LA AZAROSA VIDA DE ROSA SARMIENTO MADRE DEL BARDO UNIVERSAL RUBEN DARIO.: "
El 16 de abril de 1866 fue celebrado en la catedral de León, Nicaragua, el matrimonio religioso de Manuel García Rojas (conocido también por Manuel Darío) y Rosa Sarmiento Alemán. Él tenía 46 años y ella 22. Huérfana, Rosa era protegida de su tía carnal Bernarda Sarmiento de Ramírez, hermana de su padre Ignacio; y Manuel se había instalado en la ciudad con un negocio de telas. Mas la unión, concebida por el clan Darío, no resultó: a los días de casada, Rosa recibiría maltrato físico de Manuel, su primo en tercer grado de consanguinidad.
Viva, guapa y de atractiva voz dotada para el canto
Escasa información se dispone de la vida de esta joven: a los tres años de edad —o a los tres días de nacida, según otros— se trasladó a León desde Chinandega —donde había visto la luz en 1840— al hogar Ramírez Madregil-Sarmiento Mayorga, parientes entre sí. En ese hogar creció y aprendió todos los oficios domésticos, a leer y a escribir por su propia iniciativa, ya que era viva, guapa y poseía una atractiva voz dotada para el canto.
De catorce, quince años, trabajó como dependiente del establecimiento comercial “Maduro y Cía. Ltda.” (cuyo dueño era un súbdito danés), sin dejar sus quehaceres en la casa de la tía Bernarda. Un día conoció a un joven en Masaya: Aurelio Avilés, y ambos quedaron prendados e iniciaron una correspondencia que incluía el enlace matrimonial. Pero la fibra trágica de la que estuvo tejida la existencia de Rosa Sarmiento impidió ese destino. Y doña Bernarda, secundada por su hermana Petronila Rojas de García, madre de Manuel García —el tendero solterón— arregló casarla con éste, proclive a las mujeres y a la bebida.
Como se dijo, Manuel García era 24 años mayor que Rosa, pues había nacido el 8 de julio de 1820 y tenía dos de pretenderla. Así lo revela la diligencia matrimonial ante la autoridad eclesiástica; en ella, Rosa declara haber olvidado el apellido de su madre porque la dejó muy tierna cuando murió. Don Manuel, por su lado, expresó públicamente su decisión de desposarla y, además de enfatizar que le era urgente casarse cuanto antes solicitaba que se le dispensen las proclamas que por su parte habrían de leerse en Chinandega como en esta ciudad [León], pues cualquier dilación le acarrearía mucho perjuicio en su solicitud.
No hubo dilación alguna. La familia lo había preparado todo: aprobada la solicitud de matrimonio, el canónigo de turno en Catedral concluyó la diligencia diciendo: Imponemos en penitencia a los contrayentes cuatro confesiones y comuniones y el Santísimo Rosario por ocho días, y valga siempre que la enunciada Rosa Darío no haya sido robada o que habiéndolo sido no permanezca en manos del raptor. De esta manera se unieron tanto civil como religiosamente en virtud del Concordato entre la República de Nicaragua y la Santa Sede, firmado en 1862.
A los nueve meses y siete días —el 18 de enero de 1867— nacía el primogénito en Metapa, poblado de la zona central del país correspondiente hoy al departamento de Matagalpa. ¿Su nombre? Félix Rubén García Sarmiento. La madre, decidiendo huir de su cónyuge en compañía de su tía Josefa, había tomado el viejo camino carretero de Las Segovias hacia el valle de Olominapa, en donde la mencionada tía era dueña de un pequeño negocio. Mas la gravidez de Rosa, no permitiéndole avanzar, le obligó a dar a luz en la pobrísima vivienda de Cornelio Mendoza, amigo de la familia.
“El Bocón”, tío abuelo de Darío
El 3 de marzo del mismo año, el recién nacido se hallaba con su madre en León. Ese día fue bautizado en la capilla del Sagrario de Catedral y lo apadrinó su tío abuelo —que haría de padre— Félix Ramírez Madregil, “El Bocón”: liberal, unionista centroamericano y partidario del líder democrático Máximo Jerez (1815-1881). Crece dentro del hogar de don Félix —alto, buen jinete, moreno y de barbas muy negras— y de su tía Bernarda, en una casona esquinera de la calle Real de León, cuna de sus antepasados.
Al poco tiempo, su madre lo traslada a San Marcos de Colón, Honduras, pueblo fronterizo con Nicaragua, instalándose allí junto a un estudiante hondureño que había alquilado una pieza en la casa de doña Bernarda: Juan Domingo Soriano. Sin embargo, su tío abuelo —a lomo de mula— marchó a traerlo retornando con él a León. De la unión de Rosa con Soriano nacería una hermanastra de Rubén: Dolores (conocida por) Lola Soriano de Turcios.
Lo demás es muy conocido y trillado e incluso legendario. Y no es necesario reiterarlo. Basta señalar que en todos los sufrimientos maternales de Rosa Sarmiento prevaleció el amor a su hijo. Éste, en su autobiografía, la recuerda en tres momentos: muy niño, en el escenario rural de San Marcos de Colón, Honduras (Una señora delgada, de vivos y brillantes ojos negros… blanca y de tupidos cabellos, alerta, risueña, bella); más grandecito, a los trece años, cuando se le apareció con una vecina, como una rara visión, obsequiándole dulces y regalitos, aparte de prodigarle mil palabras de ternura; y ya formado, a los 26, de regreso del primer viaje a España, cuando lo atendió y cuidó en León, acompañada de su hermanastra Lola, en la crisis alcohólica que se le desató al enterarse de la muerte en El Salvador de Rafaelita Contreras, su primera esposa.
La única carta del poeta a Rosa
Pero no se ha difundido lo suficiente la única carta que el poeta escribió a su madre desde San Salvador el 10 de octubre de 1890. En ese texto agradece a Rosa el haberle felicitado, a través de un telegrama, por su veintitrés cumpleaños; le habla de una empresa (el diario unionista La Unión, que dirigía) y se acuerda de su medio hermana, le adjunta otro texto epistolar y le habla de Víctor Romero, compatriota nicaragüense, dueño de la hacienda La Fortuna —próxima a la ciudad de Sonsonate—, en la que el poeta había permanecido varias semanas redactando la biografía de su finado amigo chileno Pedro Balmaceda Toro. Dice:
Mi querida madre:
Recibí su telegrama, que le agradecí profundamente, pues fue la primera de las felicitaciones que recibí. / Sé que tengo deberes y procuraré cumplirlos. Mi empresa está medio afirmándose. / Ruégole haga llegar esa carta que, como usted comprenderá, me interesa. / Abráceme a Lola en mi nombre. / Romero llegó. Es un excelente muchacho, que ha sido muy buen amigo mío, pero nunca mi protector. Éstos nunca los he tenido. Le recomiendo la carta. Le escribo corto, porque el correo se va / Le saluda con cariño y respeto, su hijo, / Rubén.
Para entonces, habían transcurrido casi quince meses de la resolución del litigio por los bienes de don Manuel Darío, fallecido el 5 de noviembre de 1888, entre el poeta —atosigado de deudas— y la viuda, declarada pobre de solemnidad por la municipalidad de Chinandega el 27 de mayo del mismo año. Resolución dictada por el sentimiento maternal de Rosa, quien —copio el escrito introducido por el abogado José Madriz ante el Juez de Primera Instancia Civil— jamás tuvo la intención de reclamar un centavo en la sucesión de su finado marido, no porque se creyese destituida de derecho, sino porque para ella ERA MÁS SATISFACTORIO QUE LLEVASE TODA LA HERENCIA SU HIJO DON RUBÉN, a quien ha amado y ama tiernamente… (las mayúsculas son del suscrito).
“La puñalada ha sido la muerte de mi madre”
Seis años después, el 3 de mayo de 1895, fallecía la declarante de este ejemplar amor maternal, y Rubén —mientras luchaba por consagrarse como líder del movimiento literario modernista en Buenos Aires— recibió la noticia con el más intenso dolor. No otra cosa lo indica en la carta, datada del 4 de julio del mismo año, a su amigo el médico Prudencio Plaza: He sufrido, mi querido Prudencio, lo que usted no puede imaginarse. ¡Con decirle que la puñalada ha sido la muerte de mi madre! / Y así, triste, solo, y completamente solo, he padecido inmensamente. ¡Tan solo!… Y por fin, esta noche, a la media noche, en una de las más duras noches de mi vida, le escribo a riesgo de darle unas horas de pena.
Tal fue, en síntesis, la relación humana, desgarradoramente humana, entre Rosa y Rubén; una relación que ya han desarrollado los biógrafos por su contenido dramático. Y el caso de ella, particularmente, inspiró una novela corta de la admirable Rosario Aguilar, publicada en 1967, que lleva de título —escuetamente— el nombre y apellido de ella: Rosa Sarmiento. ¡Rosa Sarmiento! ¡Cuánta desdicha albergó en su alma esta mujer! ¡Cuánto amor de madre entregó a su primogénito!
“Sin apoyo familiar, ni ayuda de mano amiga”
Con todo, ella formó parte de la desolación interior que padecía Rubén como un inadaptado genial que gobierna soberana y absolutamente sobre sus versos, pero obedece —esclavizado— a sus instintos. Ésta fue la lúcida explicación de su vida infortunada que dio el poeta en el prefacio a sus Cantos de vida y esperanza, Los cisnes y otros poemas (1905):
“La historia de una juventud llena de tristeza y de desilusión, a pesar de las primaverales sonrisas; la lucha por la existencia, desde el comienzo, sin apoyo familiar, ni ayuda de mano amiga; la sagrada y terrible fiebre de la lira; el culto del entusiasmo y la sinceridad, contra las añagazas y traiciones del mundo, del demonio y de la carne; el poder dominante e invencible de los sentidos, en una idiosincrasia calentada a sol de trópico en sangre mezclada de español y chorotega o nagrandano; la simiente del catolicismo contrapuesta a un tempestuoso instinto pagano; complicado con la necesidad psicofisiológica de estimulantes modificadores del pensamiento, peligrosos combustibles, suprimidores de perspectivas afligentes, pero que ponen en riesgo la máquina cerebral y la vibrante túnica de los nervios”.
Comentando esa página confesional, conmovida y conmovedora, el mexicano Jaime Torres Bodet afirma que en ella Darío nada oculta al lector: ni la hiperestesia del mestizo inseguro […], ni la afición del poeta en los paraísos embotellados: estímulos al principio, y tóxicos al final […], ni —subrayo— la angustia del chico que apenas supo quién fue su madre y no tuvo ni tiempo ni motivos reales para apreciar al hombre que le engendró…
Don Manuel: ¡Con su pan se lo coma!
Significativamente, su padre aparece en la primera carta conocida del poeta. Fechada en Chinandega el 3 de julio de 1882, y dirigida a uno de sus mejores amigos, Francisco Castro, días antes de su primer viaje a El Salvador: Pídele a don Manuel Darío, en mi nombre, por supuesto, una docena de escarpines y camisolas y… ¡lo que le puedas arrancar! Si se niega, con su pan se lo coma. ¡Con su pan se lo coma! He ahí, tempranamente expresado, el distante sentimiento que tuvo Rubén hacia su “tío Manuel”, como lo llama en sus páginas autobiográficas. Allí también se localiza el siguiente testimonio que lo marcaría para siempre:
“…don Manuel Darío figuraba como un tío. Y mi verdadero padre, para mí, y tal como se me había enseñado, era el otro, el que me había criado desde los primeros años, el que había muerto, el coronel Ramírez. No sé por qué, siempre tuve un desapego, una vaga inquietud separadora, con mi tío Manuel. La voz de la sangre… ¡que plácida patraña romántica! La paternidad única —llegó a esta convicción— es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre. LIC: JORGE EDUARDO ARELLANO."
sábado, 9 de abril de 2011
CAMILO ZAPATA EL CLARINERO MAYOR Y PADRE DEL SON NICARAGUENSE.
CAMILO ZAPATA EL CLARINERO MAYOR Y PADRE DEL SON NICARAGUENSE.: "
De madre jinotepina y padre chinandegano, Camilo Zapata nació en Managua el 25 de septiembre del año 1917, Bachiller del Colegio Bautista, estudió topografía por correspondencia y se fue a Chinandega después del terremoto del 23 de diciembre de 1972 que destruyó la capital.
Se inició a los quince años en Managua cuando cantaba en la emisora "Rubén Darío", mientras sus compañeros Francisco Fiallos, Juan Ramón Bermúdez y David Loáisiga, lo hacen en "YNOP", la emisora que en el año 1932 funcionaba en la capital. En ese tiempo estaba de moda los paseos a la costa del lago de Managua, sector de Miralagos. Mucha gente se reúne en ese lugar, lo que era aprovechado por Camilo y otros jóvenes para tocar la guitarra, cantar y darse a conocer.
Pero su aparición hay que ubicarla en un momento histórico, cuando se emprende a la búsqueda y la afirmación de la identidad nacional, tras las negativas consecuencias culturales que había dejado la ocupación norteamericana. Por eso no resulta arbitrario relacionar la publicación de los poemas nicaragüenses, de Pablo Antonio Cuadra en 1934, con "Caballito Chontaleño" de Camilo Zapata, canción escrita ese mismo año, en compás de seis por ocho, constituyendo la partida de nacimiento del "Son Nica".
Con este nombre se ha identificado ese ritmo popular y típico lo nuestro visto con nuestros propios ojos iniciando por Zapata, quien después estrena "El Nandaimeño", "El Solar de Monimbó" y "El Ganado Colorado", por citar tres de sus piezas consagratorias. Ritmo que José Francisco Borgén propuso denominar con acierto rascado y que, erradamente, se le difundió como "Canción folklórica". El mismo Borgén describió a Zapata cuando participaba en los programas vivos de la Radio La voz de la América Central: "Pequeño, flaco, moreno, despreocupado".
Su humildad le atrae simpatías; pero, más que su humildad, el hecho de llevar al micrófono melodías frescas de nuestros campos" y también de nuestros pueblos y ciudadelas, como lo revelará en sus canciones "Nindirí", "Ticuantepe" y "Callecita Colonial"
Camilo Zapata se había graduado en México de Ingeniero Topógrafo con especialidad en sistema de riego y conservación de suelos, profesión que le condujo a conocer, palmo a palmo, buena parte del territorio nacional y a crear consciente en palabras de Pablo Antonio Cuadra él son que nos baila adentro, en el subconsciente musical del pueblo. Fue el primero que valoró y dio continuidad culta al ritmo popular más característico de los nicaragüenses". Para Carlos Mántica, introdujo nuestros ritmos de inspiración folklórica a los salones "vistiendo a la marimba de guitarra".
Para nosotros, integra con Erwin Krüger y Tino López Guerra el trío de oro" de la música típica o vernácula de Nicaragua. Además, fue el primer nicaragüense que grabá en disco "Caballito chontaleños" y "Solar de Monimbó", prensado por la RCA de México, cuando los discos eran de 78 revoluciones por minuto; y el primer en internacionalizarse. Sus composiciones fueron interpretadas por los Hermanos Silva (chilenos), Los Diamantes (peruanos), Los Quipus (ecuatorianos) y otros."
Sin embargo, su producción no se limitó a la tendencia vernácula. Su "Pregón del Paletero", que el público privilegiado en los años 40, no era un aire nicaragüense, sino que estaba tocado de cubanismo. Por lo demás, fue autor de melodías de toda índole: valses, tangos, pasillos, boleros, pregones y villancicos. En este último género tuvo repercusión su "Campanitas de Navidad". Festivo, rico en matices y en color local, el compositor pionero Camilo Zapata al crear el "son nica" tocó las cuerdas más sensibles del alma de nuestro pueblo.
El 16 de abril de 1994, la Casa del Artista le brinda un homenaje al insigne compositor. Varias cuadras fueron cerradas para que la gimnasia rítmica del Instituto Nacional Ramírez Goyena y por lo menos cinco mil personas pudieran decirle adiós al gran compositor pinolero que se marcha de su amada Nicaragua, para residir en los Estados Unidos de América.
Camilo, visiblemente emocionado, dijo que agradecía profundamente el gesto de los artistas nacionales y les instó a conservar vivo el espíritu de colaboración a este patrimonio, ya que redundará en beneficio de las nuevas generaciones. También indicó que se deben apartar las diferencias y el egoísmo y buscar el bien común unidos por el arte en beneficio de todos.
Don Carlos Garzón (q.e.p.d) impuso la distinción en oro, seguido de la entrega de un pergamino de honor por parte de la Compañía Cervecera Nacional de manos del Lic. Guillermo Mejía. Luego el vicepresidente de la Casa del Artista Nacional, Lic. Hosman Balmaceda, entregó también un reconocimiento en nombre de la Casa del Artista y de Margarina Cremy. Una centena de artistas aguardaba pacientemente a rendir homenaje al gran compositor del "Caballito Chontaleño", "La Minga Rosa Pineda", "El Solar de Monimbó", y tantas otras.
Dentro de los artistas participantes en este homenaje estaban viejas glorias de nuestro arte como: Jorge Isaac Carballo, Gilberto Guzmán, Jimmy Wilson, Daysi Wilson, Eveling Martínez, Otto de la Rocha, [[Mario Montenegro, Trío Los Andes, entre otros. Participaron también poetisas, fonomímicos, guitarritas, ENIGRAC, la comisión de la Cultura de la Asamblea Nacional, el coreógrafo Bayardo Ortiz y los miembros honorarios de la Casa del Artista Nacional.
En este homenaje Camilo Zapata inauguró el mural que está situado a la entrada de la Casa del Artista Nacional, al lado de Don Gilberto Guzmán, obra hecha por el caricaturista y pintor Luis Cuadra, mejor conocido en el ambiente artístico como ARCHI. El 29 de agosto de 1998, El Ballet Folklórico Nicaragüense, le brindó un homenaje al creador del "Son Nica" con la puesta en escena del tema musical "Minga Rosa Pineda", se seleccionó este tema por ser uno de los más conocidos de Camilo Zapata, dijo el director del grupo, Ronald Abud Vivas.
Camilo Zapata vivió rodeado de trofeos, diplomas y condecoraciones que, gobiernos extranjeros y el de Nicaragua, le han tributado en reconocimiento a su labor artística. LIC:RENE DAVILA"
De madre jinotepina y padre chinandegano, Camilo Zapata nació en Managua el 25 de septiembre del año 1917, Bachiller del Colegio Bautista, estudió topografía por correspondencia y se fue a Chinandega después del terremoto del 23 de diciembre de 1972 que destruyó la capital.
Se inició a los quince años en Managua cuando cantaba en la emisora "Rubén Darío", mientras sus compañeros Francisco Fiallos, Juan Ramón Bermúdez y David Loáisiga, lo hacen en "YNOP", la emisora que en el año 1932 funcionaba en la capital. En ese tiempo estaba de moda los paseos a la costa del lago de Managua, sector de Miralagos. Mucha gente se reúne en ese lugar, lo que era aprovechado por Camilo y otros jóvenes para tocar la guitarra, cantar y darse a conocer.
Pero su aparición hay que ubicarla en un momento histórico, cuando se emprende a la búsqueda y la afirmación de la identidad nacional, tras las negativas consecuencias culturales que había dejado la ocupación norteamericana. Por eso no resulta arbitrario relacionar la publicación de los poemas nicaragüenses, de Pablo Antonio Cuadra en 1934, con "Caballito Chontaleño" de Camilo Zapata, canción escrita ese mismo año, en compás de seis por ocho, constituyendo la partida de nacimiento del "Son Nica".
Con este nombre se ha identificado ese ritmo popular y típico lo nuestro visto con nuestros propios ojos iniciando por Zapata, quien después estrena "El Nandaimeño", "El Solar de Monimbó" y "El Ganado Colorado", por citar tres de sus piezas consagratorias. Ritmo que José Francisco Borgén propuso denominar con acierto rascado y que, erradamente, se le difundió como "Canción folklórica". El mismo Borgén describió a Zapata cuando participaba en los programas vivos de la Radio La voz de la América Central: "Pequeño, flaco, moreno, despreocupado".
Su humildad le atrae simpatías; pero, más que su humildad, el hecho de llevar al micrófono melodías frescas de nuestros campos" y también de nuestros pueblos y ciudadelas, como lo revelará en sus canciones "Nindirí", "Ticuantepe" y "Callecita Colonial"
Camilo Zapata se había graduado en México de Ingeniero Topógrafo con especialidad en sistema de riego y conservación de suelos, profesión que le condujo a conocer, palmo a palmo, buena parte del territorio nacional y a crear consciente en palabras de Pablo Antonio Cuadra él son que nos baila adentro, en el subconsciente musical del pueblo. Fue el primero que valoró y dio continuidad culta al ritmo popular más característico de los nicaragüenses". Para Carlos Mántica, introdujo nuestros ritmos de inspiración folklórica a los salones "vistiendo a la marimba de guitarra".
Para nosotros, integra con Erwin Krüger y Tino López Guerra el trío de oro" de la música típica o vernácula de Nicaragua. Además, fue el primer nicaragüense que grabá en disco "Caballito chontaleños" y "Solar de Monimbó", prensado por la RCA de México, cuando los discos eran de 78 revoluciones por minuto; y el primer en internacionalizarse. Sus composiciones fueron interpretadas por los Hermanos Silva (chilenos), Los Diamantes (peruanos), Los Quipus (ecuatorianos) y otros."
Sin embargo, su producción no se limitó a la tendencia vernácula. Su "Pregón del Paletero", que el público privilegiado en los años 40, no era un aire nicaragüense, sino que estaba tocado de cubanismo. Por lo demás, fue autor de melodías de toda índole: valses, tangos, pasillos, boleros, pregones y villancicos. En este último género tuvo repercusión su "Campanitas de Navidad". Festivo, rico en matices y en color local, el compositor pionero Camilo Zapata al crear el "son nica" tocó las cuerdas más sensibles del alma de nuestro pueblo.
El 16 de abril de 1994, la Casa del Artista le brinda un homenaje al insigne compositor. Varias cuadras fueron cerradas para que la gimnasia rítmica del Instituto Nacional Ramírez Goyena y por lo menos cinco mil personas pudieran decirle adiós al gran compositor pinolero que se marcha de su amada Nicaragua, para residir en los Estados Unidos de América.
Camilo, visiblemente emocionado, dijo que agradecía profundamente el gesto de los artistas nacionales y les instó a conservar vivo el espíritu de colaboración a este patrimonio, ya que redundará en beneficio de las nuevas generaciones. También indicó que se deben apartar las diferencias y el egoísmo y buscar el bien común unidos por el arte en beneficio de todos.
Don Carlos Garzón (q.e.p.d) impuso la distinción en oro, seguido de la entrega de un pergamino de honor por parte de la Compañía Cervecera Nacional de manos del Lic. Guillermo Mejía. Luego el vicepresidente de la Casa del Artista Nacional, Lic. Hosman Balmaceda, entregó también un reconocimiento en nombre de la Casa del Artista y de Margarina Cremy. Una centena de artistas aguardaba pacientemente a rendir homenaje al gran compositor del "Caballito Chontaleño", "La Minga Rosa Pineda", "El Solar de Monimbó", y tantas otras.
Dentro de los artistas participantes en este homenaje estaban viejas glorias de nuestro arte como: Jorge Isaac Carballo, Gilberto Guzmán, Jimmy Wilson, Daysi Wilson, Eveling Martínez, Otto de la Rocha, [[Mario Montenegro, Trío Los Andes, entre otros. Participaron también poetisas, fonomímicos, guitarritas, ENIGRAC, la comisión de la Cultura de la Asamblea Nacional, el coreógrafo Bayardo Ortiz y los miembros honorarios de la Casa del Artista Nacional.
En este homenaje Camilo Zapata inauguró el mural que está situado a la entrada de la Casa del Artista Nacional, al lado de Don Gilberto Guzmán, obra hecha por el caricaturista y pintor Luis Cuadra, mejor conocido en el ambiente artístico como ARCHI. El 29 de agosto de 1998, El Ballet Folklórico Nicaragüense, le brindó un homenaje al creador del "Son Nica" con la puesta en escena del tema musical "Minga Rosa Pineda", se seleccionó este tema por ser uno de los más conocidos de Camilo Zapata, dijo el director del grupo, Ronald Abud Vivas.
Camilo Zapata vivió rodeado de trofeos, diplomas y condecoraciones que, gobiernos extranjeros y el de Nicaragua, le han tributado en reconocimiento a su labor artística. LIC:RENE DAVILA"
EL REY DEL CORRIDO NICARAGUENSE TINO LOPEZ GUERRA.
EL REY DEL CORRIDO NICARAGUENSE TINO LOPEZ GUERRA.: " Tino López Guerra nació en Chinandega, Nicaragua, sus padres fueron el médico Eduardo López Robelo y Celina Guerra, tuvo seis hermanos. Se casó con Consuelo Rosales con quien tuvo dos hijos: Tino y María del Socorro.
Desde joven escribió poemas y compuso canciones de tipo romántico.
Cursó sus estudios primarios en el Instituto Pedagógico de Varones de Managua "La Salle", donde aprovechaba los recreos para usar a veces el único piano del Colegio y dar rienda suelta a su fina sensibilidad artística.
En 1927 se marchó a los Estados Unidos donde residió por varios años, luego regresó a su patria y compuso muchos corridos, su característica, que han dado a conocer a su país por todo el mundo.
Tres Flores Para Ti" y "Chinita Corronga" son sus primeras composiciones importantes.
También vivió en México, donde los cantantes y Mariachis de la época grabaron sus composiciones.
Cuando Managua celebra su centenario y él le compone su "Corrido Managua", es condecorado por el entonces Ministro del Distrito Andrés Murillo e interpretan el corrido en la celebración cien guitarristas.
Luego compone "Viva León Jodido", corrido mundialmente conocido y que hace vibrar al nicaragüense en las fibras más hondas de su corazón. León también lo condecora y le dedica un homenaje. "Nicaragua Mía" es el corrido dedicado a la patria, ampliamente difundido, y que permanece dentro del corazón del nicaragüense, también le compone corridos a Granada y a su ciudad natal Chinandega
Su música va más allá de su patria y le canta a las repúblicas hermanas de América Central y a México donde vivió una temporada en México, ahí lo declaran el "Rey de los Corridos", alias que lo acompañó desde entonces. Su gran inspiración siempre fueron el amor y los paisajes y bellezas de su natal Nicaragua.
Se cuenta que estando en México en una noche de farra, en un lugar donde se están tocando corridos mexicanos, él toca y canta el "Corrido México", y lo premian con la mejor guitarra que hay en el lugar, guitarra que conserva su hijo Tino López Rosales.[1]
Su fervor por la Virgen María lo lleva a pedirle que aparezca en América Central en su canción "Nuestra Señora de Fátima".
A su esposa Consuelo le compuso una ranchera: "Mi Consuelo".
López Guerra logró el hito de ser el primer compositor nicaragüense a quien le grabaron en el extranjero una canción original, esto tuvo lugar en Buenos Aires, Argentina, bajo el sello Odeón, la composición fue "Tres Flores Para Ti".
Tino López Guerra falleció en Managua, Nicaragua y fue sepultado justo el día de su cumpleaños número 61, el 20 de julio de 1967.LIC:RENE DAVILA"
Desde joven escribió poemas y compuso canciones de tipo romántico.
Cursó sus estudios primarios en el Instituto Pedagógico de Varones de Managua "La Salle", donde aprovechaba los recreos para usar a veces el único piano del Colegio y dar rienda suelta a su fina sensibilidad artística.
En 1927 se marchó a los Estados Unidos donde residió por varios años, luego regresó a su patria y compuso muchos corridos, su característica, que han dado a conocer a su país por todo el mundo.
Tres Flores Para Ti" y "Chinita Corronga" son sus primeras composiciones importantes.
También vivió en México, donde los cantantes y Mariachis de la época grabaron sus composiciones.
Cuando Managua celebra su centenario y él le compone su "Corrido Managua", es condecorado por el entonces Ministro del Distrito Andrés Murillo e interpretan el corrido en la celebración cien guitarristas.
Luego compone "Viva León Jodido", corrido mundialmente conocido y que hace vibrar al nicaragüense en las fibras más hondas de su corazón. León también lo condecora y le dedica un homenaje. "Nicaragua Mía" es el corrido dedicado a la patria, ampliamente difundido, y que permanece dentro del corazón del nicaragüense, también le compone corridos a Granada y a su ciudad natal Chinandega
Su música va más allá de su patria y le canta a las repúblicas hermanas de América Central y a México donde vivió una temporada en México, ahí lo declaran el "Rey de los Corridos", alias que lo acompañó desde entonces. Su gran inspiración siempre fueron el amor y los paisajes y bellezas de su natal Nicaragua.
Se cuenta que estando en México en una noche de farra, en un lugar donde se están tocando corridos mexicanos, él toca y canta el "Corrido México", y lo premian con la mejor guitarra que hay en el lugar, guitarra que conserva su hijo Tino López Rosales.[1]
Su fervor por la Virgen María lo lleva a pedirle que aparezca en América Central en su canción "Nuestra Señora de Fátima".
A su esposa Consuelo le compuso una ranchera: "Mi Consuelo".
López Guerra logró el hito de ser el primer compositor nicaragüense a quien le grabaron en el extranjero una canción original, esto tuvo lugar en Buenos Aires, Argentina, bajo el sello Odeón, la composición fue "Tres Flores Para Ti".
Tino López Guerra falleció en Managua, Nicaragua y fue sepultado justo el día de su cumpleaños número 61, el 20 de julio de 1967.LIC:RENE DAVILA"
LA EXPRESIÓN LITÚRGICA EN EL VERBO DE LA LIC CATALINA TIJERINO.
LA EXPRESIÓN LITÚRGICA EN EL VERBO DE LA LIC CATALINA TIJERINO.: "
La mejor forma de tridimencionar la grandeza infinita del hacedor del principio y fin del universo,es a través de la narrativa litúrgica fresca,digerible y con olor a ostia de la lic CATALINA TIJERINO. Soy un apice de trazo de grano en la boveda celeste,para hablar de las dimenciones humanas,metafisicas,de su orateria diosesana en contra de los orcos y las tinieblas,de su capacidad numerica de amar al señor de las naciones,de su vocacion de polvora para eliminar como artemisa con su arco certero todas las adversidades y salir con el puño sudoroso y fruncido como aquiles en el paso de las termopilas,de su ternura del concepto de familia así como la solidaridad con los lázaros de la sociedad a quienes siempre les tiende su mano como un lazarillo de tormes, así como su tosudez de demóstenes para estrujar sus neuronas y dar lo mejor de si en cada palabra como silaba expresada en la narrativa de sus escrito litúrgicos. El denodado interés olímpico por la perfección exegeta del mundo nauseabundo y cibernetico que nos salpica así como nos corroe como salitre,la hace ser como diogenes quien constantemente busca en los 62 satélites de saturno el bálsamo espiritual,para que a través de sus escritos busquemos la fuente de vida que es la palabra del supremo y limpie los pecados como las llagas de esta sociedad en decadencia.Dentro de la narrativa novel de chinandega se levanta como lázaro la personalidad de la lic CATALINA TIJERINO,quien con el pincel de davinci y la autoridad del rabí,golpetea la acuarela con una guzla y métrica sempiterna hilvanando escritos donde la presencia de dios es el pan nuestro de cada día en su vida.Como ya no me queda tinta en el tintero termino con esta reflexion " HAY MUJERES QUE LUCHAN UN DÍA Y SON BUENAS,HAY OTRAS QUE LUCHAN UN AÑO Y SON MEJORES PERO HAY QUIENES LUCHAN TODA LA VIDA ESAS SON LAS INPRESCINDIBLES" LIC: RENE DAVILA.
"LAS REFLEXIONES DE RENE"
AUTÉNTICO.
La lucidez del compromiso
irrumpe en cada metáfora
con la fuerza irrebatible
de la verdad escolástica
la concordancia entre la idea y la vida
fidelidad que supera las pruebas
y se eterniza en el tiempo indetenible
como un martillo que golpea para desbrozar la roca de la palabra
que sangra por los poros abiertos
de la existencia vivida a plenitud
sin componendas y sin mediocridades
y callo con la mudez del respeto,
no del halago, al que también temo
callo anonadada ante el ejemplo
que resiste toda duda,
creible testimonio confirmado
por estos pensamientos compartidos.
María Catalina Tigerino Dávila
Chinandega 8/2/11"
La mejor forma de tridimencionar la grandeza infinita del hacedor del principio y fin del universo,es a través de la narrativa litúrgica fresca,digerible y con olor a ostia de la lic CATALINA TIJERINO. Soy un apice de trazo de grano en la boveda celeste,para hablar de las dimenciones humanas,metafisicas,de su orateria diosesana en contra de los orcos y las tinieblas,de su capacidad numerica de amar al señor de las naciones,de su vocacion de polvora para eliminar como artemisa con su arco certero todas las adversidades y salir con el puño sudoroso y fruncido como aquiles en el paso de las termopilas,de su ternura del concepto de familia así como la solidaridad con los lázaros de la sociedad a quienes siempre les tiende su mano como un lazarillo de tormes, así como su tosudez de demóstenes para estrujar sus neuronas y dar lo mejor de si en cada palabra como silaba expresada en la narrativa de sus escrito litúrgicos. El denodado interés olímpico por la perfección exegeta del mundo nauseabundo y cibernetico que nos salpica así como nos corroe como salitre,la hace ser como diogenes quien constantemente busca en los 62 satélites de saturno el bálsamo espiritual,para que a través de sus escritos busquemos la fuente de vida que es la palabra del supremo y limpie los pecados como las llagas de esta sociedad en decadencia.Dentro de la narrativa novel de chinandega se levanta como lázaro la personalidad de la lic CATALINA TIJERINO,quien con el pincel de davinci y la autoridad del rabí,golpetea la acuarela con una guzla y métrica sempiterna hilvanando escritos donde la presencia de dios es el pan nuestro de cada día en su vida.Como ya no me queda tinta en el tintero termino con esta reflexion " HAY MUJERES QUE LUCHAN UN DÍA Y SON BUENAS,HAY OTRAS QUE LUCHAN UN AÑO Y SON MEJORES PERO HAY QUIENES LUCHAN TODA LA VIDA ESAS SON LAS INPRESCINDIBLES" LIC: RENE DAVILA.
"LAS REFLEXIONES DE RENE"
AUTÉNTICO.
La lucidez del compromiso
irrumpe en cada metáfora
con la fuerza irrebatible
de la verdad escolástica
la concordancia entre la idea y la vida
fidelidad que supera las pruebas
y se eterniza en el tiempo indetenible
como un martillo que golpea para desbrozar la roca de la palabra
que sangra por los poros abiertos
de la existencia vivida a plenitud
sin componendas y sin mediocridades
y callo con la mudez del respeto,
no del halago, al que también temo
callo anonadada ante el ejemplo
que resiste toda duda,
creible testimonio confirmado
por estos pensamientos compartidos.
María Catalina Tigerino Dávila
Chinandega 8/2/11"
LUIS ALBERTO CABRALES LIRICO POR EXCELENCIA.
LUIS ALBERTO CABRALES LIRICO POR EXCELENCIA.: "
Primer Aguacero
ANOCHE, toda la noche,
cayó el primer aguacero.
Por eso
alegre estaba el campo en la mañana
con su camisa blanca de todos los domingos
y el pantalón azul de la Semana Santa.
Alegre estaba el campo
de azul y de blanco.
Silbando se fue a la ciudad
con su nuevo sombrero de pita;
trascendía a hierba, a fruta y a humedad.
Como viera los árboles todos llenos de trino,
como viera las nubes todas llenas de sol,
compró para el colocho un centavo de olor
en la venta que puso mayo en el camino.
Fue un vanguardista que no pertenecía a las familias granadinas, pues nació en Chinandega, departamento situado al Occidente del país. Tenía una ideología de extrema derecha y su obra poética es muy breve. Su único libro es Opera parva, publicado en 1961, donde se aprecia un acento provinciano y rural.
Sus estudios los realizó en el Instituto Pedagógico de Managua. Y estudió Ciencias Políticas en Francia, empapado de la cultura europea regresa a Nicaragua. En parte de su obra poética, Cabrales presenta una severa crítica hacia la falsa moral y sobre todo a la militancia religiosa amañada, hipócrita. Veamos parte de esa sensibilidad, vista también en otros de nuestros intelectuales de esa época.
Ejerció como crítico literario, ensayista, pedagogo, periodista, y duro polemista, permaneció atrincherado siempre en su ideología de extrema derecha, (admirador de Charles Maurrás desde sus años en Francia); una ideología que, como en el caso de Jorge Luis Borges, no dejaba de servirle como un arma de provocación.
Uno de los más destacados intelectuales de Nicaragua. Poeta, polemista, ensayista, periodista y pedagogo, pese a ser uno de los fundadores del movimiento de Vanguardia (iniciado en 1927) que renovó la faz de la cultura nicaragüense, integrándola a las corrientes internacionales, su figura ha sido, en cierta forma, un tanto opacada por las de José Coronel Urtecho y Pablo Antonio Cuadra, lo cual se explica porque él se manejaba como un pensador grave, austero y maduro, ajeno a los pronunciamientos y actos de escándalos de la muchachada vanguardista (Coronel, PAC, Joaquín Pasos, Ordóñez Argüello, menores que él cronológicamente hablando.
Publicó apenas un solo libro de poesía: Opera parva (1961) y nunca reunió sus ensayos y artículos en libros de fluyente circulación. Por otra parte, su pensamiento eminentemente reaccionario o "fundamentalista" como diríamos hoy, lo hizo refractario ante las nuevas generaciones.
Mientras PAC y Coronel evolucionaron, del eufórico fascismo criollo o "somocismo", el uno a las posturas de la democracia cristiana y el otro a la adhesión a la Revolución Sandinista, el orgulloso y terco chinandegano fue siempre fiel a su conservatismo radical que incluía una actitud fascistizante y un catolicismo ultramontano antiliberal, antisocialista y, ya no digamos, anti-comunista, ideas que aprendió en Francia, país a donde lo mandó el gobierno conservador de Diego Manuel Chamorro. Ahí, en los cursos de la Acción Católica, dirigida por Charles Mauras, asimiló un pensamiento integrista, pero también se familiarizó como el padre Azarías Pallais un poco antes con la gran poesía francesa de la época: Peguy, Claudel y otros.
En 1927, ya en Nicaragua, se encuentra con José Coronel, recién llegado de California y de esa relación fructífera y de esa mutua enseñanza (una norteamericana y otra europea) surge el Vanguardismo como corriente literaria, ideológica y política. El novelista y crítico literario Julio Valle Castillo, en el prólogo de «Ópera Parva», el único libro de poesía de Cabrales, nos da su valoración, sobre todo en lo que concierne a su oficio lírico.
«Cabrales es un lírico: toda una potencia lírica que, segura de su capacidad, se impone deliberadamente restricciones. Un poeta sentado en el trono de su primera persona, en el Yo, armado y coronado del Yo. Una primera persona que divide y une el amor y la muerte, como la mayoría de poetas que en el mundo han sido.
Y es esa fuerza lírica la que le otorga vigencia, modernidad, actualidad a su poesía tradicional y conservadora, la que lo hace trascender sus limitaciones y aberraciones ideológicas y la asimismo le dispensa y neutraliza sus excesos y deficiencias. Esta fuerza lírica hasta legitima la trasnochada atmósfera romántica de la poesía de Cabrales -atmósfera muy José Asunción Silva, muy Amado Nervo: Nocturna, lunática, en la que caben lápidas, novias muertas o amores frustrados y cipreses. LIC:RENE DAVILA"
Primer Aguacero
ANOCHE, toda la noche,
cayó el primer aguacero.
Por eso
alegre estaba el campo en la mañana
con su camisa blanca de todos los domingos
y el pantalón azul de la Semana Santa.
Alegre estaba el campo
de azul y de blanco.
Silbando se fue a la ciudad
con su nuevo sombrero de pita;
trascendía a hierba, a fruta y a humedad.
Como viera los árboles todos llenos de trino,
como viera las nubes todas llenas de sol,
compró para el colocho un centavo de olor
en la venta que puso mayo en el camino.
Fue un vanguardista que no pertenecía a las familias granadinas, pues nació en Chinandega, departamento situado al Occidente del país. Tenía una ideología de extrema derecha y su obra poética es muy breve. Su único libro es Opera parva, publicado en 1961, donde se aprecia un acento provinciano y rural.
Sus estudios los realizó en el Instituto Pedagógico de Managua. Y estudió Ciencias Políticas en Francia, empapado de la cultura europea regresa a Nicaragua. En parte de su obra poética, Cabrales presenta una severa crítica hacia la falsa moral y sobre todo a la militancia religiosa amañada, hipócrita. Veamos parte de esa sensibilidad, vista también en otros de nuestros intelectuales de esa época.
Ejerció como crítico literario, ensayista, pedagogo, periodista, y duro polemista, permaneció atrincherado siempre en su ideología de extrema derecha, (admirador de Charles Maurrás desde sus años en Francia); una ideología que, como en el caso de Jorge Luis Borges, no dejaba de servirle como un arma de provocación.
Uno de los más destacados intelectuales de Nicaragua. Poeta, polemista, ensayista, periodista y pedagogo, pese a ser uno de los fundadores del movimiento de Vanguardia (iniciado en 1927) que renovó la faz de la cultura nicaragüense, integrándola a las corrientes internacionales, su figura ha sido, en cierta forma, un tanto opacada por las de José Coronel Urtecho y Pablo Antonio Cuadra, lo cual se explica porque él se manejaba como un pensador grave, austero y maduro, ajeno a los pronunciamientos y actos de escándalos de la muchachada vanguardista (Coronel, PAC, Joaquín Pasos, Ordóñez Argüello, menores que él cronológicamente hablando.
Publicó apenas un solo libro de poesía: Opera parva (1961) y nunca reunió sus ensayos y artículos en libros de fluyente circulación. Por otra parte, su pensamiento eminentemente reaccionario o "fundamentalista" como diríamos hoy, lo hizo refractario ante las nuevas generaciones.
Mientras PAC y Coronel evolucionaron, del eufórico fascismo criollo o "somocismo", el uno a las posturas de la democracia cristiana y el otro a la adhesión a la Revolución Sandinista, el orgulloso y terco chinandegano fue siempre fiel a su conservatismo radical que incluía una actitud fascistizante y un catolicismo ultramontano antiliberal, antisocialista y, ya no digamos, anti-comunista, ideas que aprendió en Francia, país a donde lo mandó el gobierno conservador de Diego Manuel Chamorro. Ahí, en los cursos de la Acción Católica, dirigida por Charles Mauras, asimiló un pensamiento integrista, pero también se familiarizó como el padre Azarías Pallais un poco antes con la gran poesía francesa de la época: Peguy, Claudel y otros.
En 1927, ya en Nicaragua, se encuentra con José Coronel, recién llegado de California y de esa relación fructífera y de esa mutua enseñanza (una norteamericana y otra europea) surge el Vanguardismo como corriente literaria, ideológica y política. El novelista y crítico literario Julio Valle Castillo, en el prólogo de «Ópera Parva», el único libro de poesía de Cabrales, nos da su valoración, sobre todo en lo que concierne a su oficio lírico.
«Cabrales es un lírico: toda una potencia lírica que, segura de su capacidad, se impone deliberadamente restricciones. Un poeta sentado en el trono de su primera persona, en el Yo, armado y coronado del Yo. Una primera persona que divide y une el amor y la muerte, como la mayoría de poetas que en el mundo han sido.
Y es esa fuerza lírica la que le otorga vigencia, modernidad, actualidad a su poesía tradicional y conservadora, la que lo hace trascender sus limitaciones y aberraciones ideológicas y la asimismo le dispensa y neutraliza sus excesos y deficiencias. Esta fuerza lírica hasta legitima la trasnochada atmósfera romántica de la poesía de Cabrales -atmósfera muy José Asunción Silva, muy Amado Nervo: Nocturna, lunática, en la que caben lápidas, novias muertas o amores frustrados y cipreses. LIC:RENE DAVILA"
SEMBLANZA DEL ESCRITOR DR : JUAN MUNGUIA NOVOA.
SEMBLANZA DEL ESCRITOR DR : JUAN MUNGUIA NOVOA.: "
El doctor Juan Munguía Novoa fue uno de los primeros en responder —desde Chinandega, su ciudad natal, y desde León, donde estudiaba leyes— al llamado de la Vanguardia granadina. Otros coterráneos, como Julio Ycaza Tigerino y Rafael Paniagua Rivas, más el futuro maestro impresor Presentación Somarriba, lo acompañaron en esa aventura poética e ideológica, juvenil e impetuosa, pero arraigada en un orden. Éste no correspondía a otro que al formulado por la tendencia hispanista que postulaba el autoctonismo americano. Es decir, la actitud mestizófila compartida por otros jóvenes del continente de habla española, enfrentados a otras dos tendencias: la yanquizante y la indigenista.
A la tendencia mestiza, siguiendo a Pablo Antonio Cuadra en su apologético libro Hacia la cruz del sur (1936) Munguía Novoa se afilió, atacando con virulencia al indigenismo —que pretendía “arrancar a Dios del individuo”— y utilizando la clásica oposición entre la colonización inglesa y la española. Para ellos, el concepto de Imperio era español, mientras que el Imperialismo tenía su origen anglosajón. Uno se justificaba a través de categorías divinas, el otro era pagano y, en consecuencia, exenta de validez alguna. Predicaba Pablo Antonio, máximo exponente de Centroamérica de esa tendencia: “…el Imperio se funda en Dios, en la jerarquía y en la caridad. El Imperialismo se basa en la libertad, la igualdad y la fraternidad… En su paradoja el uno es universal y católico, el otro es internacional y judío”.
A tal corriente de pensamiento tradicionalista, o de hispanismo militante, se remonta el de Munguía Novoa. Mejor dicho: Sustentando en sentimientos cristianos, él y sus compañeros de generación buscaban una teoría tendiente a una nueva concepción alternativa al comunismo ateo, materialista y totalitario en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Por eso, con Pablo Antonio, propugnaba el mestizaje como elemento definitorio de la realidad histórica. “América comienza en los Pirineos. Pero también España acaba en la Patagonia” —fue una de las celebradas frases de Cuadra entonces—. Y añadía: “Lo que llamamos tradición cultural hispánica no es lo puramente español de España, sino lo español que se injertó con lo indio, lo español con una larga tradición indiana, con una decisiva y sustancial sumersión en la americanidad. Lo indígena es el crisol en el cual la hispanidad católica fraguó nuestra universalidad”.
Admirador de Ramiro de Maeztu y lector de Carlos Pereyra —el historiador mexicano— Munguía Novoa era entonces —y lo seguiría siendo hasta su senectud— un sincero defensor de la obra civilizatoria de España en América. Así destacaba que esa nación y su empresa política y jurídica, religiosa y humanitaria, incorporó “a los indios a categoría de vasallos del Imperio y no rehusó mezclar su sangre con la indígena”. Y siempre amaría España, especialmente a partir de sus viajes a la península en pleno régimen del generalísimo Francisco Franco, cuando ya había transcurrido sus etapas de tentación fascista (1939-1945) y superado la supervivencia exterior e interior (1946-1951), hallándose en su apogeo.
Por tanto, la España que Munguía Novoa pondera en sus ensayos no es la de charanga y pandereta que repudiaba don Antonio Machado, ni el sepulcro blanqueado de su Guerra Civil, o anticipo/ensayo de la segunda hecatombe del siglo XX, sino la que vivió durante el desarrollo capitalista y las alternativas de apertura que impulsó Franco, y que, signado por el Nacionalcatolicismo, llegó a convertirse en la décima potencia industrial del mundo. Residiendo en España no pocas temporadas deslumbrantes, motivadas dos de ellas por el Congreso de Instituciones Hispánicas de 1964 y la EXPO 92 de Sevilla, Munguía Novoa exalta a Cervantes, a Francisco de Vitoria e Ignacio de Loyola, a Velásquez y Goya; a Bécquer, Baroja y Unamuno. Aprehende su España en la creatividad genial de Picasso y en las glosas de Eugenio d´Ors; en La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela y en Tiberio o la historia de un resentimiento de Gregorio Marañón, cuyo hijo fue uno de sus amigos. Ama la España de los poetas Luis Rosales y Leopoldo Panero, del chispeando Agustín de Foxá y el olvidado vasco Antonio Zubiaurre, quienes recorrieron varios países hispanoamericanos en 1951 y a quienes conoció y presentó en Managua. La España del pintor Juan Esplandiú y del historiador del arte Marqués de Lozoya, del humorista Wenceslao Fernández Flores y del jurista José Pérez Montero. Personalidades, todas ellas, que formaron parte esencial de su vida.
Por cierto, no fue ésta fecunda en escritura, sino en caballerosa cordialidad. Ya cumplidos los noventa, Munguía Novoa mantiene su espíritu altivo, humor a lo Chesterton y, sobre todo, sus recuerdos indelebles. Aquí los plasma con algunos ejemplos de su prosa que hermana la poesía con la erudición, sin frases hechas, elegantes siempre. No de sus composiciones en verso, de las cuales prepara un volumen antológico: Vendimia tardía. Dos de ellas figuran en la antología Poesía nicaragüense (1948) de María Teresa Sánchez, donde se lee: “Munguía Novoa es un escritor castizo, con mucha cultura; hace poesía de vanguardia, sin caer en el extremo surrealistas. Sus mejores poemas corresponden a los días en que era estudiante en León”. Sin embargo, no están presentes aquí, excepto uno en prosa, datado de 1932 —a sus veinte años—, titulado “Heno y estrellas”. Otra excepción, y que lo representa como feliz y lapidario “castigador” del verso, es su “Auto-retrato”, soneto que cumple su objetivo a cabalidad y sirve de pórtico a estas páginas que nos confió seleccionar entre un centenar de trabajos dispersos.
Unidas por varios comunes denominadores —la espontaneidad, el señorío de su posición social, el orgullo de su exitosa profesión, el culto a la palabra florida, la lectura de obras representativas de las letras y al pensamiento de su tiempo, la adhesión a valores cristianos y tradicionales, entre otros—, las dividimos en seis secciones: I. Crónicas viajeras; II. Exégesis y encuentros; III. Semblanzas de amigos; IV. Perfiles solariegos; V. Ensayos hispánicos; Varia (a) y VII. Varia (b). Suman ochenta esos trabajos que reflejan su alma peregrina por América y Europa, sus retratos y responsos de grandes literatos, sus “cabezas” —a lo dariano— que describen a maestros del mundo hispánico y a figuras del solar nativo —como artistas y religiosos— sus reiteradas convicciones de fe hispanista —redactadas sin rigor, de acuerdo con la libertad expositiva del ensayo—.
Este género era más compatible con su personalidad. Así lo demostró en uno, de carácter pionero, titulado “Tentativa de exégesis de la pintura de Juan Bautista Cuadra”, aparecido en la revista Ya (Managua, año I, Núm. 6, Septiembre 15, 1941), modelo de relación entre poesía y pintura, inspirado en las páginas ejemplares del español Eugenio Montes. De manera que fue perdiendo, poco a poco, el entusiasta frecuentamiento de las musas, a las que sustituyó por las mesas, las misas y las mozas. Al respecto, Joaquín Pasos le escribió en 1939: “Las chicas de Granada han quedado recordándote mucho. Otras se lamentaron de haberte podido conocer. Se recibió la invitación a la hacienda y probablemente se hará el viaje. Ya te avisaré”. Igualmente, abandonaría a las masas en el sentido primigenio del ideal corporativo de justicia social, pasando a defender brillantemente la Doctrina Social de la Iglesia. Pero no llegó a conferencista, sino a orador oficioso. Sus discursos ocasionales, se inscriben en el más auténtico arte de la retórica ejercitado secularmente en la “Atenas de Centroamérica” (León de Nicaragua), al igual que sus charlas y palabras protocolarias en eventos internacionales propios de su disciplina más afín: el Derecho.
Porque un connotado jurista más que un literato tenaz, es el autor de este volumen. Su hoja de vida lo reconfirma. No es necesario detallarla. Limitémonos a referir que se destacó entre los fundadores del Instituto Hispano-Lusso-Americano de Derecho Internacional, que en 1967 editó su monografía El Tratado Chamorro-Bryan es opción y no venta, naturalmente una interpretación conservadora. Al mismo tiempo, su paso por el Poder Legislativo no fue parasitario: gracias a su iniciativa hizo posible la entrada en vigor de la Ley de Protección a la familia de prole numerosa (1959) de acuerdo con uno de sus escasos folletos de tema jurídico, sin excluir su tesis universitaria Interdictos juicios posesorios de lo civil (León, Tipografía “Los Hechos”, 1938).
Personalmente, en fin, mantuve relaciones cordiales y respetuosas —aunque esporádicas— con el Dr. Munguía Novoa, admirando en él su extroversión casi festiva de granadino y su familiaridad con la cultura española de su tiempo, a la que supo tomarle el pulso. Él, en estas huellas de su peregrinaje intelectual, se lo toma a sí mismo. LIC:RENE DAVILA. 080011"
El doctor Juan Munguía Novoa fue uno de los primeros en responder —desde Chinandega, su ciudad natal, y desde León, donde estudiaba leyes— al llamado de la Vanguardia granadina. Otros coterráneos, como Julio Ycaza Tigerino y Rafael Paniagua Rivas, más el futuro maestro impresor Presentación Somarriba, lo acompañaron en esa aventura poética e ideológica, juvenil e impetuosa, pero arraigada en un orden. Éste no correspondía a otro que al formulado por la tendencia hispanista que postulaba el autoctonismo americano. Es decir, la actitud mestizófila compartida por otros jóvenes del continente de habla española, enfrentados a otras dos tendencias: la yanquizante y la indigenista.
A la tendencia mestiza, siguiendo a Pablo Antonio Cuadra en su apologético libro Hacia la cruz del sur (1936) Munguía Novoa se afilió, atacando con virulencia al indigenismo —que pretendía “arrancar a Dios del individuo”— y utilizando la clásica oposición entre la colonización inglesa y la española. Para ellos, el concepto de Imperio era español, mientras que el Imperialismo tenía su origen anglosajón. Uno se justificaba a través de categorías divinas, el otro era pagano y, en consecuencia, exenta de validez alguna. Predicaba Pablo Antonio, máximo exponente de Centroamérica de esa tendencia: “…el Imperio se funda en Dios, en la jerarquía y en la caridad. El Imperialismo se basa en la libertad, la igualdad y la fraternidad… En su paradoja el uno es universal y católico, el otro es internacional y judío”.
A tal corriente de pensamiento tradicionalista, o de hispanismo militante, se remonta el de Munguía Novoa. Mejor dicho: Sustentando en sentimientos cristianos, él y sus compañeros de generación buscaban una teoría tendiente a una nueva concepción alternativa al comunismo ateo, materialista y totalitario en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Por eso, con Pablo Antonio, propugnaba el mestizaje como elemento definitorio de la realidad histórica. “América comienza en los Pirineos. Pero también España acaba en la Patagonia” —fue una de las celebradas frases de Cuadra entonces—. Y añadía: “Lo que llamamos tradición cultural hispánica no es lo puramente español de España, sino lo español que se injertó con lo indio, lo español con una larga tradición indiana, con una decisiva y sustancial sumersión en la americanidad. Lo indígena es el crisol en el cual la hispanidad católica fraguó nuestra universalidad”.
Admirador de Ramiro de Maeztu y lector de Carlos Pereyra —el historiador mexicano— Munguía Novoa era entonces —y lo seguiría siendo hasta su senectud— un sincero defensor de la obra civilizatoria de España en América. Así destacaba que esa nación y su empresa política y jurídica, religiosa y humanitaria, incorporó “a los indios a categoría de vasallos del Imperio y no rehusó mezclar su sangre con la indígena”. Y siempre amaría España, especialmente a partir de sus viajes a la península en pleno régimen del generalísimo Francisco Franco, cuando ya había transcurrido sus etapas de tentación fascista (1939-1945) y superado la supervivencia exterior e interior (1946-1951), hallándose en su apogeo.
Por tanto, la España que Munguía Novoa pondera en sus ensayos no es la de charanga y pandereta que repudiaba don Antonio Machado, ni el sepulcro blanqueado de su Guerra Civil, o anticipo/ensayo de la segunda hecatombe del siglo XX, sino la que vivió durante el desarrollo capitalista y las alternativas de apertura que impulsó Franco, y que, signado por el Nacionalcatolicismo, llegó a convertirse en la décima potencia industrial del mundo. Residiendo en España no pocas temporadas deslumbrantes, motivadas dos de ellas por el Congreso de Instituciones Hispánicas de 1964 y la EXPO 92 de Sevilla, Munguía Novoa exalta a Cervantes, a Francisco de Vitoria e Ignacio de Loyola, a Velásquez y Goya; a Bécquer, Baroja y Unamuno. Aprehende su España en la creatividad genial de Picasso y en las glosas de Eugenio d´Ors; en La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela y en Tiberio o la historia de un resentimiento de Gregorio Marañón, cuyo hijo fue uno de sus amigos. Ama la España de los poetas Luis Rosales y Leopoldo Panero, del chispeando Agustín de Foxá y el olvidado vasco Antonio Zubiaurre, quienes recorrieron varios países hispanoamericanos en 1951 y a quienes conoció y presentó en Managua. La España del pintor Juan Esplandiú y del historiador del arte Marqués de Lozoya, del humorista Wenceslao Fernández Flores y del jurista José Pérez Montero. Personalidades, todas ellas, que formaron parte esencial de su vida.
Por cierto, no fue ésta fecunda en escritura, sino en caballerosa cordialidad. Ya cumplidos los noventa, Munguía Novoa mantiene su espíritu altivo, humor a lo Chesterton y, sobre todo, sus recuerdos indelebles. Aquí los plasma con algunos ejemplos de su prosa que hermana la poesía con la erudición, sin frases hechas, elegantes siempre. No de sus composiciones en verso, de las cuales prepara un volumen antológico: Vendimia tardía. Dos de ellas figuran en la antología Poesía nicaragüense (1948) de María Teresa Sánchez, donde se lee: “Munguía Novoa es un escritor castizo, con mucha cultura; hace poesía de vanguardia, sin caer en el extremo surrealistas. Sus mejores poemas corresponden a los días en que era estudiante en León”. Sin embargo, no están presentes aquí, excepto uno en prosa, datado de 1932 —a sus veinte años—, titulado “Heno y estrellas”. Otra excepción, y que lo representa como feliz y lapidario “castigador” del verso, es su “Auto-retrato”, soneto que cumple su objetivo a cabalidad y sirve de pórtico a estas páginas que nos confió seleccionar entre un centenar de trabajos dispersos.
Unidas por varios comunes denominadores —la espontaneidad, el señorío de su posición social, el orgullo de su exitosa profesión, el culto a la palabra florida, la lectura de obras representativas de las letras y al pensamiento de su tiempo, la adhesión a valores cristianos y tradicionales, entre otros—, las dividimos en seis secciones: I. Crónicas viajeras; II. Exégesis y encuentros; III. Semblanzas de amigos; IV. Perfiles solariegos; V. Ensayos hispánicos; Varia (a) y VII. Varia (b). Suman ochenta esos trabajos que reflejan su alma peregrina por América y Europa, sus retratos y responsos de grandes literatos, sus “cabezas” —a lo dariano— que describen a maestros del mundo hispánico y a figuras del solar nativo —como artistas y religiosos— sus reiteradas convicciones de fe hispanista —redactadas sin rigor, de acuerdo con la libertad expositiva del ensayo—.
Este género era más compatible con su personalidad. Así lo demostró en uno, de carácter pionero, titulado “Tentativa de exégesis de la pintura de Juan Bautista Cuadra”, aparecido en la revista Ya (Managua, año I, Núm. 6, Septiembre 15, 1941), modelo de relación entre poesía y pintura, inspirado en las páginas ejemplares del español Eugenio Montes. De manera que fue perdiendo, poco a poco, el entusiasta frecuentamiento de las musas, a las que sustituyó por las mesas, las misas y las mozas. Al respecto, Joaquín Pasos le escribió en 1939: “Las chicas de Granada han quedado recordándote mucho. Otras se lamentaron de haberte podido conocer. Se recibió la invitación a la hacienda y probablemente se hará el viaje. Ya te avisaré”. Igualmente, abandonaría a las masas en el sentido primigenio del ideal corporativo de justicia social, pasando a defender brillantemente la Doctrina Social de la Iglesia. Pero no llegó a conferencista, sino a orador oficioso. Sus discursos ocasionales, se inscriben en el más auténtico arte de la retórica ejercitado secularmente en la “Atenas de Centroamérica” (León de Nicaragua), al igual que sus charlas y palabras protocolarias en eventos internacionales propios de su disciplina más afín: el Derecho.
Porque un connotado jurista más que un literato tenaz, es el autor de este volumen. Su hoja de vida lo reconfirma. No es necesario detallarla. Limitémonos a referir que se destacó entre los fundadores del Instituto Hispano-Lusso-Americano de Derecho Internacional, que en 1967 editó su monografía El Tratado Chamorro-Bryan es opción y no venta, naturalmente una interpretación conservadora. Al mismo tiempo, su paso por el Poder Legislativo no fue parasitario: gracias a su iniciativa hizo posible la entrada en vigor de la Ley de Protección a la familia de prole numerosa (1959) de acuerdo con uno de sus escasos folletos de tema jurídico, sin excluir su tesis universitaria Interdictos juicios posesorios de lo civil (León, Tipografía “Los Hechos”, 1938).
Personalmente, en fin, mantuve relaciones cordiales y respetuosas —aunque esporádicas— con el Dr. Munguía Novoa, admirando en él su extroversión casi festiva de granadino y su familiaridad con la cultura española de su tiempo, a la que supo tomarle el pulso. Él, en estas huellas de su peregrinaje intelectual, se lo toma a sí mismo. LIC:RENE DAVILA. 080011"
HOMENAJE AL ERUDITO POETA HUGO ASTACIO CABRERA.
HOMENAJE AL ERUDITO POETA HUGO ASTACIO CABRERA.: "
A costa del perjuicio que a su persona apuesta y de espíritu jovial, este escrito pudiera causarle al mencionar el motivo del mismo, que es mi homenaje al cumplirse sus ochenta años, y porque cierto será que no podré reunir en el espacio que me proporciona este artículo todos los frutos, enseñanzas y moralidades excitativas a profundas reflexiones, que tan frondosa y fructífera larga existencia en el campo de su honesta vida política, social y familiar nos ha podido proporcionar hasta entonces, el doctor Hugo Astacio Cabrera.
Hijo de Alejandro Astacio Delgadillo, escritor y político de recia personalidad, bravo luchador que contribuyó al triunfo de la revolución liberal de Zelaya, y de Orfilia Cabrera Venerio, matrona chinandegana; nace en julio de 1922, el día que se conmemora “Nuestra Señora del Carmen”; se casó con Trini Montealegre Hernández.
Con inquietudes unionistas y de progreso, desde muy joven pendiente que “debemos vivir frente al porvenir con optimismo y fe, pues de otro modo no es vivir”. Inició su profesión de Abogado y Notario en 1947, “expresando con verdadera originalidad su pensamiento” en pro de una Patria unida, efectuando un amplio análisis de las fases históricas hacia la Unión de Centroamérica, en su tesis de grado. Por sus ideas liberales, su amplio sentido demócrata con principios republicanos, y su conducta política irreprochable e impoluto, que se contraponían a lo que significó la dictadura de Anastasio Somoza García y su sucesión dinástica, luchó en su contra de manera férrea y denodada, aborreciendo con igual carácter las actitudes, modos y conductas serviles que como secuela heredaron los aduladores abyectos, muy prolíficos durante el somocismo. A mediados de la década de los cuarenta, en oposición a la reelección del dictador, se destacó contribuyendo a la formación del Partido Liberal Independiente. Con esos antecedentes y prevaleciendo esos altos valores y principios, su proceder y conducta consecuente ante la dictadura comunista que desgraciadamente sustituyó a la dinastía somocista, actuó y fijo su posición de rechazo pleno. Robles de esa estirpe son escasos en la clase política de entonces y aún de ahora.
Y por ser consecuente con su honradez y valentía como político independiente, en su permanente actuación de oposición a todo a aquello que atentara los valores de “libertad” en su integral y amplio sentido, como son: de pensamiento y de acción; ha hecho conllevarle acoso, confiscaciones, torturas y cárcel a lo largo de su vida; sin embargo, ello no ha logrado nunca hacer mella en su éxito de vida profesional por su dedicación y estudio, luchando siempre que impere el estado de Derecho y la aplicación una justicia con sentido social.
Hugo Astacio Cabrera, gran conocedor de nuestra historia, hombre social y de ameno diálogo, también ha sabido transmitir sus ideas, sentires, inquietudes, y comentarios como buen escritor y articulista desde hace varias décadas en diferentes prestigiosos diarios, como LA PRENSA, El Nuevo Diario y La Tribuna, así como La Flecha, allá por los años cuarenta y cincuenta del siglo XX. De su autoría caben recordarse su preciado librito “Recuerdos de mi prisión”, en que relata la tortura y cárcel sufrida a raíz del asesinato del fundador de la Dinastía, Anastasio Somoza García; la historia de relatos, sitios, usos y costumbres de su añorada y siempre querida ciudad natal de Chinandega, y sus siempre bien graciosas y recordadas “Anécdotas y relatos chinandeganos, remembranzas”, así como su libro sobre la “Historia de la Virgen del Hato”, Santísima Virgen del Trono, Patrona de Nicaragua, editado por Roberto Aráuz F. en 1967, que es uno de los valiosos documentos de mejor investigación que la Iglesia Católica dispone para la veneración y conocimiento sobre la Virgen.
De sus múltiples artículos aparecidos en diarios, observamos una prosa amena y con estilo narrativo producto del talento de una vasta cultura historiográfica, que le han ayudado a elevar los dramas y principalmente aquéllos, producto de las experiencias y vicisitudes políticas que le ha tocado vivir, logrando conmover a sus lectores, que sin desmérito y muy al contrario, siempre han tenido el tino de hacer resaltar el alto y gran valor por los mensajes y argumentos motivos para razones de profundas reflexiones morales y políticas, enriquecedoras, hacia una toma de conciencia, con trasmisión de energías y sentimientos positivos que construyen y mejoran. LIC:RENE DAVILA. 07040011
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A costa del perjuicio que a su persona apuesta y de espíritu jovial, este escrito pudiera causarle al mencionar el motivo del mismo, que es mi homenaje al cumplirse sus ochenta años, y porque cierto será que no podré reunir en el espacio que me proporciona este artículo todos los frutos, enseñanzas y moralidades excitativas a profundas reflexiones, que tan frondosa y fructífera larga existencia en el campo de su honesta vida política, social y familiar nos ha podido proporcionar hasta entonces, el doctor Hugo Astacio Cabrera.
Hijo de Alejandro Astacio Delgadillo, escritor y político de recia personalidad, bravo luchador que contribuyó al triunfo de la revolución liberal de Zelaya, y de Orfilia Cabrera Venerio, matrona chinandegana; nace en julio de 1922, el día que se conmemora “Nuestra Señora del Carmen”; se casó con Trini Montealegre Hernández.
Con inquietudes unionistas y de progreso, desde muy joven pendiente que “debemos vivir frente al porvenir con optimismo y fe, pues de otro modo no es vivir”. Inició su profesión de Abogado y Notario en 1947, “expresando con verdadera originalidad su pensamiento” en pro de una Patria unida, efectuando un amplio análisis de las fases históricas hacia la Unión de Centroamérica, en su tesis de grado. Por sus ideas liberales, su amplio sentido demócrata con principios republicanos, y su conducta política irreprochable e impoluto, que se contraponían a lo que significó la dictadura de Anastasio Somoza García y su sucesión dinástica, luchó en su contra de manera férrea y denodada, aborreciendo con igual carácter las actitudes, modos y conductas serviles que como secuela heredaron los aduladores abyectos, muy prolíficos durante el somocismo. A mediados de la década de los cuarenta, en oposición a la reelección del dictador, se destacó contribuyendo a la formación del Partido Liberal Independiente. Con esos antecedentes y prevaleciendo esos altos valores y principios, su proceder y conducta consecuente ante la dictadura comunista que desgraciadamente sustituyó a la dinastía somocista, actuó y fijo su posición de rechazo pleno. Robles de esa estirpe son escasos en la clase política de entonces y aún de ahora.
Y por ser consecuente con su honradez y valentía como político independiente, en su permanente actuación de oposición a todo a aquello que atentara los valores de “libertad” en su integral y amplio sentido, como son: de pensamiento y de acción; ha hecho conllevarle acoso, confiscaciones, torturas y cárcel a lo largo de su vida; sin embargo, ello no ha logrado nunca hacer mella en su éxito de vida profesional por su dedicación y estudio, luchando siempre que impere el estado de Derecho y la aplicación una justicia con sentido social.
Hugo Astacio Cabrera, gran conocedor de nuestra historia, hombre social y de ameno diálogo, también ha sabido transmitir sus ideas, sentires, inquietudes, y comentarios como buen escritor y articulista desde hace varias décadas en diferentes prestigiosos diarios, como LA PRENSA, El Nuevo Diario y La Tribuna, así como La Flecha, allá por los años cuarenta y cincuenta del siglo XX. De su autoría caben recordarse su preciado librito “Recuerdos de mi prisión”, en que relata la tortura y cárcel sufrida a raíz del asesinato del fundador de la Dinastía, Anastasio Somoza García; la historia de relatos, sitios, usos y costumbres de su añorada y siempre querida ciudad natal de Chinandega, y sus siempre bien graciosas y recordadas “Anécdotas y relatos chinandeganos, remembranzas”, así como su libro sobre la “Historia de la Virgen del Hato”, Santísima Virgen del Trono, Patrona de Nicaragua, editado por Roberto Aráuz F. en 1967, que es uno de los valiosos documentos de mejor investigación que la Iglesia Católica dispone para la veneración y conocimiento sobre la Virgen.
De sus múltiples artículos aparecidos en diarios, observamos una prosa amena y con estilo narrativo producto del talento de una vasta cultura historiográfica, que le han ayudado a elevar los dramas y principalmente aquéllos, producto de las experiencias y vicisitudes políticas que le ha tocado vivir, logrando conmover a sus lectores, que sin desmérito y muy al contrario, siempre han tenido el tino de hacer resaltar el alto y gran valor por los mensajes y argumentos motivos para razones de profundas reflexiones morales y políticas, enriquecedoras, hacia una toma de conciencia, con trasmisión de energías y sentimientos positivos que construyen y mejoran. LIC:RENE DAVILA. 07040011
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