MEMORIA DE ESCRITORES DE CHINANDEGA.: "
La riqueza literaria de Chinandega en el contexto nacional tiene un valor muy importante que destaca en figuras luminiscentes, siendo las más brillantes el Presbítero y Doctor Tomás Ruiz Romero, Salomón Ibarra Mayorga, Tino López Guerra y Luis Alberto Cabrales.
Chinandega ha dado varias generaciones de escritores de grandes méritos, de la calidad de Ildelfonso Palma Martínez, Ramón Romero, Alejandro Astacio, Hugo Astacio Cabrera, José Antonio Tigerino Altamirano, los hermanos César y José María Tigerino Rojas, Julio César Icaza Tigerino, Rafael Paniagua Rivas, Gonzalo Rivas Novoa, Gabry Rivas, el vago reflexivo Miguel Andara Úbeda, Plutarco Anduray Palma, Sara Prieto de Rodríguez, Humberto Moreira, Lorenzo Delgado, Alberto María Baca, Miguel Ángel Padilla, Juan Manuel Guerra, Miguel Jarquín Vallejos, Tulita Vallecillo, Erwin Arauz Palma, Apolonio Escolástico Mejía Alonso, Julio César Sánchez, Ascensión Oviedo Estrada y Leonor Moreira de Oviedo que le sobrevive.
Me permito incluir en ésta época, a dos hijos adoptivos: el rey del son nicaragüense Camilo Zapata, que nació en Managua, pero que vivió casi toda su vida en Chinandega, y al poeta Jesús Rosales Morales, de origen salvadoreño que se hizo chinandegano, a fuerza de amarla, como a su terruño que le vio nacer en las tierras de Atlacalt. Toda una constelación, que hicieron que Chinandega fuera la Atenas centroamericana.
Son de esa época los escritores Azucena Zamora y J. Ramón Pichardo Arce con su Himno Centroamericano. Chinandega ha esperado por décadas ser incluída en la Antología de Escritores de Nicaragua en el cuento, ensayo y poesía.
Y como los que nos preceden han tenido méritos literarios, pero han sido incapaces de “unir tantos valores dispersos” como dijera Rubén, hijo de la chinandegana Rosa Sarmiento; “En vida hermano, en vida” como dijo un poeta, y no esperar que “La muerte abra las puertas de la fama y cierre las puertas de la envidia” y aunque “nadie es profeta en su propia tierra”… veinte escritores nos hemos unido acogiendo con entusiasmo esta idea, que nació en mí, con el fin de hacer justicia, para que Chinandega aparezca en el mapa cultural de Nicaragua.
Así se creó la Partida de Nacimiento de esta obra titulada: Antología Literaria de Chinandega, en un esfuerzo propio de los autores, y el apoyo y consideración de Bibliografías Técnicas S.A. (BITECSA), a través de su propietario, Escritor y Doctor Pedro Rigoberto Gallo Aguirre, decidido a apoyar la cultura, y a sus autores. Aunque algunos autores como Jairo Sequeira Argeñal con sus más de cien canciones, Carlos Vanegas, Francisco Reyes Briceño, Hermes Romero Santamaría, Publio Josué Bautista Hidalgo, Eida Martínez Rocha, Leonel Castro, Juan Carlos Gríos Herrera, Genaro Rojas, Miguel Ángel Rocha y Ricardo Delgado Ramos no aparezcan en esta Antología, su aporte literario y artístico es tan valioso que quizá en su Segunda Edición tengan más entusiasmo en participar.
En espera que de esta iniciativa surjan nuevas ediciones ampliadas, y otras especializadas por género literario; y la publicación individual de las obras de cada autor, una Asociación de Escritores y artistas, un II Congreso de Escritores Centroamericanos, concursos, y la publicación individual de las obras de cada autor, y una revista; con fe en Dios y amor a la Patria, todo es posible para el que cree.
Presento la Junta Directiva que fue capaz de llevar a la realidad este proyecto, presidida por el Coordinador Franklin Sequeira Argeñal; Secretaria de Actas Catalina Tigerino Dávila; Tesorero Gerardo Gallo Aguirre; Comisión de Estilo Dionisio Moya Balmaceda; Logística Alejandra Guadalupe Romero Sanabria. En orden cronológico presento la Reseña Literaria de sus veinte autores, incluyéndome, para que así puedan apreciar los cambios generacionales. fuente:visita chinandega."
sábado, 2 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
LA VIDA DEL AGUERRIDO CACIQUE AGATEYTE.
LA VIDA DEL AGUERRIDO CACIQUE AGATEYTE.: "
Al otear en las páginas de la historia de nuestra Nicaragua indígena, nos encontramos con la cruda realidad de fechas de dolorosa recordación, de tratos salvajes y de sacrificios inimaginables a que fueron sometidos nuestros aborígenes, pues la acción ambiciosa, cruel y despiadada de los españoles que gobernaban las nuevas tierras conquistadas, y de los encomenderos de la época, llevó a la casi exterminación de nuestros antepasados indígenas.
Por el trato cruel de que fueron víctimas, o por su venta en los mercados negreros como esclavos, es una ignominia tan increíble, como también lo es y quizás más todavía, el haber dudado de su condición de "seres humanos", pues el concepto casi generalizado era considerarlos como "animales", algo inaudito para nuestros días.
No obstante y con criterio reservado, no puede negarse que las Leyes y Disposiciones de la Corona Española, expedidas cuando muchos males se habían consumado sin misericordia alguna, trataron de frenar las ambiciones y crueldades de funcionarios y encomenderos, pero lo cierto es que muy poco caso se le hizo.
Angustiados, sin duda alguna por esta terrible realidad, y después de haber abogado ante los Reyes Católicos a través de Fray Bartolomé de las Casas, en el año de 1547 el Obispo, que a la sazón lo era de la primera ciudad de León, Fray Antonio de Valdivieso, manda varias cartas a España protestando, pidiendo y rogando por mejorar la desgracia de nuestros indígenas, causando la rabieta del Gobernador. Poco tiempo después el Obispo es asesinado por los hermanos Contreras, quienes eran hijos del Gobernador Rodrigo de Contreras.
Los historiadores de la Colonia nos hablan que Nicarao, que reinó en Rivas, cuando los españoles llegaron a nuestras tierras fue uno de los más sabios caciques de América, pudiendo afirmarse con absoluta seguridad que tenía una inteligencia y capacidad mental extraordinaria, al extremo de confundir al capitán Gil González Dávila y sus catequistas, con sus preguntas sobre un juicio final, semejante a los relatos en los libros bíblicos.
Les habló también sobre el uso y conveniencia de la luz solar, el calor, el movimiento de los astros y las estrellas, el fenómeno de las estaciones y, lo más importantes aún, de la inmortalidad del alma, de los premios y castigos en una vida posterior, de acuerdo al comportamiento del individuo aquí en la tierra.
El cronista historiador de la Corona Española, Oviedo y Valdez, estuvo en Nicaragua alrededor de los años 1528 y 1529. Fue después de varios años de haber estado aquí que escribió la historia indígena, y quizás por esta razón haya cambiado involuntariamente las legítimas palabras "nagrandanas" de origen mejicano: HUEHUETEYTE, que significa "cacique viejo" y que proviene de: Huehue, Cacique/Teyte, viejo por Agateyte. El historiador cuando lo conoció, le calculó la edad de 72 años, y el promedio de vida de aquel entonces era de 50 años. De aquí se origina el nombre de la ciudad de El Viejo.
Nos cuenta que Agateyte era alto, enjuto, grave en el hablar y de una profunda agudeza en la versión de sus conceptos. De forma ostentosa exhibía a sus interlocutores los tatuajes arabescos que tenía en sus piernas, brazos, pecho y garganta. Vestía con majestuosa severidad y porte, usando siempre un manto de algodón blanco, ricamente tejido y bordado.
Continúa en sus apreciaciones acerca del señorial cacique y nos cuenta que era muy austero en sus costumbres, muy parco en el hablar. Que en un principio no le dirigió la palabra al escritor, ni atendió sus interrogatorios, hasta que fue informado que era capitán del Rey de España. Cuando el cacique estuvo seguro de la condición importante y gentileza de sus visitantes, gustoso se prestó a responder sus preguntas, de donde se colige que era una persona muy inteligente, penetrante, inquisidor, refinado y conceptuoso en sus expresiones y juicios.
Agateyte era frugal en el comer, y la presencia de los visitantes españoles en su casa no alteró de forma alguna sus costumbres y alimentación ordinaria, que consistía en pescado, tortillas, carnes, verduras y frutas de la época, tomando agua en una vasija pequeña ricamente adornada; no permitía que nadie se sentara en su mesa, haciéndolo de forma sosegada y muy ceremoniosa, con lo que demostraba la gravedad y finura de sus hábitos y modales.
Terminada su comida, se levantaba de la mesa y de inmediato se lavaba la cara y manos, realizando todo un ritual de aseo con sentido religioso. Luego se dirigía a la plaza, seguido de sus ministros e invitados, a dar un paseo real, muy semejante al que hacían los Reyes y Papas de la Europa medieval en sus jardines y parques, después de sus comilonas.
Nos sigue relatando el cronista español que todo un ritual ceremonioso presidía la vida del cacique, y nos explica que su cama estaba bellamente adornada con suaves esteras, y se abrigaba con mantas de algodón, y que su almohada estaba constituida por un duho, que es una especie de banquito de madera, cóncavo en el centro. Dormía con la cabeza mirando hacia el sol naciente y los pies hacia el poniente, costumbre religiosa practicada entre los místicos de Oriente Medio.
FIN DEL SEÑORIO DE AGATEYTE
Después de la muerte de Agateyte, le sucede su hijo mayor y adopta el nombre de "TESOATEGA". Once años después de la visita del cronista español Oviedo y Valdez, el señorío de Agateyte, convertido en señorío de Tezoatega, es dado en encomienda a Doña María de Peñalosa en calidad de heredera de su madre Isabel de Bobadilla, quien había sido esposa del primer Gobernador español en Nicaragua.
El documento de la transferencia a favor de la Señora de Peñalosa fue expedida por el Gobernador de Nicaragua, Don Rodrigo de Contreras, el 17 de Diciembre de 1540, ante los oficios del escribiente don Salvador de Medina.
La nueva encomendera, esposa del propio Gobernador don Rodrigo de Contreras y madre de los conjurados contra el obispo Valdivieso, tomó posesión de la encomienda en la antigua ciudad de León, a orillas del Lago de Managua, el 8 de abril de 1541, ante el alcalde ordinario Hernán Nieto y ante el oficio del escribano Martín Membreño. La entrega fue simbólica, y actuaron como símbolo la india Quat y el indio Casomati. LIC:RENE DAVILA.
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Al otear en las páginas de la historia de nuestra Nicaragua indígena, nos encontramos con la cruda realidad de fechas de dolorosa recordación, de tratos salvajes y de sacrificios inimaginables a que fueron sometidos nuestros aborígenes, pues la acción ambiciosa, cruel y despiadada de los españoles que gobernaban las nuevas tierras conquistadas, y de los encomenderos de la época, llevó a la casi exterminación de nuestros antepasados indígenas.
Por el trato cruel de que fueron víctimas, o por su venta en los mercados negreros como esclavos, es una ignominia tan increíble, como también lo es y quizás más todavía, el haber dudado de su condición de "seres humanos", pues el concepto casi generalizado era considerarlos como "animales", algo inaudito para nuestros días.
No obstante y con criterio reservado, no puede negarse que las Leyes y Disposiciones de la Corona Española, expedidas cuando muchos males se habían consumado sin misericordia alguna, trataron de frenar las ambiciones y crueldades de funcionarios y encomenderos, pero lo cierto es que muy poco caso se le hizo.
Angustiados, sin duda alguna por esta terrible realidad, y después de haber abogado ante los Reyes Católicos a través de Fray Bartolomé de las Casas, en el año de 1547 el Obispo, que a la sazón lo era de la primera ciudad de León, Fray Antonio de Valdivieso, manda varias cartas a España protestando, pidiendo y rogando por mejorar la desgracia de nuestros indígenas, causando la rabieta del Gobernador. Poco tiempo después el Obispo es asesinado por los hermanos Contreras, quienes eran hijos del Gobernador Rodrigo de Contreras.
Los historiadores de la Colonia nos hablan que Nicarao, que reinó en Rivas, cuando los españoles llegaron a nuestras tierras fue uno de los más sabios caciques de América, pudiendo afirmarse con absoluta seguridad que tenía una inteligencia y capacidad mental extraordinaria, al extremo de confundir al capitán Gil González Dávila y sus catequistas, con sus preguntas sobre un juicio final, semejante a los relatos en los libros bíblicos.
Les habló también sobre el uso y conveniencia de la luz solar, el calor, el movimiento de los astros y las estrellas, el fenómeno de las estaciones y, lo más importantes aún, de la inmortalidad del alma, de los premios y castigos en una vida posterior, de acuerdo al comportamiento del individuo aquí en la tierra.
El cronista historiador de la Corona Española, Oviedo y Valdez, estuvo en Nicaragua alrededor de los años 1528 y 1529. Fue después de varios años de haber estado aquí que escribió la historia indígena, y quizás por esta razón haya cambiado involuntariamente las legítimas palabras "nagrandanas" de origen mejicano: HUEHUETEYTE, que significa "cacique viejo" y que proviene de: Huehue, Cacique/Teyte, viejo por Agateyte. El historiador cuando lo conoció, le calculó la edad de 72 años, y el promedio de vida de aquel entonces era de 50 años. De aquí se origina el nombre de la ciudad de El Viejo.
Nos cuenta que Agateyte era alto, enjuto, grave en el hablar y de una profunda agudeza en la versión de sus conceptos. De forma ostentosa exhibía a sus interlocutores los tatuajes arabescos que tenía en sus piernas, brazos, pecho y garganta. Vestía con majestuosa severidad y porte, usando siempre un manto de algodón blanco, ricamente tejido y bordado.
Continúa en sus apreciaciones acerca del señorial cacique y nos cuenta que era muy austero en sus costumbres, muy parco en el hablar. Que en un principio no le dirigió la palabra al escritor, ni atendió sus interrogatorios, hasta que fue informado que era capitán del Rey de España. Cuando el cacique estuvo seguro de la condición importante y gentileza de sus visitantes, gustoso se prestó a responder sus preguntas, de donde se colige que era una persona muy inteligente, penetrante, inquisidor, refinado y conceptuoso en sus expresiones y juicios.
Agateyte era frugal en el comer, y la presencia de los visitantes españoles en su casa no alteró de forma alguna sus costumbres y alimentación ordinaria, que consistía en pescado, tortillas, carnes, verduras y frutas de la época, tomando agua en una vasija pequeña ricamente adornada; no permitía que nadie se sentara en su mesa, haciéndolo de forma sosegada y muy ceremoniosa, con lo que demostraba la gravedad y finura de sus hábitos y modales.
Terminada su comida, se levantaba de la mesa y de inmediato se lavaba la cara y manos, realizando todo un ritual de aseo con sentido religioso. Luego se dirigía a la plaza, seguido de sus ministros e invitados, a dar un paseo real, muy semejante al que hacían los Reyes y Papas de la Europa medieval en sus jardines y parques, después de sus comilonas.
Nos sigue relatando el cronista español que todo un ritual ceremonioso presidía la vida del cacique, y nos explica que su cama estaba bellamente adornada con suaves esteras, y se abrigaba con mantas de algodón, y que su almohada estaba constituida por un duho, que es una especie de banquito de madera, cóncavo en el centro. Dormía con la cabeza mirando hacia el sol naciente y los pies hacia el poniente, costumbre religiosa practicada entre los místicos de Oriente Medio.
FIN DEL SEÑORIO DE AGATEYTE
Después de la muerte de Agateyte, le sucede su hijo mayor y adopta el nombre de "TESOATEGA". Once años después de la visita del cronista español Oviedo y Valdez, el señorío de Agateyte, convertido en señorío de Tezoatega, es dado en encomienda a Doña María de Peñalosa en calidad de heredera de su madre Isabel de Bobadilla, quien había sido esposa del primer Gobernador español en Nicaragua.
El documento de la transferencia a favor de la Señora de Peñalosa fue expedida por el Gobernador de Nicaragua, Don Rodrigo de Contreras, el 17 de Diciembre de 1540, ante los oficios del escribiente don Salvador de Medina.
La nueva encomendera, esposa del propio Gobernador don Rodrigo de Contreras y madre de los conjurados contra el obispo Valdivieso, tomó posesión de la encomienda en la antigua ciudad de León, a orillas del Lago de Managua, el 8 de abril de 1541, ante el alcalde ordinario Hernán Nieto y ante el oficio del escribano Martín Membreño. La entrega fue simbólica, y actuaron como símbolo la india Quat y el indio Casomati. LIC:RENE DAVILA.
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miércoles, 30 de marzo de 2011
RESERVA NATURAL HATO NUEVO.
RESERVA NATURAL HATO NUEVO.: "
Chinandega, departamento ubicado en el Occidente del país, es famoso por ser cuna del pelotero de Grandes Ligas, Vicente Padilla y por albergar firmas empresariales, con empuje, como el Grupo Coen y el Grupo Pellas.
Pero cuando se recorre la zona, se comprueba que su fama da para más. La ciudad tiene hoteles que ofrecen una atención que satisface casi cualquier capricho del visitante y reservas silvestres en las que, por horas, se olvida del bullicio y ajetreo de la ciudad.
Eso sin incluir sus personajes como Arturo Cano, un experto en Turismo y Responsabilidad Social Empresarial, que se ocupa de preservar la idiosincrasia local y de destacar los sitios turísticos que concentra el departamento.
Cano explica que en dos o tres días se puede hacer “de todo un poco” en la zona. En la ciudad por ejemplo sobran hoteles para escoger y sitios que ver. Entre los hoteles destacan Los Volcanes y Los Balcones, cuyas habitaciones cuentan con aire acondicionado, baño privado, TV e Internet.
Además tienen camas confortables y tarifas especiales para la familia, parejas, grupos tanto para fines de semana como para una larga estadía. Hotel Los Volcanes, uno de los primeros de la ciudad, recientemente inauguró un salón apto para conferencias y fiestas.
La estancia en Hato Nuevo
Entre tanto Hotel Los Balcones, mantiene una ubicación estratégica, pues está situado cerca del corazón comercial de la ciudad. Hoteles como Los Balladares y El Chinandegano, también sobresalen por contar con confortables espacios.
Pero si lo que quiere es tener contacto con la fauna y flora del sitio, le recomendamos salir de la ciudad y dirigirse a la Reserva Silvestre Hato Nuevo, miembro de la Red de Reservas Silvestres Privadas de Nicaragua, ubicada a 40 minutos de Chinandega, sobre la carretera Chinandega El Viejo-Potosí.
La carretera está en condiciones aceptables, así que su acceso será rápido y seguro. Mariano Navarro, propietario de la reserva, indica que la finca en total tiene 536 manzanas, de las cuales 336 lo constituye la reserva con más de 100 especies de flora, entre éstos cedros, panamá, cacao…y más de 90 especies de fauna como venados, anfibios y puerco espín.
Navarro cuenta que desde hace un año ofrecen el servicio de hospedería, donde el visitante aparte de disfrutar de platos típicos, frutas producidas en la finca y una atención personalizada y cálida, puede disfrutar del arte: pinturas y mueblería con un toque rústico elaboradas con materia prima de Hato Nuevo y creadas por el propio propietario.
En la reserva también es posible realizar caminatas o bien montar a caballo. En un tour a caballo, de dos horas, por ejemplo puede apreciar desde los miradores naturales de la reserva, la Península de Cosigüina y la Cordillera de los Maribios.
Si no es un jinete experto, eso no es problema, pues los caballos son mansos y los guías tienen experiencia, pues conocen la reserva como la palma de su mano. Un buen ejemplo de eso es el ingeniero forestal Carlos Juárez y don Francisco Medina.
Además puede realizar, desde Hato Nuevo, tour al Volcán Cosigüina y de paso echar un vistazo a las playas del departamento. Si tiene suerte, se podrá topar en la reserva con don Aníbal Martínez, un anfitrión casual de Hato Nuevo con quien no parará de reír. ¡Se lo aseguramos!
¿Cómo llegar?
Chinandega está ubicada a 134 kilómetros de Managua, en el Occidente del país. Puede llegar a la zona, en bus urbano o bien en vehículo propio.
Si quiere ir a Hato Nuevo, le sugerimos contactarse con Manuel Ordóñez, encargado de mercadeo de la reserva, a los teléfonos: 2341-4245 ó 8865-9683 o bien en el e-mail: info@hostalhatonuevo.com o reservahatonuevo@hotmail.com LIC:RENE DAVILA."
Ventana de informacion sobre la conservación del medio ambiente.
Chinandega, departamento ubicado en el Occidente del país, es famoso por ser cuna del pelotero de Grandes Ligas, Vicente Padilla y por albergar firmas empresariales, con empuje, como el Grupo Coen y el Grupo Pellas.
Pero cuando se recorre la zona, se comprueba que su fama da para más. La ciudad tiene hoteles que ofrecen una atención que satisface casi cualquier capricho del visitante y reservas silvestres en las que, por horas, se olvida del bullicio y ajetreo de la ciudad.
Eso sin incluir sus personajes como Arturo Cano, un experto en Turismo y Responsabilidad Social Empresarial, que se ocupa de preservar la idiosincrasia local y de destacar los sitios turísticos que concentra el departamento.
Cano explica que en dos o tres días se puede hacer “de todo un poco” en la zona. En la ciudad por ejemplo sobran hoteles para escoger y sitios que ver. Entre los hoteles destacan Los Volcanes y Los Balcones, cuyas habitaciones cuentan con aire acondicionado, baño privado, TV e Internet.
Además tienen camas confortables y tarifas especiales para la familia, parejas, grupos tanto para fines de semana como para una larga estadía. Hotel Los Volcanes, uno de los primeros de la ciudad, recientemente inauguró un salón apto para conferencias y fiestas.
La estancia en Hato Nuevo
Entre tanto Hotel Los Balcones, mantiene una ubicación estratégica, pues está situado cerca del corazón comercial de la ciudad. Hoteles como Los Balladares y El Chinandegano, también sobresalen por contar con confortables espacios.
Pero si lo que quiere es tener contacto con la fauna y flora del sitio, le recomendamos salir de la ciudad y dirigirse a la Reserva Silvestre Hato Nuevo, miembro de la Red de Reservas Silvestres Privadas de Nicaragua, ubicada a 40 minutos de Chinandega, sobre la carretera Chinandega El Viejo-Potosí.
La carretera está en condiciones aceptables, así que su acceso será rápido y seguro. Mariano Navarro, propietario de la reserva, indica que la finca en total tiene 536 manzanas, de las cuales 336 lo constituye la reserva con más de 100 especies de flora, entre éstos cedros, panamá, cacao…y más de 90 especies de fauna como venados, anfibios y puerco espín.
Navarro cuenta que desde hace un año ofrecen el servicio de hospedería, donde el visitante aparte de disfrutar de platos típicos, frutas producidas en la finca y una atención personalizada y cálida, puede disfrutar del arte: pinturas y mueblería con un toque rústico elaboradas con materia prima de Hato Nuevo y creadas por el propio propietario.
En la reserva también es posible realizar caminatas o bien montar a caballo. En un tour a caballo, de dos horas, por ejemplo puede apreciar desde los miradores naturales de la reserva, la Península de Cosigüina y la Cordillera de los Maribios.
Si no es un jinete experto, eso no es problema, pues los caballos son mansos y los guías tienen experiencia, pues conocen la reserva como la palma de su mano. Un buen ejemplo de eso es el ingeniero forestal Carlos Juárez y don Francisco Medina.
Además puede realizar, desde Hato Nuevo, tour al Volcán Cosigüina y de paso echar un vistazo a las playas del departamento. Si tiene suerte, se podrá topar en la reserva con don Aníbal Martínez, un anfitrión casual de Hato Nuevo con quien no parará de reír. ¡Se lo aseguramos!
¿Cómo llegar?
Chinandega está ubicada a 134 kilómetros de Managua, en el Occidente del país. Puede llegar a la zona, en bus urbano o bien en vehículo propio.
Si quiere ir a Hato Nuevo, le sugerimos contactarse con Manuel Ordóñez, encargado de mercadeo de la reserva, a los teléfonos: 2341-4245 ó 8865-9683 o bien en el e-mail: info@hostalhatonuevo.com o reservahatonuevo@hotmail.com LIC:RENE DAVILA."
Ventana de informacion sobre la conservación del medio ambiente.
domingo, 27 de marzo de 2011
PUNTA APOSENTILLO LUGAR PARADISÍACO DE CHINANDEGA.
Está ubicada en el Viejo, Chinandega, en tres manzanas de tierra con acceso al mar. Es confortable y con servicios llenos de detalles que aseguran una “relajada” estadía
El lugar se presta a la paz y la tranquilidad. En Punta Aposentillo, como bien dice su propietario Róger Auduray Vaca, “el visitante se relaja y sale como nuevo, con energías positivas para enfrentar la vida diaria”.
La Punta, ubicada a media hora de Chinandega, en El Viejo, al Occidente del país, es por lo general fresca a pesar de las altas temperaturas de la zona. Allí el turista con lo primero que se topa es con la naturaleza y el mar: Árboles frondosos de caucho, es decir de “hule”, con más de 60 años de existencia saltan a la vista, así como palmeras y diversos tipos de flores. La propiedad tiene 15 manzanas, aunque el hotel de Punta Aposentillo sólo abarca tres.
En el sitio el turista tiene disponibles seis habitaciones, aunque a final de año éstas aumentarán a 12. El hotel combina un estilo colonial y mediterráneo que lo apega precisamente a la naturaleza y al mar. Cuenta con cuatro pisos, incluyendo la terraza, desde donde se aprecia el mar, la bahía contigua y las comunidades aledañas en toda su dimensión.
El hotel, por donde se le vea tiene detalles: escaleras de madera con forma de enredaderas y con pisos de azulejos incrustados, techos coloniales, corredores, terrazas con piso de cerámica y habitaciones a la antigua, con camas de madera y mosquiteros, también tiene amplias ventanas. La terraza, íntima y blanca, logra el apacible ambiente mediterráneo.
La cueva y los tour
Fuera del hotel también hay mucho que ver. A la derecha hay acantilados, una cueva y una bahía; en frente está el mar y una poza paradisíaca. A la izquierda se encuentra la playa con arena y piedras lisas para admirar el atardecer.
La cueva, que algunos lugareños la asocian a los piratas ingleses, es un punto al que se llega escalando los muros de piedra del acantilado que la separa del hotel.
Preferiblemente hay que visitarla cuando la marea está baja, para no mojarse. En ese lugar puede observar peces pequeños de diversos colores, además, puede darse un chapuzón casi como si estuviera en un jacuzzi.
También puede hacer rápel, descendiendo verticalmente sobre una cuerda atada a los árboles de hule que rodean la parte de la propiedad cercana a la cueva.
O bien, puede hacer un tour en lanchas, de media hora, que lo llevarán al estero de Aserradores, que se conecta al océano Pacífico. “Aquí (en el estero) el chiste es la naturaleza pura (manglares y aves como los pelícanos), así como su silencio, es uno de los paseos más relajantes”, destacó Auduray.
El tour a caballo es otra opción. Éste lo puede hacer por la playa, que casi siempre sólo se comparte con surfistas, o por las comunidades cercanas a Aposentillo. Ello le permitirá interactuar con la gente.
“La idea es que la gente nos visite y pase contenta. El hotel es ecológico y se presta para pasar en familia, en pareja, o como la gente quiera. Estamos para servir a todos los segmentos”, apuntó Auduray, quien agrega a la estadía “ecológica” los arrecifes de la zona.
¿Cómo llegar?
Llegar a Punta Aposentillo es fácil. Chinandega está a dos horas al Occidente de Managua, y El Viejo está a unos 15 minutos hacia el noroeste. El Viejo tiene dos rutas, una hacia la frontera y otra hacia la playa.
Llegar a Punta Aposentillo es fácil. Chinandega está a dos horas al Occidente de Managua, y El Viejo está a unos 15 minutos hacia el noroeste. El Viejo tiene dos rutas, una hacia la frontera y otra hacia la playa.
Cinco minutos más tarde, camino al mar, la carretera está plagada de rótulos de hoteles, entre ellos Punta Aposentillo. Uno toma la calle adoquinada hasta el final, y continúa unos 150 metros más en línea recta. No hay forma de perderse.
El camino es de tierra, pero corto. Es el único hotel de la zona al que se puede acceder en un vehículo bajo, sin riesgo de quedarse en el camino. LIC:RENE DAVILA.
sábado, 26 de marzo de 2011
PRESBÍTERO TOMAS RUIZ ROMERO.
Principales etapas de la vida de un cura de origen indígena que fue bloqueado en su aspiración a un cargo superior.
- Cargo o principal ocupación:
- Vice rector del colegio Seminario de San Ramon
- Nació:
- 10 de enero de 1777 en el pueblo de Chinandega, Nicaragua
- Murió:
- Se ignora aunque se sospecha después de 1840, en La Habana
- Padres:
- 1Joaquín Ruiz y Lucas Romero, oriundos del Pueblo de Chinandega
- Resumen:
- 1Antes de presentar en detalle las distintas etapas de la vida del sacerdote Tomás Ruiz tenemos que destacar un aspecto del sistema colonial: hubo muy pocos esfuerzos para preparar un clero indígena e, incluso, muchos sectores juzgaban peligrosos este tipo de ordenaciones.2La Corona siempre reservó a los indigenas el papel de modestos y dóciles fieles. Algunos miembros del alto clero, como el canónigo Juan José González Batres , demostraron en ciertas ocasiones una actitud paternal de conformidad con la caridad cristiana, actitud que llevó a este sacerdote a gestionar ante la Corona la apertura de un progama de becas para indígenas. Sin embargo, las formaciones impartidas no permitían a los hijos de caciques escaparse de una fuerte tutela, terminando por hacerles incapaces de valerse por sí mismos.3De hecho, no es sorprendente que en el clero centroamericano, en toda la época colonial, los casos de sacerdotes claramente identificados como indígenas hayan sido tan escasos. Resulta aún más interesante una excepción como la de Tomás Ruiz, si se toma en consideración lo singular de su carrera eclesiástica y las múltiples formas de discriminación que tuvo que enfrentar.4Sus padres eran indios puros, cristianos viejos y personas principales de su pueblo de origen. Indudablemente la originalidad de su carrera se debe a la combinación de un talento individual evidente y a las circunstancias sociales que permitieron su encuentro con el obispo ilustrado don Juan Felix de Villegas , un hombre abierto, preocupado siempre por el fomento de la instrucción y del bien público. Bajo su protección y con su ayuda económica se mantuvo cuatro años y tres meses estudiando latín y filosofía.5El obispo le confirió la tonsura clerical y las cuatro órdenes menores y cuando se fue a Guatemala, para servir el arzobispado en mayo de 1794, supo convencer al joven para que se marchara con él para seguir sus estudios. Una vez en la ciudad de Guatemala obtuvo, a los diecisiete años, el bachillerato en filosofía, y más tarde, en ambos derechos. En mayo de 1798, Villegas le permitió sacar a la luz pública su primer impreso: se trataba de un folleto de 53 páginas sobre materias de fe, mencionado por el bibliógrafo Toribio Medina pero que no pudimos localizar. Durante este tiempo estableció relaciones privilegiadas con algunos sacerdotes de la Ciudad de Guatemala, tal como el padre Diego Mariano Arce.6Regresó a Nicaragua en 1799, se quedó varios meses como catedrático del seminario de León y recibió la ordenación sacerdotal de mano del obispo José Antonio de la Huerta Caso(1801). Este obispo le dio su confianza otorgándole el título de promotor fiscal y defensor de matrimonios. Más tarde le confirió el título de vice rector del seminario dandole tambien licencias de confesor y predicador en 1802. Este prestigiosa carrera empezaba a conocerse y trajo un viento de esperanza en los pueblos indígenas de Nicaragua. Los indios de Subtiava escribieron al Rey, en 1802, para pedirle que tuvieran acceso al Seminario: recordaban el ”exito del indio Ruiz”.7El historiador Jorge Arellano revela en su Historia de la Universidad de Leon algunos detalles sobre el contenido de sus cursos: el uso de Condillac en la clase de Lógica tiende a acreditar la influencia que pudo haber tenido en él el ideario político de su protector Juan Felix de Villegas. Condillac (1715-1780) era un filósofo animador de la escuela sensualista y pertenece al grupo que divulgaba las luces en Francia. En 1803, volvió a la ciudad de Guatemala donde recibió la licencia en derecho —siendo uno de sus examenes el tema siguiente: “los estudios de las humanidades son siempre utiles a los varones eclesiásticos y es necesario que siempre existan ” — y el doctorado en 1804, y el marqués de Aycinena fue su padrino. Mientras Rafael Ayesta gestionaba en León, ante la Corona, que se elevase a rango universitario el Seminario San Ramón, Tomás Ruiz conseguía el apoyo del Real Clautro de la Universidad de San Carlos. En aquella época pudo haber estado en contacto con el fraile Matias de Córdoba y las figuras más importantes de la ilustración centroamericana. Volvió a Nicaragua para desempeñarse como catedrático y vice rector del seminario de la ciudad de Leon.8En 1805 pronunció un sermón por el alma del fraile Juan Gómez, el cual tuvo el honor de ser impreso en Guatemala. Sin embargo, siempre fue bloqueado en su aspiración a un cargo superior. Por ejemplo, en noviembre de 1808 envió a Comayagua una carta para presentarse a la oposición para una canonjía vacante. La lentidud del correo provocó que su candidatura llegara cinco días después de la fecha limite. Había enviado su carta el 23 de octubre de 1808 desde León. El fiscal de la Audiencia de Guatemala juzgó que se había presentado a tiempo y que podia competir en la oposición. Sin embargo, este atraso permitió que el maestrescuela Juan José de Zelaya lo sacara de la contienda. Para defenderse y aprovechándose de las buenas relaciones que tenía con el obispo Vicente de Navas, de Honduras, decidió viajar a Comayagua. Lastimosamente su protector falleció al poco tiempo de su llegada y, según el español Manuel Mirando, sólo el Dr. Ruiz estaba con el obispo Navas a la hora de morir. Todos los miembros del cabildo estaban ausentes y según parece fueron unánimes en rechazar la entrada del padre Ruiz en su cabildo: en una carta muy explícita, destinada al Capitán General de Guatemala, el doctor Ruiz denunciaba claramente a los canónigos: “(...)aquel cuerpo quiso paliar la resistencia estudiada que mucho tiempo ha, se havia propuesto hacer por que reparaban sus individuos en mi clase de yndio, como indigna de aspirar a obtener dignidad en la yglesia de jesus christo, cuyos primitivos pastores fueron pescadores humilde del Mar de Galilea(…)”. En esta misma carta se mostraba muy lucido sobre las « reglas » que organizaban el sistema colonial « Aunque unico sacerdote yndio en la Provincia donde naci. Y en esta de Comayagua, aunque carezco de autoridad, rodeados de numeros e ilustre parentela y con las conexiones que les facilitan sus empleos , no desmayo repito, porque he visto a US amparar, favorecer y sostener los derechos de los pobres yndios de mi pueblo contra los procedimientos del senor yntendente de Leon ». Al final de cuentas, salió frustrado y desengañado de su enfrentamiento.9El padre Casaus y Torres denunció su supuesta tendencia a la bebida, y por eso seguramente cuando llegó a la ciudad de Guatemala participó en la Conjuración de Belén. Condenado al garrote viril, su pena se conmutó a prisión. Con el indulto de Fernando VII, del 28 de julio de 1817, envió una solicitud personal de indulto que no fue atendida, seguramente por culpa de la oposición del padre Casaus .10Pensamos que fue mantenido en las cárceles eclesiásticas hasta 1829, posiblemente fue trasladado a la ciudad de la Habana antes de la caída del gobierno de Mariano Aycinena, porque en 1840 un tal presbítero, Don Tomas Ruiz, desde el presidio de aquella ciudad, pidió indulto por el tiempo que le faltaba de condena . LIC:RENE DAVILA.
HIJOS DILECTOS DE CHINANDEGA.
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| PROFESORA CARMELINA DAVILA. |
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| POETA ALBERTO CABRALES. |
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| ESCRITOR OTTO SMITH |
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| POETA RAMON PICHARDO. |
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| PROFESOR RAUL PEÑALBA |
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| PROFESORA CHITA MARTINEZ. |
PADRE ADELINO FOSA.
OSIRISCHINANDEGA: CARLOS LOPEZ LA EXPRESION HECHA ARTE.
OSIRISCHINANDEGA: CARLOS LOPEZ LA EXPRESION HECHA ARTE.: "Carlos López es un Chinandegano nacido en 1969, desde muy joven se dedicó a las artes plásticas en la que incursionó con gran acierto, l..."
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