosmopolita. Las familias de Gasteazoros, Venerios, López y Plazaolas, originarias del Viejo, se radicaron definitivamente en aquella ciudad. Navarros y Montealegres, provinieron de España. Ceferino González, una de las primeras espadas de Nicaragua, leonés. Francisco Baca, el primer político de Chinandega, y uno de los primeros hombres de la repúbica, leonés también. Monseñor Ramírez, de alta jerarquía eclesiástica, leonés; Sansón y hermanas, y los doctores Juan Salinas e Inocente Granera, de nuestra misma ciudad.

Se me ha dicho que les progenitores de la familia Tijerino, emigraron de ésta, con motivo de'la guerra de 1824. Así esta metrópoli, tan privilegiada de la naturaleza, ha sabido inocular por todas partes su sangre e imprimir el sello de su inteligencia y de su virilidad".

Hablemos ahora de sus hombres.

Hace 40 años, poco más ó menos, existían en Chinandega dos médicos sobresalientes: Seydel, alemán y Toribio Tijerino, nicaragüense.

En el foro, tres abogados distinguidos: Perfecto Tijerino, Santana Romero e Higinio Ocejo.

El primero de éstos, de más talento y de más cultivo intelectual, y los otros, más versados en el ejercicio de su profesión. Entre los hermanos Perfecto y Toribio, había indudablemente, bastante diferencia; gozaba el primero de mayor reputación, como hombre de inteligencia; muerto aquel, el segundo sucedió en el puesto. Viviendo todavía Romero y Ocejo, comenzó a figurar como escritor y como abogado, el señor don Eduardo Rivas.

Había en aquellos tiempos en Chinandega, escritores o poetas? Ninguno; pues si es verdad que Francisco de Paula Prieto versificaba, no traspasaron nunca sus versos, las fronteras del departamento. El ya nombrado señor Rivas, como corresponsal de uno que otro periódico, de los que hace como 30 años se publicaban, escribía con chispa y facilidad; pero hay que decir con franqueza, que no pocas veces desafinaba. El doctor don Toribio Tijerino, escribía también algunas veces, sin que podamos arrimarle el calificativo de escritor.

Corriendo el tiempo, las ciencias y las letras han ganado terreno en Chinandega, como en casi toda la república. Basta ver el número de hojas periódicas y de revistas científicas y literarias que se publican, dignas muchas de ellas, de figurar en cualquier parte del mundo civilizado.

Hagamos presentes algunos nombres. El doctor don Pedro González, por su origen, mitad leonés y mitad viejano, es de las figuras que más honran al pueblo de su nacimiento y de su primera educación (es de Chinandega). Abogado de reconocidos prestigios, y escritor de buena cepa, dejará a su muerte obra perdurable, resultado de sus viajes y de sus formales estudios. González ha figurado también en nuestra política ya como simple ciudadano, como escritor o como representante del pueblo. En las Cámaras ha desempeñado bien su cometido. Está, actualmente recogiendo los materiales para la próxima publicación de algunos libros, que serán indudablemente bien acogidos.

Al hoy doctor don Ramón Romero, le he seguido de cerca y con interés, desde que comenzó a publicar sus artículos primeros. Piensa con juicio y escribe con corrección y fuerza. Inclinado a los estudios serios, rarísimas veces baja a cortar flores en los jardines de las amenas letras. La obra que deje, si él no se abandona, que. no se abandonará, será maciza, y resistirá al olvido.
El señor doctor don Gabriel Rivas ha redactado por algún tiempo, un periódico político, que desgraciadamente fue de muy escasa circulación en la república.

Gabry Rivas, hijo del anterior, buen poeta y buen escritor. Brioso para la polémica, y ameno y fácil para las lucubraciones literarias. Cuando entre más en reposo, escribirá mejor y con más peso. Yo leo siempre con gusto sus poesías y sus artículos, y hace ya tiempo que espero su primer libro.

El doctor don Joaquín Sansón, médico, no hizo profesión de escritor, sin embargo de manejar bien la pluma. Desde muy joven se distinguió en nuestros congresos como uno de los mejores oradores parlamentarios. En las Cámaras de Honduras, hizo también resonar su palabra de orador y de tribuno. Fue uno de nuestros talentos más precoces.

De Francisco Moreira Tijerino, he leído dos artículos relativos al templo, mejor dicho, a las ruinas del templo de Guadalupe de Chichigalpa, y en ellos he visto al escritor y al artista. Ojalá que ahonde los estudios literarios, para darles cada día más interés, más corrección y nervio a sus escritos.

De Timoteo Baca Seydel, uno de los más distinguidos alumnos, sólo diré: que leí sus primeras producciones, hijas de un entendimiento fuerte, y de un espíritu potente. Habrá escrito en los Estados Unidos de América? No lo sé.

El señor don Francisco Baca Callejas ha publicado buenos versos, y es también uno de los mejores escritores de la ciudad de Chinandega.

Se cuenta como lisonjera promesa para lo porvenir a un hijo adolescente de don Alberto Cabrales : Luis Alberto Cabrales. Ha publicado ya bastantes versos; pero desafortunadamente no han llegado a mi conocimiento, para emitir sobre ellos mi juicio con conocimiento de causa.

El talento poético de Narciso Callejas M. fue ahogado por la muerte en temprana edad.

Chinandega, pues, ha progresado en materia de ciencias y letras: cuenta con mayor número de profesionales y de escritores, y la cultura va ensanchándose, aunque muy lentamente, pues que en esa ciudad se lee poco.

Y tómese también en cuenta, que Chinandega se ha formado de un núcleo de familias distinguidas por su posición y su capital, mientras que en Chichigalpa ha dominado mucho el elemento criollo, escaso de luces y de recursos pecuniarios. En estos últimos tiempos en que el Ingenio de San Antonio le ha comunicado vigoroso impulso, la agricultura se ha extendido más;
el comercio ha dado un paso adelante, v los oficios y las industrias han desplegado su bandera de redención.

Mas si no puede decirse que Chinandega, en lo general, haya progresado mucho en sus últimos años, está sin embargo, llamada a un porvenir lisonjero, por la excelencia de sus tierras, la feraciadad de bosques, la abundancia de sus aguas, y la riqueza de sus campos. Debemos clamar incesantemente por una inmigración selecta, que venga a despertarnos de nuestro letargo, inculcándonos el amor al trabajo constante y bien dirigido, fecundo en provechosos resultados".


"CHINANDEGA"


Esta ciudad cabecera del Departamento va caminando poco a poco hacia el progreso. Situada a la falda Sur-Oeste del volcán del Viejo, a tres leguas del puerto del Realejo, sobre una hermosísima, planicie, con magníficos terrenos vegetales en toda dirección, cuenta con doce mil habitantes, entre ellos mil y pico de ciudadanos que votan en tres cantones por cuarenticinco eletores de SS. AA. Para su gobierno interior está dividida en once cantones, y su jurisdicción abraza cuatro comarcas de la mesta.

Además, elige dos Alcaldes, 10 y 29, un Juez de Agricultura propietario y otro suplente, cuatro Regidores y un Síndico Municipal.

Los fondos de esta corporación producen cerca de cuatro mil pesos anuales, y sus gastos ordinarios no pasan de setecientos y pico de pesos al año, quedando lo demás para mejoras locales.

El Cabildo es un edificio que ocupa un cuarto de manzana, situada en la parte occidental de la plaza principal. Todo el frente de la Calle del Calvario es de dos pisos, el resto de solo uno. Está enteramente cerrado con tapias elevadas.

En el frente de la plaza y parte Sur se encuentran las cárceles de varones y mujeres y el cuerpo de guardia del resguardo de la hacienda y policía, ocupando distintas piezas. La cárcel de varones mide quince a diez y seis varas, la de mujeres, ocho.

La primera tiene una puerta, una ventana y tres aberturas en la pared de la calle, suficientemente elevadas y con sus respectivas rejas de hierro. El piso es malo, ventilación suficiente.

La cárcel de mujeres tiene una puerta y una ventana con su reja de hierro. En el segundo piso despachan los señores Alcaldes y Juez de Agricultura. Más de la mitad del edificio de dos pisos está sin concluir porque los fondos no han sido suficientes para ello.

Mediante un empréstito, la Corporación Municipal, ha podido acometer la empresa de construir un mercado en la plaza principal, que puede decirse concluido ya. Ocupa poco más de un cuarto de manzana, aunque hay comprado ya un solar contiguo. La señora doña Gertrudis S. de Callejas, ha contribuido mucho al crédito de esta Corporación aportando toda la cantidad necesaria para la obra con un interés módico.

Sobre la misma plaza principal se encuentra el hospital ti= tulado "La Caridad" que después de varios años de esfuerzos, se inauguró solemnemente el 15 de agosto próximo pasado. Para su dirección lo mismo que para su adquisición hay una Junta Especial compuesta de cinco miembros con su Tesorero también especial. El edificio ocupa cerca de dos tercios de manzana, todo de pared de adobes, enteramente cerrado, tiene tres grandes piezas de cañón y dos de mediagua.

El 19 del mes próximo, la Municipalidad de esta ciudad inaugurará solemnemente el alumbrado público, pues ya está todo preparado para ello. Era esta mejora reclamada perentoriamente en toda población de alguna importancia.

Hay otras muchas mejoras obtenidas durante los últimos años, lo que prueba que en esta ciudad no son pocos los que de buena fe desean el progreso de su país. Sería muy largo enumerar las distintas personas que han contribuido eficazmente a todas estas mejoras, aunque no hayan tampoco faltado opositores sistemáticos a todo adelanto.

Pero aun se hace notable el malísimo estado de las calles, que si bien están delineadas con una regularidad en extremo agradable a la vista, expone sin embargo al paseante, a quebrarse una pierna en los muchos barranco£ que por distintas direcciones las cortan. La Corporación Municipal se ocupa actualmente en escoger los medios de atender con prontitud a una composición sólida y estable de todas ellas, lo mismo que de dar cima a la obra del Cabildo, que sufre notables deterioros con su demora.

En esta ciudad hay dos escuelas de varones y una de niñas. Pronto habrá otra de varones. A la central concurren más de ochenta niños, a la del Calvario más de treinta, igual número concurrirá a la de Guadalupe, tan luego se establezca. A la de niñas concurren más de sesenta.

Para concluir, señor Ministro, haré algunas observaciones generales.

Los pueblos de Somotillo y Villa-Nueva, Chichigalpa y Realejo, carecen de ejidos. Alrededor del primero se asegura haber gran cantidad de terrenos baldíos a los que pretende por algunos, derechos de propiedad, no obstante la falta de títulos de medida. El pueblo de Villa-Nueva, según datos adquiridos, parece estar en terrenos de la cofradía y en ellos mismos se encuentran la mayor parte de las fincas de sus vecinos.

Todos esos pueblos piden ejidos; pero en mayor cantidad que la designada por la ley de 2 de agosto de 1832, y a la verdad, señor Ministro, esa ley no satisface las necesidades agrícolas de cada uno de ellos.

Las cárceles en todas las poblaciones, con excepción de esta ciudad, son nada ventiladas,' absolutamente insalubres, de tal manera que el individuo que se ve en la dura necesidad de ocuparlas, lo cual muchas veces sucede, o sin delito de ninguna especie, o por faltas sumamente ligeras, lleva la seguridad de contraer en ellas alguna enfermedad. Además, como carecen de tapias, los reos no pueden salir de ellas un solo instante y muchas veces tienen que ser ocupadas para necesidades corporales, con grave daño de los que la habitan.

Señor Ministro, por el bien de la humanidad, se hace preciso fijar mucho la atención del gobierno en este asunto. 0 no hay cárceles, o si las hay, deben ser tales que no agreguen a la afrenta de habitarlas, el martirio de sus mismas mefíticas y mortíferas.

Si los pueblos con sus pequeños recursos no pueden llenar debidamente esta vacío, el asunto merece fijar las miradas del Supremo Gobierno.

La instrución primaria es un ramo sumamente descuidado en el departamento. Para ello hay dos causas generales. La apatía de los padres de familia, que o no hacen concurrir sus niños a las escuelas, o lo hacen con demasiada irregularidad ; y la insuficiencia de los establecimientos de enseñanza.

Una escuela en cada población, además de ser muy poco, como la que se establece es de varones, queda enteramente abandonado el sexo débil, como si fuese un miembro inútil de la familia humana. Ante la apatía de los padres de familia se estrellan los.esfuerzos del más acreditado maestro, porque lo que aprenden en ocho o nueve días, lo desaprenden en quince o más días que duran ausentes.

Tal es, señor Ministro, la situación de estos pueblos; y al pcner en su conocimiento lo relacionado, me es grato suscribirme de Ud. atento servidor

Perfecto Tijerino.

LIC:RENE DAVILA /02090011

Ventana de informacion sobre la conservación del medio ambiente.

miércoles, 13 de julio de 2011

LA CULTURA AFRONEGRISTA DE LA CONQUISTA PRESENTE EN CHINANDEGA


El primer esclavo negro llegó a Nicaragua en 1523, con Gil González Dávila, quien lo había comprado por trescientos pesos en Panamá. De allí partieron a la futura provincia –acompañando la expedición conquistadora de Francisco Hernández de Córdoba–, más de una decena. Dos pertenecían a la gente del capitán Hernando de Soto (“Francisco, negro de Talavera” y “Perico, negro”), cuatro a la del capitán Francisco de la Fuente (“el negro de Ruy Díaz” y los de Solís, de Nufio de Olano y de Andrés Muñoz) y otros cuatro a la del citado Hernández de Córdoba (“Vicentico, negro”, “Gaspar, idem”, “Juan, idem” y “Antón, idem”). Nuestra zona del Pacífico, desde entonces, estuvo poblada --a lo largo de la época colonial-- por esclavos originarios de África. Incluso se exportaron a Panamá y el Perú, entre mayo de 1539 y octubre de 1543, cuarenta y seis esclavos negros.

Otros afronegrismos incorporados al español en la zona del Pacífico los aportan primero Berendt (1874: 82): los vegetales: flor de mondongo y mondonguillo; luego Brautigam-Beer (1983: 16), a saber: mondongo (la sopa), quijongo (el instrumento musical), musuco (de pelo crespo: murruco) y moronga (la morcilla en España), vocablo que forma parte de otra unidad fraseológica, más popular que las anteriores: “Creer que la vida es moronga y el porvenir chorizo” (aplicada a la personas displicentes, que no valoran los esfuerzos de los demás). Vocablo, por otra parte, poematizado por Pablo Antonio Cuadra en su “Jalalela del esclavo negro”: “Barato el esclavo, /y no come pan!... Cara de moronga /negrito rezonga: Porque no mi dan –porque no mi dan”.
CHINANDEGA EN EL AFRONEGRISMO.
Los anteriores afronegrismos –banano; dengue, marimba, mandinga, mandanga, mondongo, quijongo, musuco, moronga (Berendt, 1874: 83) también lo registra cachimba y ñame) sobrevivieron a un fuerte proceso de dilución, en virtud del dominio político socio-económico y cultural del español. No otro fenómeno revela la pronta desaparición de un baile, “El Congo”, descrito por el ilustrado Antonio Pineda en la zona noroccidental de la provincia (Chinandega, Chichigalpa, El Realejo y El Viejo) a finales del siglo XVIII. Lo bailaba una pareja. La mujer, girando con suavidad la cintura horizontalmente, ponía una mano delante y ladeaba el cuerpo, zapateando a compás, agitada, compitiendo con el hombre que hacía vibrar el suyo con mudanzas al gusto del país, arremetiendo contra ella, mientras un animador cantaba: “Arriate, arriate, /así se bate”. Y otro respondía: “el chocolate”. Pero la mujer lo evitaba, hurtando el cuerpo en el momento oportuno y volviéndole la espalda, burlándolo y convidándolo, incitándolo... hasta que se descuidaba y un pícaro movía a la chabacana risa plebeya al cantar: “Tiene la Reina Mora/ y su turbante/un letrero que dice:/¡Viva mi amante!”.

Aunque en el parlamento no se advierte ningún afronegrismo, sino un vocablo incorporado al español procedente del náhuatl –chocolate– y el más legítimo español, Pineda no podía ocultar su origen: “El nombre de este baile y su explicación da una idea de su origen africano, y de su poca decencia: felizmente sólo lo usa la plebe en las fiestas de gran bulla, o de mucha confianza”. Lo mismo puede afirmarse de otro baile dialogado de la misma zona y también colonial, cuyo principal vestigio –una décima– le dictó a mediados de los años cincuenta del siglo XX a Carlos Mántica una persona mayor, don Francisco Reyes Callejas, en la ciudad de Chinandega. Dicho parlamente, que consta de numerosos versos, fue rescatado por las dos hijas del algodonero y coleccionista de arte precolombino de El Viejo, de la fiesta patronal dedicada “al San Roque mulato” –hoy desaparecida–, cada 16 de agosto:

T “Mulato: ¿Quién es esa mulatona, /que allí por la calle va, /tan simpática y tan mona, /con su mano al tercio va?/ /Mulata: Yo soy la mulata, /linda y hechicera. /Yo soy la mulata, /la mulata callejera. /Esa soy yo, ¡ay!, sí señor /que traigo el alma llenita de amor.// Mulato: Sonriendo con esa boca, /tan dulce como un panal, /y echando por las caderas, /azúcar, canela y sal..// Mulata: Mirando con estos ojos, /que llenos de fuego llevo, /haciendo con mis chinelas /chiqui, chiqui, chiqui, chiqui, chiqui, cha”. Apenas en el departamento de Masaya (zona suroccidental del país) se conservaron como folklore vivo bailes como “Los chinegritos” y “Las negras”, hace varias décadas reelaboradas artísticamente por grupos danzarios.

África, pues, no marcó diferencia apreciable en nuestro español. Pero sí en una lengua étnica hablada en la zona del Caribe: el miskito. Brautigam-Beer (1983: 16) ha establecido una relación directa entre el léxico africano y el miskito, detectando en un cuadro 20 palabras procedentes de otros tantos idiomas africanos hablados en Alto Volta, Angola, Fernando, Po, Mali, Nigeria, Togo y Zaire, entre otros paíseS.

FUENTE.NUEVO AMANECER. /LIC:RENE DAVILA /13060011"

domingo, 15 de mayo de 2011

ORIGENES DE LA INDUSTRIA DE LA CAÑA DE AZUCAR EN CHINANDEGA.

ORIGENES DE LA INDUSTRIA DE LA CAÑA DE AZUCAR EN CHINANDEGA.: "

La industria azucarera en Nicaragua orígenes y fundadores


A propósito de la zafra 2009-2010, cuya producción en el principal ingenio de Nicaragua ha sido la más alta de su historia, resulta oportuno remontarse a los orígenes de esta industria en nuestro país. Colonial, la caña de azúcar no alcanzó una producción considerable sino hasta en la última década del siglo XIX, cuando funcionaban varios ingenios como San Rafael en el departamento de Granada, San Antonio y El Polvón en el de Chinandega, y El Polvoncito en el de León. Pero las primeras haciendas conocidas datan del siglo XVIII.

Haciendas del siglo XVIII
De acuerdo con las investigaciones de Germán Romero, sólo en la región de El Realejo se contaban cinco haciendas de azúcar en 1740. Doña Ubalda Barbosa era dueña de una de ellas, cuya extensión sumaba cuatro caballerías. La casa de habitación, de adobe y cubierta de tejas, medía veinte varas de largo. La casa del trapiche, de forma cuadrada, tenía doce varas por cada lado; la casa de las calderas, veinte. Una presa en el río de la hacienda servía para el riego de la casa cuando era necesario. La caña se sembraba en plantíos llamados “Suertes”. Cada “Suerte” tenía nombre y lo integraban cierto número de surcos. En total, se trabajaban 1,349 surcos distribuidos en quince “Suertes”.

De otra hacienda, llamada “El Trapiche” —en la jurisdicción de León— se conservan las cuentas de su administración entre el 17 de abril y el 31 de noviembre de 1772; aparentemente, existía una marcada división del trabajo con fines remunerativos entre su mano de obra mulata, destacándose los molenderos de caña. La hacienda pertenecía a Antonio Montes.

Otras haciendas eran mixtas: de ganado y caña de azúcar, como la llamada “Jesús de Nazareno”, de diecisiete caballerías de extensión, vendida en 1735 por el vecino de Granada, Adriano Blanco. De menor extensión era la de otro vecino de Granada, Francisco José Argüello, “El Chagüite de San José y de San Antonio de Malaco”, con una casa de habitación, de veintiséis varas de largo, de adobe y cubierta de tejas. En otra casa se hallaban los trapiches, uno de bronce y el otro de guapinol “con todos sus pertrechos”, al igual que las otras instalaciones para la elaboración del azúcar de rapadura: hornos de calicanto, bancos, calderas, cubas. Para hacer girar los cilindros del trapiche había treinta mulas “moledoras”. Las carretas servían para el transporte de la caña y se disponían para ellas diez yuntas de bueyes.

Con todo, dichas haciendas —pertenecientes a una minoría étnica heredera de los beneficios de la conquista— representaba un símbolo de dominación social más que cierto poderío económico. Así su producción se destinaba al consumo interno y, entre los rubros de exportación a finales del siglo XVIII, el azúcar apenas rendía unos 15,000 pesos anuales, como las mulas (también 15,000), mil menos que los quesos (16,000) y muchísimo menos que el ganado (100,000), el añil (150,000) y el cacao (220,000).

San Antonio de
Walter Bridge

Tras la independencia, las guerras civiles impidieron la prosperidad del cultivo de la caña de azúcar, pese a las iniciativas emprendedoras de dos productores: el inglés Walter Bridge (1791-1847) y del chinandegano Gregorio Venerio, asesinado en su casa de habitación en El Viejo, a manos de Bernabé Somoza, en 1849.

Al primero, el diplomático estadounidense John L. Stephens lo encontró en 1841 como propietario de la hacienda azucarera San Antonio. Mister Bridge, “un inglés de una isla de las Antillas, había residido en Nicaragua por mucho tiempo, y era casado con una señora de León; pero, con motivo de las convulsiones del país, vivía en la hacienda… Él afirmaba que aquí cincuenta hombres podían elaborar azúcar más barato que doscientos de las islas”. Fallecido el 11 de noviembre de 1847, Bridge fue enterrado en la iglesia de Santa Ana, en Chinandega. Su esposa se llamaba Mónica Cabeza de Vaca.

Bridge había construido la casa-hacienda de San Antonio, visitada por Ephraim George Squier —también diplomático estadounidense— ocho años más tarde “Era mejor que cualquiera de las casas haciendas que había visto entonces. No sólo estaba bien construida, sino que sus habitaciones hallábanse convenientemente dispuestas, y además, pintadas por dentro”.

San Jerónimo
de Gregorio Venerio

Squier realizó otra visita en la zona de El Viejo: a la hacienda San Jerónimo de Gregorio Venerio, quien había importado de Inglaterra —vía Estrecho de Magallanes— maquinarias para la elaboración del azúcar, del algodón y del añil. Los terrenos de San Jerónimo eran perfectamente parejos, y por medio de acequias destinadas al riego estaban divididos en plantíos cuadriculados. “En algunos —observó Squier— la caña había sido recientemente sembrada, en otros la acababan de cortar, y en otros más estaba ya en sazón, lista para la molienda. Dos trapiches trabajaban todo el año y cuando los cortadores terminan con los últimos cuadros, los que fueron cortados primero están a punto para recibir de nuevo el machete. En favorables condiciones pueden secarse tres cosechas al año; y la caña no se resiembra, sino cada diez o catorce años.”
Y continúa Squier: “Lo primero es la majadora, de donde el jugo pasa por un serpentín de cobre y a través de un colador a una cuba, de donde por otros conductos llega a las calderas. De éstas, cuando se ha reducido y clarificado lo suficiente, el jugo sigue para otras cubas donde se limpia de impurezas y va luego a un alambique para utilizarlo en la destilación de aguardiente. Reducido el líquido a cierto grado de densidad, el azúcar entra a los enfriadores y coladores, donde se hace la operación de granulación, y se separa la melaza”. Además de “chancaca”, o dulce de rapadura —cuya libra, según Squier, valía centavo y medio de dólar—, San Jerónimo producía un azúcar “tan blanca y dura como el azúcar refinada conocida en el comercio mundial”.

Los ingenios San Rafael
y San Antonio

En 1853 William Wells —un minero bostoniano de paso por nuestra región del Pacífico— constató que el azúcar de Nicaragua era de inferior calidad y que “las toscas máquinas empleadas en su elaboración impiden que sea importante artículo para la exportación, amén de que apenas produce lo suficiente para el consumo interno”. Entonces la cantidad que se exportaba era insignificante: 1,054 quintales cada año. Por su lado, el geógrafo francés Pablo Levy, advirtiendo las óptimas condiciones locales para la siembra de caña, se sorprendía que “ahora —en 1871— este cultivo no tenga mayor desarrollo”.

Y lo tuvo, como se dijo, décadas más tarde con la instalación por la Nicaragua Sugar Status Limited del Ingenio San Antonio en 1892, precedido por el San Rafael, en San Blas, departamento de Granada, a cuatro millas y medio de la ciudad. Una compañía —formada por Gonzalo Espinosa, Faustino Arellano, Ildefonso Vivas y Enrique Guzmán— era su propietaria desde 1887. La hacienda comprendía 800 manzanas, cercadas con alambres de púas: 175 sembradas de caña de azúcar y 50 de potreros. La maquinaria había sido construida en Glasgow por las Casas Miriless, Watson & Yanyan y Manleve, Alliot & Company.

En 1898 —informa la Guía Ilustrada del Estado de Nicaragua— esperaba producir cinco mil quintales de azúcar y unos veinte mil galones de aguardiente.

Enrique Guzmán Selva era el administrador del ingenio, pero el gobierno de Roberto Sacasa lo expulsó del país el 22 de agosto de 1891, sustituyéndolo Adolfo Benard por decisión de Faustino Arellano. Benard se hallaba al frente del ingenio en 1900.

En cuanto a la hacienda San Antonio, comprendía cinco mil manzanas, 650 sembradas de caña de azúcar. En 1895 se esperaba beneficiar unos 50,000 quintales de azúcar y 150,000 galones de aguardiente.
Gonzalo Espinoza y The Nicaragua Sugar States Limited
Quien concibió la idea de fundar una empresa azucarera moderna —me refiero a The Nicaragua Sugar States Limited— fue el granadino Gonzalo Espinoza Selva (1840-1908). Hijo de Narciso Espinosa y Justa Selva, había sido subsecretario de Hacienda en el gobierno de Fernando Guzmán, casado con su tía materna Fernanda Selva; luego sirvió al mismo presidente de Secretario Privado, no sin antes —de acuerdo con uno de sus obituarios— “estudiar en los ingenios ingleses de azúcar el cultivo de la caña, cuya industria se proponía el gobierno impulsar en el país”.

También, durante la administración de Pedro Joaquín Chamorro Alfaro, Espinoza realizó otro viaje de estudio, esta vez a la Guyana inglesa, para especializarse en el mismo ramo y en la destilación de licores. “El señor Espinoza rindió un minucioso informe de los conocimientos que había adquirido, que vino a ser una especie de cartilla del cultivo de la caña y fabricación del azúcar y del ron, y el mismo se convirtió en un experto” —señala Esteban Escobar en su biografía del mandatario Chamorro Alfaro.

Con esta experiencia, Espinoza dispuso fundar una empresa azucarera, de la que se retiraría pronto, entrando a servir como Agente en Granada de la compañía de navegación lacustre y fluvial establecida desde 1877 por el italiano F. Alfredo Pellas. Espinoza, “más que un empleado, fue un verdadero amigo del señor Pellas, y tendióle éste noblemente su protectora mano”. Aceptó entonces integrar una misión diplomática a Guatemala encabezada por el ex presidente Joaquín Zavala.

Concluida dicha misión, retornó a su cargo y, sin desprenderse de él, ejerció otro: el de Agente intermediario del Gobierno de Nicaragua y la Compañía del Canal; de manera que el 11 de marzo de 1889, de regreso en Granada de los Estados Unidos, aseguró a su primo Enrique Guzmán que el Canal interoceánico por Nicaragua era un hecho.

Posteriormente, debido a la confianza que inspiraba por su versación en finanzas y a su espíritu organizador —afirma Enrique Guzmán Bermúdez— le fue fácil en 1890 crear The Nicaragua Sugar States Limited, incorporada a las leyes de Inglaterra con un capital suscrito mayoritariamente en Nicaragua por accionistas que inicialmente fueron F. Alfredo Pellas, Enrique Palacios, Virginia viuda de Cuadra e hijos, y el licenciado Santiago Morales, “quienes no titubearon el exponer su dinero en un negocio arriesgado por la fe que despertaba el iniciador de esta poderosa compañía en comandita”. Más aún: Espinosza fue nombrado gerente general del Ingenio San Antonio —adquirido por The Nicaragua Sugar States Limited—, al que “tóca darle forma, dirección e impulso”.

Gonzalo Espinoza Selva, quien solía viajar a Europa con frecuencia, falleció en Nueva York —a los 68 años— el 8 de febrero de 1908. Volvía de comprar a Mr. Bayan y a Mr. Martin sus acciones en San Antonio, “adquisiciones que lo convertirían —según Guzmán Bermúdez— en el mayor accionista de la Empresa por él fundada”.
F. Alfredo Pellas
A la muerte de Espinoza, F. Alfredo Pellas (Génova, Italia, 27 de abril, 1850-Granada, Nicaragua, 12 de junio, 1912) adquirió la mayoría de las acciones. Había llegado de 25 años a Nicaragua. Organizó compañías en Managua en los dos lagos, se sumó a la iniciativa de Espinoza de fundar la Nicaragua Sugar, compró minas de oro en Chontales y una hacienda cafetalera en las cercanías del pueblo de San Marcos. Para 1892 tenía un capital de 400,000 pesos. Es el segundo fundador de la industria azucarera en Nicaragua.
Adolfo Benard
El tercero no es otro que Adolfo Benard (Granada, 10 de noviembre, 1865-Ídem, 4 de abril, 1935), a quien Pellas buscó como socio de la Nicaragua Sugar, llegando a ser presidente y gerente general desde el 21 de junio de 1912 hasta su muerte en 1935. Lo sustituyó en el cargo Silvio Pellas Vivas, uno de los dos hijos varones de F. Alfredo.

Durante sus veintitrés años en la gerencia general, Benard consolidó al Ingenio San Antonio como empresa moderna y hegemónica en su ramo. Si en 1909 el Ingenio aportaba el 65.46% de la producción de caña del país, en 1925 producía el 75.52%."

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