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lunes, 21 de noviembre de 2011

HISTORIA DE LA RADIODIFUSIÓN DE CHINANDEGA.

En Nicaragua la historia de la radiodifusión tiene sus orígenes en la década de los veinte, cuando se instaura en el país un sistema de radio- comunicaciones militares, impulsadas por el Gobierno norteamericano, cuya presencia duró hasta 1933.
DÉCADA DE LOS CINCUENTA
La radio conquista cada vez más los diferentes gustos del receptor, es por eso que nacen emisoras con un perfil cultural, político, musical y religioso.
En la década de los cincuenta la consolidación del poder político y económico de la familia Somoza incide de manera directa en el desarrollo del medio radial; pues el partido Liberal a través de la familia Somoza concentra gran parte de los medios de comunicación masiva.
En la decada del 50 se fundan las siguientes primeras radios que funcionaron en chinandega;
1)Radio Lucia (Chinandega)
2)Radio Occidental (Chinandega)
3)LA Voz de Chinandega (Chinandega)
4)Radio San Cristóbal (Chinandega)
DECADA DE LOS SESENTA
La radio experimenta un auge, se convierte en el medio de comunicación masiva de mayor entretenimiento en el país. El radio Teatro, las radionovelas y los programadores de música son los que marcan la pauta, para que la radio penetre en la cultura nicaragüense.
En esta década es el auge de la radiodifusión comercial en chinandega iniciando operación las siguientes radio difusoras.
1)Radio Cosiguina (Chinandega)
2)Radio Tic Tac (Chinandega)
3)Radio Titania (Chinandega)
4)Radio Central (Chinandega)
5)Radio Panamericana (Chinandega)
Altualmente existe un boom de las radios FM en chinandega ,siendo las siguientes con presencia en el espacio electromagnético de chinandega;

Indice de radios en FM de Chinandega
MHz Emisora trasmite desde kW Página web
90.10 Radio Stereo Yes Casita ( *) 0.24
92.90 Radio stereo cristal chinandega
94.10 Radio Fiesta Stereo Chinandega 0.25
94.50 R.Alegre La Sabrosona Chinandega 0.25
94.90 Radio Agateyte Chinandega ( *) 1
96.50 Radio La Guarachera Chinandega/Parque Central
98.90 Radio Stereo Mas Chinandega ( *) 0.25
100.10 Radio Shalom Chinandega 0.25
100.90 Radio Stereo Sideral El Viejo ( *) 0.24
101.70 Somos Estéreo Chinandega ( *) 0.25
102.10 Radio Stereo Mar Corinto 0.25
104.10 Radio stereo san cristobal chinandega.
105.30 Radio Iglesia Samaria Chichigalpa ( *)
106.10 Radio Punto Com Chinandega 1
106.90 Radio Stereo Azul El Viejo ( *) 0.5
107.70 Radio Stereo Dilectus Chinandega/Rotonda Central

Lic:Rene Davila /221111




CRONICAS SOBRE CHINANDEGA DE UN POETA DE CORDOBA ESPAÑA.


Nicaragua es algo más grande en territorio que Andalucía, y quizás también si añadimos Extremadura, pero no por eso, por ser un país pequeño, el más extenso de Centroamérica, deja de ser una tierra de contrastes. Entre la costa atlántica y la del Pacifico existen departamentos, ciudades, pueblos, con su cultura diferente e idiosincrasia propia que, como en el sur de España, también podemos disfrutar de su diversidad, de su variedad cultural, de lo que nos ofrece en poca distancia de recorrido. Nada tiene que ver, aunque forman parte del mismo país, el RAAN con Chinandega, ni Córdoba con Mérida o Badajoz, teniendo en cuenta su cercanía. Sin embargo existen costumbres, que a pesar de la distancia, nos unen y nos hacen sentirnos en nuestra propia casa, independientemente de la calidez en el trato recibido.
Seguramente, si les digo que en Chinandega me sentí como cuarenta años atrás en mi Córdoba natal, en Alcolea, cuando a finales de los años sesenta yo era un niño que correteaba las calles terrizas en pantalón corto y con las rodillas rasguñadas por el juego, no me creerían. Parece que el tiempo y las costumbres nunca podrían concurrir en la similitud de situaciones y vivencias, pero por increíble que parezca así es.
Hoy no tanto, las ciudades son un obstáculo para las relaciones sociales con los más próximos, los insociables edificios que crecen hacia arriba son una barrera para la comunicación, para las relaciones vecinales. Lejos de resultar lo contrario, las viviendas unifamiliares que alejan horizontalmente más a los vecinos, que los edificios verticales, se acercan y relacionan en mayor medida por el espacio compartido. En un edificio de treinta o cuarenta viviendas apenas si queda espacio real para encontrarse, comunicarse, es frecuente no conocer a tu vecino después de años viviendo en el piso o apartamento de al lado, a no ser que se suponga por coincidir varias veces en el ascensor. En cambio, las unifamiliares, la calle, ofrece otros condicionantes para las relaciones sociales, la calle no es un rellano de la planta de no más de cuatro metros cuadrados en el mayor de los casos, la calle es la sala de encuentro del vecindario, donde cada día los vecinos coinciden a menudo, donde los niños juegan, donde las amas de casa se cuentan sus cotidianeidades a fuerza de la confianza que da el encuentro de cada jornada.
Como Córdoba en España, la ciudad o provincia más calurosa, en Chinandega de igual manera los termómetros es donde más suben, el mercurio no se dispara marcando grados como lo hace en la ciudad andaluza, en agosto se llegan a superar los 45º, pero aún así, el calor, o la calor, como acostumbramos a llamarla, invita a sacar las mecedoras y sillas a las puertas de las casas, a tomar el fresco después de que la tarde se despide y las estrellas, tímidas, comienzan a mostrarse en un cielo oscuro, profundo, que realzan los destellos luminosos sin luces artificiales que les roben protagonismo. Es curioso comprobar como las ventajas del aire acondicionado también llevan añadidos los efectos secundarios, no me refiero a un resfriado o enfriamiento sino a las relaciones sociales, cerramos las puertas para que no se escape el aire frío y a la vez le cortamos la entrada a la comunicación con los demás. Decididamente este mundo es egoísta, somos egoístas, siempre buscamos el bienestar personal sin tener en cuenta lo que vamos dejando por el camino, como pago por ese bienestar egoísta.
Pero no quiero perderme por otros derroteros, contaba de los que nos une, de las costumbres andaluzas y nicaragüenses, porque aunque sea Chinandega el epicentro de este artículo, también en el resto del país he podido comprobar lo que traigo entre estas líneas. Los vecinos le sacan lo mejor a las primeras horas de la noche conversando, dialogando, de lo vivido cada uno, de sus familias, del vecindario, de lo que acontece en el país, de experiencias, de necesidades, de alegrías... mientras los niños juegan, corretean por las calles, algunas terrizas, con las rodillas rasguñadas por el juego. Todavía es cotidiano y costumbre en verano ver en los pueblos andaluces las reuniones de vecinos, con las puertas abiertas de par en par, con la confianza plena, que entran y que salen como si de una gran comunidad familiar se tratara. Definitivamente la calle es punto de encuentro, nos une, nos hace la vida más placentera. No así en las ciudades del mundo rico ó con grandes edificios y aire acondicionado.
Otras costumbres, no compartidas pero agradables y enriquecedoras, son las fritangas que los vecinos plantan en cualquier lugar concurrido, puestos de comida tradicional que cada noche, al atardecer, venden y que las hacen amas de casa, no son negocios comerciales constituidos como tales, es la cocina de cada chinandegana, lo mejor de su recetario, especialidades de cada cual con limitación en la variedad. Unos venden tacos, otros costillas asadas, enchiladas, chancho horneado, manuelitas, lengua, maduros fritos, gallina rellena, torta de carne... es un placer caminar por entre las calles tomando cuanto ofrecen y acompañado de un fresco de guayaba, jamaica o cualquier otra fruta o té, entre este mundo único, diferente a lo que estamos acostumbrados en España, en Europa, sitios cerrados, incomunicados, independientes del resto de los mortales, ajenos a los que se mueven a nuestro alrededor.


Cualquiera podría imaginar que Chinandega es un pueblecito pequeño, con costumbres ancestrales y que conservan porque el "mundo civilizado" aún no ha llamado a su puerta, están equivocados si piensan de esa manera. Chinandega es cabecera departamental, una de las ciudades, de los departamentos ó provincias, con mayores perspectivas de futuro, con más de cuatrocientos mil habitantes y en un punto geográfico envidiable. Frontera con Honduras, con el puerto comercial más importante de Nicaragua, Puerto Corinto, en el Pacifico, a una treintena de kilómetros, atravesada por la carretera Panamericana y rodeada de importantes atractivos turísticos. Sus playas de aguas cristalinas, pueblos históricos, esteros rodeados por bosques de manglares, sus volcanes Chonco, Casitas y el mayor de todos los nicaragüenses, el San Cristóbal, con 1.745 metros de altura. Es zona comercial por excelencia y eso lo demuestra la implantación de nuevas empresas multinacionales dedicadas a la distribución en su suelo. Su banano, maní, ajonjolí, nuez de marañón, caña de azúcar... el mejor ron de Centroamérica. Chinandega es parte importante del futuro del país, es fundamental en el desarrollo del presente nicaragüense; y es pasado, historia, cultura, es uno de los cimientos sobre los que se levanta la Nicaragua de hoy y sin su concurso no se entiende el porvenir de este pueblo pinolero.
Podría hablar, escribir, sobre sus iglesias, que no sea creyente no quiere decir que no me atraigan los tesoros arquitectónicos, culturales, que encierran los templos religiosos, y que no se encuentran en otros lugares alejados de la fe. De todos es sabido que, en otros tiempos, solo la iglesia tenía poder económico para llevar a cabo estos edificios y lo que encierran, pero su función no era otra que la de impresionar, los seres humanos somos muy vulnerables, la mejor manera de intimidarnos es haciéndonos sentir inferiores, poca cosa. Era como los reyes y señores feudales, entrar a su palacio, o castillo, y ver las riquezas que mostraban daba una idea del poder que atesoraban.
Mencionaré tres, la de Guadalupe, el Calvario, y por supuesto la de Santa Ana. Neoclásicas, coloniales, la Iglesia de Santa Ana es una joya arquitectónica, nunca pensé que me pudiera impresionar tanto, con su artesonado de madera pintado, decorado, en oro sobre blanco y púlpito en madera maciza, tallada, una verdadera obra de arte, donde destaca el altar mayor con su retablo de tres cuerpos, en azul y oro.
Este lugar, como tantos de Chinandega, tiene un peso especifico en la historia de Nicaragua, fue aquí, primitivo centro cristiano de la ciudad, y que se remonta a la misión que menciona el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, en 1530, año en el que visitó el lugar y trató con el cacique Agateyte, donde se bautizó, tal vez el primero, antes que sus compañeros de tribu. Pero esto quizás forme parte de otro artículo, el de los indígenas y su manera de ver la vida en la antigua Chinantlan, en lengua Nahua ó Nahoa, que significa Chinan, cobertizo ó bajareque provisional de la partícula indicativa de lugar Tlan. Chinandega quiere decir Habitaciones Provisionales o Lugar de Enramadas.
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CREDITO.ANTONIO TORREZ./ LIC:RENE DAVILA / 061111

miércoles, 9 de noviembre de 2011

MEMORIA BIBLIOTECA MUNICIPAL DE CHINANDEGA EDUARDO MONTEALEGRE.



En Chinandega ha sido durante más o menos cuatro décadas que un grupo de trabadores encabezaban el movimiento sindical como especialmente el cultural, patrocinando escuelas y actos culturales, etc... Siempre con la mirada en el futuro para la nuevas generaciones. De manera que con esas inquietudes, con el deseo de servirle a la clase trabajadora, desde la columnas del semanario “La Información” que venía publicando desde el año de 1934, editorialicé el día diez de Agosto de 1936, manifestando que desde esa fecha “La Información” habría campaña por la formación de una biblioteca popular.

El treinta de ese mismo mes, volví a editorializar en forma concreta sobre el tema, diciendo en uno de sus párrafos “Siempre ha sido una de nuestras ideas la creación de una biblioteca popular en nuestra localidad, porque una ciudad con centros de esta índole, es el termómetro que marca el grado de cultura de los pueblos, pero hay cosas que aunque vivamente se desea hacer, no se puede, porque en la mayoría de los casos los espíritus malévolos están en contraposición”. Pero estamos dispuestos en lo más profundo de nuestra alma, aportar nuestras pequeñas actividades para la cristalización de un fin posible, como es, que ese proyecto pase a ser realidad la biblioteca popular, donde el obrero por este medio, puede encaminarse hacia la perfección.

Ya el tres de Septiembre comienzan a recibirse las primeras donaciones de libros, es el Dr. Eduardo Montealegre Callejas, que hace una donación de 50 volúmenes, ya con este se sumaron doscientos libros, porque ya habían donados las pequeñas bibliotecas que le habían quedado a las extintas sociedades, Central de Obreros y Nacional de Obreros, que habían quedado guardadas bajo la custodia de un miembro de sus últimas directivas. El 4 de Octubre, el Director del semanario “Excélsior” el periodista José J. Quintero D. obsequia varias obras del escritor Enrique Gómez Carrillo; en esa misma fecha don Tobías Muñoz remitió varias obras de distintos autores.

Ell 25 de Octubre, por medio del señor Jefe Político, el señor Ministros de Agricultura hace una remesa de varias obras sobre temas agrícolas, y se recibe también otra donación de diez obras por el señor Miguel Antonio Zeledón. Con fecha 19 de Octubre la Dirección “La Información” recibe carta desde Managua, del Dr. Eduardo Montealegre Callejas, expresándome entre otras cosas, lo que sigue: hace poco recibí carta de Ramón Arena M., un joven intelectual cubano que forma parte del cuerpo de redacción del Periódico “Nuevos Rumbos” y me dice que se ha dado cuenta del proyecto por medio de “La Información”, que con frecuencia lo visita me habla muy bien de tu labor constructiva y francamente nacionalista. Te felicito. Al publicar párrafos de esa carta remitida por el hoy Dr. Eduardo Montealegre Callejas, para que se conozca la repercusión de la campaña de “La Información”, más allá de las fronteras patrias por la creación de la biblioteca.

E1 27 de Octubre don Alberto López Callejas, donó cinco córdobas. El 1º de Noviembre el Sr. Ministro de Educación Pública, remitió siempre a la Dirección de “La Información”, una remesa de veinte libros por varios autores, y más quince obras del historiador corinteño don Salvador Ärbelles. El 29 de Noviembre los señores Félix Andrés Pérez, Manuel J. Aguirre y Tomás Céspedes Cepeda, entregaron ochentas libros para la biblioteca. El día treinta de ese mismo mes, don Virgilio Morales y Félix Andrés Pérez, entregaron en nombre del Sacerdote y Cura Párroco de la Parroquia de Santa Ana, Presbítero Manuel Ignacio Paguaga, veinte obras de distinto autores, y también don Alberto Avilés donó en esa fecha, cuatro obras. El día seis de Diciembre de 1936, el Director de “La Información”, convocó a un grupo de obreros a una reunión en casa de don Tobías Muñoz, la que se efectuó en las primeras horas de la noche, donde se les expuso que había que organizar una directiva para organizar la Biblioteca Popular, que para esto ya la directiva de “La Información” contaba con regular número de Libros, todos los asistentes estuvieron de acuerdo y se formó la siguiente directiva, Pte. Don Tobías Muñoz, Vice-Pte. Don Manuel Santamaría, Primer Secretario don Félix Andrés Pérez, Segundo Srio. Don Ramón Zúniga Pérez, Fiscal don Juan Nicolás Amador, Tesorero don Eliseo Velásquez, Vocales en su orden, don Domingo Ramírez G., don Francisco Henríquez, don Manuel J. Aguirre, don Miguel Ángel Úbeda, don Justino Baca y don Horacio Sequeira U. Quedaron como cuerpo consultivo, Dr. Frutos Paniagua, don Alberto López Callejas y Dr. Eduardo Montealegre G. En esa misma asamblea por unanimidad se acordó bautizar la biblioteca con el nombre de “Biblioteca Popular DR. EDUARDO MONTEALEGRE G.”, como un reconocimiento pblico por su labor desinteresada por la causa del trabajador.

El Dr. Eduardo Montealegre Callejas, en su nombre como en nombre de su familia en carta fechada, 8 de Diciembre de 1936, desde Managua rinde agradecimiento por el recuerdo que hacen de su padre, por el reconocimiento a la labor sinceramente obrerista desarrollada en su corta existencia. Por esa directiva y su cuerpo consultivo, solo perduró el entusiasmo del momento en cambio quedaron prestando su colaboración los señores Manuel J. Aguirre Salazar, Félix Andrés Pérez y Tomás Céspedes Cepeda, quienes con todo entusiasmo laboraron hasta que plasma en realidad la Inauguración de la biblioteca. Estos tres señores tuvieron un hermoso gesto patriótico, el día 29 de Noviembre de ese mismo año, lo declararon día del libro, y se lanzaron a las calles pidiendo libros de casa en casa habiendo tenido un rotundo éxito su idea.

El día trece de Febrero de 1937 los propietarios del Cine Alhambra, don Miguel Cuadra y don Luis Felipe Venerio, cedieron una función cinematográfica para que el producto fuera a beneficio de la biblioteca; para esa función prestaron su colaboración las distinguidas damitas de nuestra Sociedad, Amandita y Marcia Cristina Lacayo, Juanita Valladares, Estersita Gómez, Diana y Dorita Cabrera, Margarita Saravia, Pilarcita Rivas y Elita Gasteazoro, y del mundo social de obreros, Hildita Mayorga, Mercedita Otilia Mojica y Bertildita Sequeira. La Junta Local envió a la dirección de “La Información”, un mensaje acompañado del Acuerdo No 12 del 20 de Mayo de 1937, dando los volúmenes de la Biblioteca Municipal. El acuerdo lo firmaba el Dr. Enrique López Pte. de la Junta, don Rodolfo Zelaya Alaniz, Vocal primero don Concepción Munguía Tercero Vocal Segundo y Juan Martínez Reyes Srio. A fines del mes de Octubre, los señores don José Zepeda Alaniz, don Alberto Gómez, don Isidoro Gómez Novoa, don J. Victorino Sáenz, Don Juan F Rojas, Don Eliseo Velásquez, don Julián Quant, y don Julio César Herdocia Adams, individualmente obsequiaron varias obras. Ya para finalizar el año, el Director del semanario, de acuerdo con los tres colaboradores y fundadores, dispuso llamar a los otros miembros de la directiva para fijar fecha de inauguración, escogiéndose el 5 de Diciembre. Llenados todos los pormenores que faltaban propiamente la fecha fijada se realizó en un acto solemne la Inauguración en Casa de don Tobías Muñoz, a eso del medio día. El discurso oficial estuvo a cargo del señor Tomas Céspedes Cepeda, y siguieron en el uso de la palabra, don Félix Andrés Pérez, Dr. Julio Quintana, Profesor Francisco Henríquez, Dr. Eduardo Montealegre Callejas y el Director de La INFORMACIÓN don Domingo Ramírez G.
Del Libro: Historia o Monografía de Chinandega, por Don Domingo Ramírez Guerrero In memoriam.
LIC:RENE DAVILA /061111

CRONICAS SOBRE CHINANDEGA DE UN POETA DE CORDOBA ESPAÑA.


Nicaragua es algo más grande en territorio que Andalucía, y quizás también si añadimos Extremadura, pero no por eso, por ser un país pequeño, el más extenso de Centroamérica, deja de ser una tierra de contrastes. Entre la costa atlántica y la del Pacifico existen departamentos, ciudades, pueblos, con su cultura diferente e idiosincrasia propia que, como en el sur de España, también podemos disfrutar de su diversidad, de su variedad cultural, de lo que nos ofrece en poca distancia de recorrido. Nada tiene que ver, aunque forman parte del mismo país, el RAAN con Chinandega, ni Córdoba con Mérida o Badajoz, teniendo en cuenta su cercanía. Sin embargo existen costumbres, que a pesar de la distancia, nos unen y nos hacen sentirnos en nuestra propia casa, independientemente de la calidez en el trato recibido.
Seguramente, si les digo que en Chinandega me sentí como cuarenta años atrás en mi Córdoba natal, en Alcolea, cuando a finales de los años sesenta yo era un niño que correteaba las calles terrizas en pantalón corto y con las rodillas rasguñadas por el juego, no me creerían. Parece que el tiempo y las costumbres nunca podrían concurrir en la similitud de situaciones y vivencias, pero por increíble que parezca así es.
Hoy no tanto, las ciudades son un obstáculo para las relaciones sociales con los más próximos, los insociables edificios que crecen hacia arriba son una barrera para la comunicación, para las relaciones vecinales. Lejos de resultar lo contrario, las viviendas unifamiliares que alejan horizontalmente más a los vecinos, que los edificios verticales, se acercan y relacionan en mayor medida por el espacio compartido. En un edificio de treinta o cuarenta viviendas apenas si queda espacio real para encontrarse, comunicarse, es frecuente no conocer a tu vecino después de años viviendo en el piso o apartamento de al lado, a no ser que se suponga por coincidir varias veces en el ascensor. En cambio, las unifamiliares, la calle, ofrece otros condicionantes para las relaciones sociales, la calle no es un rellano de la planta de no más de cuatro metros cuadrados en el mayor de los casos, la calle es la sala de encuentro del vecindario, donde cada día los vecinos coinciden a menudo, donde los niños juegan, donde las amas de casa se cuentan sus cotidianeidades a fuerza de la confianza que da el encuentro de cada jornada.
Como Córdoba en España, la ciudad o provincia más calurosa, en Chinandega de igual manera los termómetros es donde más suben, el mercurio no se dispara marcando grados como lo hace en la ciudad andaluza, en agosto se llegan a superar los 45º, pero aún así, el calor, o la calor, como acostumbramos a llamarla, invita a sacar las mecedoras y sillas a las puertas de las casas, a tomar el fresco después de que la tarde se despide y las estrellas, tímidas, comienzan a mostrarse en un cielo oscuro, profundo, que realzan los destellos luminosos sin luces artificiales que les roben protagonismo. Es curioso comprobar como las ventajas del aire acondicionado también llevan añadidos los efectos secundarios, no me refiero a un resfriado o enfriamiento sino a las relaciones sociales, cerramos las puertas para que no se escape el aire frío y a la vez le cortamos la entrada a la comunicación con los demás. Decididamente este mundo es egoísta, somos egoístas, siempre buscamos el bienestar personal sin tener en cuenta lo que vamos dejando por el camino, como pago por ese bienestar egoísta.
Pero no quiero perderme por otros derroteros, contaba de los que nos une, de las costumbres andaluzas y nicaragüenses, porque aunque sea Chinandega el epicentro de este artículo, también en el resto del país he podido comprobar lo que traigo entre estas líneas. Los vecinos le sacan lo mejor a las primeras horas de la noche conversando, dialogando, de lo vivido cada uno, de sus familias, del vecindario, de lo que acontece en el país, de experiencias, de necesidades, de alegrías... mientras los niños juegan, corretean por las calles, algunas terrizas, con las rodillas rasguñadas por el juego. Todavía es cotidiano y costumbre en verano ver en los pueblos andaluces las reuniones de vecinos, con las puertas abiertas de par en par, con la confianza plena, que entran y que salen como si de una gran comunidad familiar se tratara. Definitivamente la calle es punto de encuentro, nos une, nos hace la vida más placentera. No así en las ciudades del mundo rico ó con grandes edificios y aire acondicionado.
Otras costumbres, no compartidas pero agradables y enriquecedoras, son las fritangas que los vecinos plantan en cualquier lugar concurrido, puestos de comida tradicional que cada noche, al atardecer, venden y que las hacen amas de casa, no son negocios comerciales constituidos como tales, es la cocina de cada chinandegana, lo mejor de su recetario, especialidades de cada cual con limitación en la variedad. Unos venden tacos, otros costillas asadas, enchiladas, chancho horneado, manuelitas, lengua, maduros fritos, gallina rellena, torta de carne... es un placer caminar por entre las calles tomando cuanto ofrecen y acompañado de un fresco de guayaba, jamaica o cualquier otra fruta o té, entre este mundo único, diferente a lo que estamos acostumbrados en España, en Europa, sitios cerrados, incomunicados, independientes del resto de los mortales, ajenos a los que se mueven a nuestro alrededor.


Cualquiera podría imaginar que Chinandega es un pueblecito pequeño, con costumbres ancestrales y que conservan porque el "mundo civilizado" aún no ha llamado a su puerta, están equivocados si piensan de esa manera. Chinandega es cabecera departamental, una de las ciudades, de los departamentos ó provincias, con mayores perspectivas de futuro, con más de cuatrocientos mil habitantes y en un punto geográfico envidiable. Frontera con Honduras, con el puerto comercial más importante de Nicaragua, Puerto Corinto, en el Pacifico, a una treintena de kilómetros, atravesada por la carretera Panamericana y rodeada de importantes atractivos turísticos. Sus playas de aguas cristalinas, pueblos históricos, esteros rodeados por bosques de manglares, sus volcanes Chonco, Casitas y el mayor de todos los nicaragüenses, el San Cristóbal, con 1.745 metros de altura. Es zona comercial por excelencia y eso lo demuestra la implantación de nuevas empresas multinacionales dedicadas a la distribución en su suelo. Su banano, maní, ajonjolí, nuez de marañón, caña de azúcar... el mejor ron de Centroamérica. Chinandega es parte importante del futuro del país, es fundamental en el desarrollo del presente nicaragüense; y es pasado, historia, cultura, es uno de los cimientos sobre los que se levanta la Nicaragua de hoy y sin su concurso no se entiende el porvenir de este pueblo pinolero.
Podría hablar, escribir, sobre sus iglesias, que no sea creyente no quiere decir que no me atraigan los tesoros arquitectónicos, culturales, que encierran los templos religiosos, y que no se encuentran en otros lugares alejados de la fe. De todos es sabido que, en otros tiempos, solo la iglesia tenía poder económico para llevar a cabo estos edificios y lo que encierran, pero su función no era otra que la de impresionar, los seres humanos somos muy vulnerables, la mejor manera de intimidarnos es haciéndonos sentir inferiores, poca cosa. Era como los reyes y señores feudales, entrar a su palacio, o castillo, y ver las riquezas que mostraban daba una idea del poder que atesoraban.
Mencionaré tres, la de Guadalupe, el Calvario, y por supuesto la de Santa Ana. Neoclásicas, coloniales, la Iglesia de Santa Ana es una joya arquitectónica, nunca pensé que me pudiera impresionar tanto, con su artesonado de madera pintado, decorado, en oro sobre blanco y púlpito en madera maciza, tallada, una verdadera obra de arte, donde destaca el altar mayor con su retablo de tres cuerpos, en azul y oro.
Este lugar, como tantos de Chinandega, tiene un peso especifico en la historia de Nicaragua, fue aquí, primitivo centro cristiano de la ciudad, y que se remonta a la misión que menciona el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, en 1530, año en el que visitó el lugar y trató con el cacique Agateyte, donde se bautizó, tal vez el primero, antes que sus compañeros de tribu. Pero esto quizás forme parte de otro artículo, el de los indígenas y su manera de ver la vida en la antigua Chinantlan, en lengua Nahua ó Nahoa, que significa Chinan, cobertizo ó bajareque provisional de la partícula indicativa de lugar Tlan. Chinandega quiere decir Habitaciones Provisionales o Lugar de Enramadas.
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CRCREDITO..ANTONIO TORREZ./ LIC:RENE DAVILA / 061111

lunes, 10 de octubre de 2011

DESCRIPCIÓN DE CHINANDEGA DEL SIGLO PASADO POR EL VIAJERO NORTEAMERICANO "EPRAIM SQUIER".



En León nuestro grupo se dividió; un de s t a c amento tomó la
dirección del mont añoso distrito de Segovia, mi ent r a s que la
división principal, de la que yo mismo formaba parte, nos dirigimos al gran Golfo de Fonseca, para cruzar desde allí el continente
rumbo al nor t e a través del Estado de Honduras, magnífico aunque casi del todo desconocido. Enrumbamos pr ime ro hacia el
i gr an pueblo de Chinandega, a ocho leguas de León, sobre el
camino que conduce al bi en conocido pue r to de El Realejo.
El pueblo de Chinandega cubre un área rnuy extensa, está trazado
de mane r a uniforme en "cuadras;' que a su vez se subdividen en
algo que bien podríamos llamar jardines; cada uno de los cuales
alberga una vivienda de algún tipo, cons t ruida por lo general de
c aña s y con techo de palma, aunque t ambi én suelen s e r de adobe, diestramente techadas con tejas. El centro o zona comercial
del pueblo, en la vecindad de la gran plaza, es compacto y t an
bi en edificado como cualquier pa r t e de León o Granada. Hace
veinte años, empero, apenas había en la ciudad una sola casa de
tejas. En general, Chinandega tiene un aire frugal y empr endedor
que no se observa en otras pa r t e s de Nicaragua.
El Realejo dista una s dos leguas de Chinandega, pero los
comerciantes que mane j an los negocios del pue r to residen
sobre todo en Chinandega. Es un pueblo pequeño, ubicado en la
ribera de un estero salobre, a una s buena s cua t ro millas del
pue r to propiamente dicho, y sólo se llega allí en los ordinarios
bongos °barcazas, cuando la marea está alta. El poblado original se erigió cerca del fondeadero, pero por ser vulnerable a los
ataques de los piratas que en otros tiempos merodeaban por
estas costas, fue trasladado a su actual ubicación. La población de
El Realejo suma apenas mil almas, que hallan empleo en la carga
y descarga de navíos, a los que además abastecen de provisiones.
ENTRADA AL PUERTO DE EL REALEJO
Como puerto, El Realejo es uno de los mejores en toda la
costa del Pacífico de América. Cuenta con dos entradas, una a
cada lado de la elevada isla del Cardón, que lo guarece de las
marejadas del Pacífico. Dentro se halla una magnífica bahía, que
en ningún punto tiene menos de cuatro brazas de profundidad,
por lo que se dice que ahí "unos doscientos navíos de línea pueden fondear en todo tiempo con perfecta seguridad:' La vistadel pue r to y del interior del pa í s desde la isla del Cardón, con sus
elevados y característicos volcanes. es imponente y bella.
DESEMBARCO EN EL REALEJO
El señor Montealegre, nuestro estupendo anfitrión, había
fletado de ant emano un bot e para nosotros en un sitio llamado
"Puerto de Tempisque," sobre el Estero Real, que pene t r a a Nicaragua desde el Golfo de Fonseca.
Dejamos pues su hospitalaria
mor ada al amane c e r del 3 de abril de 1853 y pa r t imos rumbo al
"Puerto:' La distancia es de siete leguas; las pr ime r a s tres conducen por una región abierta y bien cultivada. y una vez remont ada s éstas, nos adentramos en una selva colosal, abundant e de
cedros, ceibas y caobas, entre los cuales el camino serpentea
con la sinuosidad de un laberinto. Esta selva e s t á guarecida por
el gran volcán El Viejo,72 y casi todo el año c a en ahí grandes
71 El Tempisque todavía existe sobre el Estero Real, aguas arriba de Morazán, que vino
a reemplazarlo como puerto.
72 Hoy conocido como San Cristóbal.
chubascos que son la causa de su exuberancia. Aquí nos adelant amos al patrón y a sus hombres, que avanzaban en fila india,
cada uno con su alforja al hombro, abastecida con queso, plátanos y tortillas pa r a el viaje, y sobre el otro hombro una mant a y
su inseparable machete acomodado en la cavidad del brazo izquierdo.
A una o dos millas de Tempisque el terreno se eleva ye l camino c ruz a una ancha cresta de lava que, siglos atrás, expelió el
volcán El Viejo. Está cubierta parcialmente por un suelo seco y
árido, donde medr an apenas unas cuant a s palmeras de coyol,
algunas penc a s de Agave americana y una variedad de otros
cactos, que logran prosperar donde ninguna ot r a pl ant a puede
crecer.
Desde la cima de esta cresta el viajero avista por primera vez
los extensos aluviones que bordean el Golfo de Fonseca. Están
cubiertos por una floresta ininterrumpida, y la mirada, cansada
por la inmensidad del panorama, r emont a un inmóvil
océano de verdor, copa t r a s
copa, legua tras legua, en sucesión aparentemente infinita.
Descendiendo la c r e s t a
por un escabroso sendero,
pronto arribamos al "Puerto
de Tempisque:' Aunque lo dignifican con el título de puerto,
no hay más que un único rancho, un mero cobertizo con techo de palma y abierto por tres
lados, donde moran un mestizo de muy mala catadura, una
viejuca y una muchacha india
con el tor so desnudo, que
se ocupa de acarrear agua
y moler maíz para las tortillas.
En la falda de una colina cercana hay un excelente ojo de
agua, donde topamos con un grupo de marineros que preparaban su desayuno. El terreno atrás del rancho es elevado y seco;
pero justo al frente comienzan los pant anos de manglares. Aquí
también, cavado en el limo, hay un estanque pequeño y poco
profundo, y un estrecho canal se extiende desde éste hacia las
profundidades del pantano, conectándolo con el Estero Real.
Era bajamar, y en el fondo fangoso del estanque y del canal, al
descubierto y putrescente bajo el sol, yacían varios bongos de
mala traza. En conjunto, era aquel un sitio que concitaba fiebres
y mosquitos; y nunc a sentimos mayor alegría que cuando nuest r a tripulación arribó, y la marea alta nos permitió embarcarnos
y z a rpa r del "Puerto de Tempisque:' A medida que la choza desaparecía entre los manglares, alzamos los sombreros y con un
adieu nos despedimos del suelo de Nicaragua, - ¡qui z á s pa r a
siempre!



lic.rene davila /031011

viernes, 2 de septiembre de 2011

ORIGENES DE LAS PLANTACIONES BANANERAS EN CHINANDEGA.

ORIGENES DE LAS PLANTACIONES BANANERAS EN CHINANDEGA.: :yikes: :cry: :bomb: :insane: :furious:
La producción de los bananos en Nicaragua tiene un legado amplio. El
desarrollo de la industria bananera comenzó en la década de 1920 en la Costa Atlántica
con aproximadamente 800 manzanas de tierra para el cultivo del banano. El tipo de
producción rustico que existía fue desafiado por tres elementos naturales: la lluvia
intensa, los vientos inclementes, y la mala calidad de la tierra. Estos obstáculos
afectaban la cosecha y eventualmente la producción abrió en otro lugar en los años de
1960 Esta etapa comenzó la producción de los bananos en el Occidente, la parte del
país que incluye Chinandega y León. La eficiencia de la producción mejoró desde el
comienzo en la Costa y usó un sistema más avanzado y técnico. En esta etapa, la región
de la producción también aumentó a 5,000 manzanas de la tierra. Bajo el régimen de
los Somozas, la producción de los bananos se transformó en un esfuerzo junto del
estado y las empresas multinacionales. En 1962 comenzó el proyecto de la Institución
de Fomento Nacional (INFONAC), un programa entre el estado y la United Fruit
Company que duró por seis años, y por primera vez en Nicaragua en 1964, se aplicó el
Nemagón en las fincas bananeras. Este proyecto mostraba un precedente del control de
los multinacionales en el caso de las bananeras en el país. En la última parte de la
década de los sesenta, Dole y Standard Fruit también entraron en la producción y en
Abril de 1970, tuvieron su primera cosecha oficial. Pero, las multinacionales nunca
tenían los títulos de la tierra de las fincas. Solamente las alquilaban a los dueños
nicaragüenses y tenían el poder de los/las trabajadores y las condiciones del trabajo

Las condiciones del trabajo para los/las obreros bajo las multinacionales eran
horribles. Un/una obrero solamente recibía C$1 por hora y tenía que trabajar por lo
menos ocho horas por día. También, había una cuota que cada persona en la finca y la
empacadora tenía que llenar cada día. Si no hacían la cuota en las ocho horas, tenían que
trabajar sin ganar hasta hacerla. También, el trabajo por si mismo era bastante difícil.
Victorino Espinales, quien trabajó en las fincas por catorce años y ahora es un dirigente
de un grupo de ex-trabajadores, describió la experiencia como ¨trabajo de los animales.¨
Los/las trabajadores no tenían ningún derecho de organizarse ni de tener libertades
como un descanso por el día (Envio).
Las multinacionales explotaron a los/las trabajadores en las fincas bananeras
hasta la década de 1980. El 25 de Noviembre de 1982 Dole y Standard Fruit salieron del
país y el gobierno nacionalizó las fincas bananeras (Espinales, Re: Historia). El
Nemagón fue usado en Nicaragua hasta 1985, y los/las trabajadores estuvieron
expuestos a este químico por más de veinte años.
Según Espinales, los dolores y los daños que resultaban de la exposición del
Nemagón comenzaban aproximadamente cuatro años después de la exposición (Re:
Historia). Aunque los estudios científicos solamente apoyen con certeza que el
Nemagón puede causar la esterilidad, los/las ex-trabajadores sufren de mucho más que
la esterilidad masculina.
:pirate: :ninja: :doh:
LIC:RENE DAVILA /01090011

lunes, 29 de agosto de 2011

MEMORIAS DEL CULTIVO DE ALGODON EN CHINANDEGA.

MEMORIAS DEL CULTIVO DE ALGODON EN CHINANDEGA.:
LO QUE EL ALGODÓN SE LLEVÓ
Lancemos una hojeada a la historia para entender cómo ocurrió esta transformación. Chinandega pasó de 73 mil asalariados en 1963 a 63 mil 500 en 1971, al tiempo que los cultivos de algodón se expandían de 55,415 hectáreas a 109,063 hectáreas en 1970. En ese lapso, Chinandega descendió del 27.3% al 21.6% del total de asalariados del país y el promedio de empleados por patrón se redujo de 27 a 19. Se convirtió en una zona de expulsión de migrantes internos y de luchas por la tierra. Según un estudio del CSUCA, la rentabilidad diferencial entre cultivos de exportación y cultivos de consumo interno determinó que las tierras más fecundas y accesibles fueran dedicadas a los cultivos de exportación.

Aunque hubo abusos y actos de expropiación -como el protagonizado por el Capitán Ubilla, que se hizo con las tierras ejidales de San José del Obraje, también conocidas como Las Cuchillas, suscribiendo un supuesto contrato de alquiler por cinco años- el cultivo del algodón no supuso, sin embargo, una transformación drástica de la estructura de tenencia jurídica de la tierra. Gould observa que “en 1950, antes de la expansión del capitalismo en el sector rural chinandegano, menos del 2.6% de los terratenientes eran dueños del 65.1% de la tierra. El auge algodonero no alteró sensiblemente los patrones de propiedad. Veinte años más tarde, en 1971, el 2.1% de los terratenientes poseía el 61.3% del suelo chinandegano”.

El auge del algodón sí supuso un cambio en el uso del suelo, las formas de contratación y el acceso campesino a la tierra, según encontró Gould a partir de estadísticas y declaraciones de los líderes campesinos que vivieron la metamorfosis de la hacienda ganadera en empresas agrícolas algodoneras: “En 1949, los finqueros chinandeganos cultivaron menos de 984 manzanas de algodón, pero para 1955 ya se sembraban más de 3,242 manzanas de esta fibra. Debido a este cambio en el uso del suelo, los trabajadores y arrendatarios perdieron acceso a la tierra en las haciendas, así como sus trabajos permanentes, que pasaron a ser estacionales. Con el crecimiento de la industria del algodón perdieron sus hogares y, por consiguiente, se vieron en la necesidad de ir a posar donde los vecinos o parientes como arrimados”.

En conclusión, Gould señala que “la introducción del cultivo algodonero provocó cambios en la estabilidad y condiciones laborales para la mayoría de trabajadores rurales de Chinandega, y restringió su acceso a las tierras de las haciendas. Algunos campesinos de San José habían sido propietarios, pero antes del boom algodonero casi todos habían sembrado su propio maíz y criado ganado en los terrenos de las haciendas donde trabajaban. No obstante, después de 1950, la élite algodonera necesitaba toda la tie¬rra disponible para su cultivo de exportación y por eso les negaba a los campesinos el derecho tradicional a la tierra”.

ENTRE BRUNO Y FERMÍN

El algodón alteró sustancialmente la relación de los obreros agrícolas con las haciendas. Ese híbrido entre obrero y campesino que era el arrendatario empezó a desaparecer y la relación obrero-patrón tomó rumbos insospechados. Ésta es la tragedia que, en un escenario andino, narra con conmovedora magia la novela Todas las sangres, de José María Arguedas.

La historia es protagonizada por dos hermanos que representan dos formas de ser patrón: una modalidad tradicional que toca a su fin y una moderna que emerge con avasallador éxito. De un lado, Bruno Aragón de Peralta, hecho en y con la hacienda, poseído por el demonio de la lujuria, opuesto a toda forma de progreso técnico -a su juicio, fuente de pecado y corrupción- y capaz de infligirle castigos físicos a sus mozos, pero padrino de sus hijos y garante de su supervivencia. “En él -dice Vargas Llosa en su sesgadísimo pero con frecuencia atinado análisis- encarna el ideal arcaico y el amor a lo antiguo, caros a Arguedas”. Bruno es un padre monumental que comparte atributos con la divinidad: todopoderoso, pródigo en castigos y recompensas.

En el otro extremo está Fermín Aragón de Peralta, hombre de mundo y civilizado, educado lejos de la hacienda como un citadino de clase alta, orgulloso de sus maneras cordiales, pero inaccesible a los obreros y capaz de prescindir de sus servicios y romper súbitamente unas relaciones que se constriñen al plano meramente contractual.

La bina Bruno/Fermín representa la oposición agricultura versus minería, feudalismo versus capitalismo nacional, hacienda versus empresa agropecuaria. Fermín triunfa sobre todos los señores feudales de San Pedro de Lahuaymarca, descendientes de los conquistadores, pero es liquidado por la compañía imperialista Wisther-Bozart. Al final del proceso, en San Pedro como en Chinandega, ha desparecido el mozo ideal de Bruno Aragón de Peralta, “el indio comunero, que nace y muere dentro del microcosmos de su comunidad, preservando su lengua, sus cantos, los ritos ancestrales y trabajando la misma tierra de sus antepasados, que es naturalmente virtuoso y de una humanidad prístina. Pero, si cambia, se vuelve vulnerable y puede perder su alma”.

DEL PEÓN SOMETIDO AL CAMPESINO REVOLTOSO

En Chinandega este indio perdió su alma de peón sometido, en la rabia, las revueltas y el desarraigo. Gould testimonia que “el capataz Ramón Candia escuchó los lamentos de los trabajadores, y afirmó hallarse hastiado de ser empleado de los hacendados, ‘porque los ricos ya no tienen corazón’”. Los ricos ya no eran como el arrebatado y generoso Bruno, sino como el untuoso, calculador y metálico Fermín. La aparición de los fermines fue la rebeldía y las invasiones de tierras: “Regino Escobar señaló hacia unos matorrales diciendo: ‘Miren, ahí está la tierra del pueblo, de donde siempre hemos sacado leña, madera, hojas de palma y aceite. Vámonos para allá a limpiar y a sembrar la tierra.’ Durante las dos semanas siguientes, treinta campesinos limpiaron y cercaron una trescientas manzanas de ‘la tierra del pueblo’, dividiéndolas en parcelas de diez manzanas cada una”.

Esta estrategia no dio resultado porque, como apunta Gould, “el grupo de Somoza también tenía intereses económicos en la rentable introducción de la maquinaria, que disminuiría e incluso reemplazaría la mano de obra humana”. De ahí la ominosa participación de la Guardia Nacional en la represión a los campesinos: la invasión a la propiedad de los Deshon encalló en cárcel y extorsiones: para obtener su excarcelación, el 21 de junio de 1977 los campesinos firmaron un convenio, dejando “a las autoridades el derecho del apremio corporal para nosotros y el resto de compañeros que pretendiéramos seguir en esta invasión”. Para entonces, en Chinandega y León se cultivaba el 98% de todo el algodón, en detrimento de alimentos de consumo básico, como el arroz que en Chinandega bajó de representar el 72% al 40% de la producción nacional entre 1963 y 1971.

LA MUERTE DEL MONARCA ALGODÓN
El algodón sufrió la suerte de Fermín: derrotado por peces más gordos. No pudo competir con el creciente uso de fibras sintéticas y la producción algodonera estadounidense, practicada en gran escala y receptora de subsidios estatales. Ya en 1957 el auge algodonero sufrió un revés cuando los precios internacionales se desplomaron desde 33.4 a 26.81 dólares el quintal.

Pero los algodoneros fueron sostenidos por el Estado somocista durante años por medio tasas de cambio pre¬ferenciales y generosas prórrogas en los plazos para pagar sus préstamos. Una combinación de iniciativas estatales y privadas “impidieron que la baja en los precios arruinara la industria y permitió que la élite mantuviera el control de la tierra y el trabajo”. Nada de libre mercado.

No obstante, fue imposible evitar la debacle del algodón. Después de haber alcanzando un pico de 212,380 hectáreas en 1978, la nívea alfombra de algodón se encogió. En los años 80, si excluimos el muy excepcional 1980 por ser el año inmediato posterior a la insurrección, el algodón sólo cubrió un promedio anual de 83,960 hectáreas. Luego se redujo a la mitad y en 1992-93 experimentó un drástico descenso de 35,840 a 2,510 hectáreas, descenso del que jamás se recuperó y que sólo tendió a prolongar, reservando su exigua producción principalmente para el mercado doméstico. Agotados y envenenados, los suelos chinandeganos y leoneses no daban mucho más de sí: los rendimientos habían decaído desde un promedio de 22,322 hectogramos por hectárea en 1971-79 a 20,963 en 1981-89 y a 18,532 en 1991-99.

La producción algodonera fue un par de líneas -algún día una simple nota al pie de página- en la historia de largo plazo nicaragüense. Pero su breve reinado de quizás 20-30 años sedimentó en cambios irreversibles en la relación obrero-patrón, cambios que ahora suman rasgos a la globalización sólida: desarraigo -ruptura del cordón umbilical con la hacienda- y gélidas relaciones contractuales pasajeras que sustituyeron a cálidos compadrazgos eternos… No olvidemos que lo que era atado en la tierra quedaba atado en el cielo, donde sea que éste se hallase.

fuente:envio / LIC:RENE DAVILA/ 28080011

sábado, 27 de agosto de 2011

TIPS QUE DEBEMOS SABER DE LA HISTORIA DE CHINANDEGA.

TIPS QUE DEBEMOS SABER DE LA HISTORIA DE CHINANDEGA.:
CHINANDEGA EN RUINA DESPUES DEL BOMBARDEO DEL 27.
Son muy interesantes los escritos bisagras de Roberto Sánchez Ramírez que LA PRENSA publica con cierta periodicidad. Además de ameno el estilo, guardan rigurosidad histórica. El historial dedicado a Tino López tiene que resultarnos encantador a todos los que nos interesa la cultura en sus diversas manifestaciones y más aún a quienes por razones familiares nos retienen profundas raíces en el solar chinandegano. Tino López, músico-poeta, está emparentado con muchísimos chinandeganos, migrantes algunos, como yo. Tino era primo hermano de mi abuela paterna.

Sin embargo, no es por el árbol genealógico, ni por quemarme en el resplandor del artista por lo que escribo esta vez, sino porque en el párrafo cuarto del magnífico escrito, dentro del tema La Ciudad Mártir ha cometido don Roberto un error histórico y otro en el párrafo once en el tema titulado Homenaje en Chinandega.

El primero: Chinandega en febrero de 1927 no fue atacada por los conservadores, sino defendida por ellos, es decir por las tropas leales al gobierno conservador de entonces. Chinandega fue atacada por las tropas liberales al mando del general Parajón, las que lograron tomarse el reducto de El Calvario defendido por los hermanos Julio, Miguel y Alfredo Cuadra Sotomayor, no así el cuartel protegido por la torre de La Parroquia de Santa Ana y defendida por don Ricardo López y Antonio Úbeda como segundo al mando. Algo más, sabido e indiscutido siempre por todos los chinandeganos, fue al grito de ¡Viva Parajón! que Chinandega comenzó a arder. Las tropas de Parajón pretendieron incendiar la casa del doctor José del Carmen Gasteazoro en construcción y al fragor del rencor partidario continuaron incendiando todo el barrio de La Parroquia habitado por familias conservadoras.

En total 11 manzanas fueron consumidas por el fuego. Chinandega pasó en ruinas muchos años hasta que la fiebre del algodón la sacó de su marasmo. Los amigos del derrocado presidente doctor Juan Bautista Sacasa que fueron a la estación del ferrocarril de Chinandega a mirarlo pasar hacia Corinto y hacia el destierro (1936), referían que con tristeza éste dijo: “Chinandega, la ciudad mártir por hacerme P residente a mí”.

El otro error se refiere a que no fue Francisco Baca Callejas el poeta laureado de Chinandega, el dirigente liberal del 93 sino su padre el general Francisco Baca, quien fuera también Ministro de Hacienda durante el gobierno de Zelaya. Los adversarios de Zelaya y por ende de Baca, criticaban los enormes billetes emitidos por esa administración, porque no cabían en las carteras ni en los bolsillos. Un chascarrillo de aquel entonces rezaba: “Se equivocó Salomón —y en la Loma de Tiscapa— una enjuta y negra ‘baca’ esta arruinando la nación...”

LIC.RENE DAVILA / 15080011

miércoles, 6 de julio de 2011

YEGOR SIVERS: VIAJERO BÁLTICO RETRATA A CHINANDEGA EN LA NICARAGUA DEL SIGLO XIX.

YEGOR SIVERS: VIAJERO BÁLTICO RETRATA A CHINANDEGA EN LA NICARAGUA DEL SIGLO XIX.: "
Yegor von Sivers (1823-1879) era un báltico, poeta e historiador alemán que siguió los pasos de E.G. Squier (1821-1888) en Nicaragua. Para mí, era completamente desconocido hasta que me habló de él y de su obra, Ueber Madeira un die Antillen nach Mittlelamericka /Reifedenkmürdigkeiten und Forfdjungen (1861), el catedrático alemán Wolfgang Bautz. Otro alemán y amigo más próximo, Günther Schmigalle, completó los datos que aquí rescato del autor de esa rarísima obra, cuyo título en español sería: Hacia Centroamérica, pasando por Madeira y las Antillas /Curiosidades e investigaciones de viaje.

Un tema esencial del viajero de origen báltico, pero alemán de formación y escritura, es la política anglo-americana y la intervención de William Walker. En cuanto a las páginas sobre Nicaragua, omito las que dedicó a la erupción del volcán Cosigüina en 1835; a los lagartos del Gran Lago y del río San Juan, en las cuales cita a Gage y a Dampier; y a los vestigios prehispánicos de Ometepe y Zapatera, especialmente a las estatuas de ambas islas; Squier, como ya se dijo, fue su guía.

.Chinandega y El Realejo

Las pieles de ganado vacuno calientes y hediondas bajo el ardor del sol, tendidas sobre la embarcación, aminoran el placer del viaje en barco de la isla del Tigre, en el Golfo de Fonseca, pasando junto al volcán Cosigüina, hasta el Tempisque, lugar de peaje, situado cerca de la desembocadura del riachuelo Palomino.

Después de un trecho a caballo de 4.5 leguas alemanas uno llega a Chinandega, donde el camino de El Realejo, rodeado de ambos lados de campos bien cultivados, se dirige hacia el puerto más importante de Nicaragua. Los alrededores de El Realejo, situado al arroyo del mismo nombre son llanos, el aire es húmedo, caliente e insalubre; pero cerca del poblado hay tierras fértiles, plantaciones de azúcar, milpas de maíz y muchas manadas de ganado que encuentran forraje nutritivo en los pastos.

¡Qué se podría cosechar en tiempos de paz si se mostrara un poco más voluntad seria, tiempos que por supuesto no se podrían esperar bajo el régimen de terror de las bandas de los filibusteros walkerianos!

La villa, de unos dos mil habitantes, tienen una aduana, un arsenal, un astillero en mal estado, un hospital y tres iglesias de piedra. Por medio de las huertas, plantadas entre las casas, logra una apariencia rural agradable. Sin embargo, la vista panorámica de las montañas de fuego del Viejo, Telica, Momotombo, Masaya, Nindirí y Mombacho, en partes ardientes o por lo menos humeantes, le da un trasfondo inesperadamente majestuoso.

Se afirma que el río tenía ocho desembocaduras navegables, de las cuales, sólo una es accesible hoy para grandes embarcaciones. Todas las desembocaduras llevan a un puerto espacioso y profundo, cuya salida protegen las Islas El Cardón y Castañón contra la alta mar.

Lanchas de mercancías alcanzan el desembarcadero de la ciudad y los barcos anclan unas cinco leguas inglesas hacia abajo, frente a las ruinas de una antigua fortaleza. En medio de este camino, cerca de la orilla del río, se observan otros escombros de un reducto-batería, cubiertos casi enteramente por árboles. El año de su construcción se desconoce. En 1637 Thomas Gage consideró el puerto débil y sin fortificación alguna.

El Realejo es la sede de un comandante, de un capitán de puerto y de varios aduaneros. Un vicecónsul inglés, subordinado al Cónsul General inglés de Guatemala, reside también allá. En los años cuarenta, lo era el señor Foerster que, al mismo tiempo, dirige los negocios de la casa de comercio más apreciada de la población: la de Manning y Foerster. Según Bülow, estos dos señores, que intentaban mejorar la agricultura de Nicaragua con su propio ejemplo y que varias veces sacaban el Gobierno de apuros anticipándoles en dinero en un total de 350,000 piastras, se apropiaron de todos los ingresos de aduana del puerto, así como de todos los ingresos de la venta del tabaco, por varios años.

Si se toma en cuenta el exiguo cultivo de la tierra, que casi no asegura la subsistencia necesaria y la falta de mercancías de exportación, es explicable que comerciantes, que pretenden hacer buenos negocios acá o en América Central en general, sean los que tomen la delantera en la producción de bienes exportables. Si se predica una vez con el ejemplo, habrá imitadores suficientes, y desde ahora el comerciante podrá invertir todo el tiempo y dinero en el comercio. Dicen que de esta manera, como Bülow lo relata en su libro apreciado sobre la emigración alemana, las casas comerciales locales más importantes Manning y Foerster, Bridge y Glenton empezaron a cultivar algodón, tabaco y añil.

Un camino de siete leguas alemanas de largo lleva de acá, pasando por Chinandega, Chichigalpa y Posoltega, a la capital del Estado libre: León. Pienso que puedo omitir la descripción más exacta de la región, porque Wagner y Scherzer ya la han caracterizado en su obra memorable.

LIC:RENE DAVILA / 06060011"